martes 19 de agosto de 2008

DIEZ RAZONES PARA UNA AMERICA SIN HAMBRE

José Luis Vivero Pol*

Estamos en medio de una tormenta alimentaria perfecta, que tendrá nefastas consecuencias para los hogares más vulnerables del planeta. Se estima que esta subida notable del precio de los alimentos va a forzar a 100 millones de personas a entrar en el poco honroso club de los pobres extremos, de los cuales ya hemos registrado estadísticamente a 50 millones de hambrientos adicionales que han aumentado sólo en el 2007, según las ultimas cifras de FAO. Y la CEPAL indica que en Latinoamérica podríamos tener entre 10 y 15 millones más de pobres extremos al final del año.

¡Qué sangrante paradoja en la región que más se va a beneficiar del alza del precio mundial de los commodities alimentarios! América Latina ganará mucho dinero exportando alimentos más caros y sigue teniendo 52 millones de hambrientos en su territorio, 9 millones de ellos niños que sufre desnutrición crónica, lo que es una cadena perpetua de por vida. La región genera un 30% más de los alimentos necesarios para que todo el mundo coma bien. Es decir, no es un problema de producción sino de acceso a la comida.

Tras este oscuro preludio, me propongo detallar las diez principales razones por la cuales nuestra región no debería tener hambrientos ni desnutridos, y por qué se justifica priorizar el combate al hambre en todos los países, con el objetivo de que la región pueda estar “libre de hambre” en un plazo que todos podamos ver.

1.- Porque acabar con el hambre es una meta posible. América Latina y el Caribe tiene la capacidad financiera, institucional, de recursos humanos y naturales para erradicar el hambre en una generación. Hay que movilizar a la sociedad en su conjunto para terminar con el hambre, pues es un objetivo moralmente incuestionable y prácticamente alcanzable en una generación.

2.- Porque la razón ética y mediática está con el hambre a cero no con el hambre a la mitad. Eliminar totalmente el hambre es la meta, reducir a la mitad como establecen los Objetivos de Desarrollo del Milenio es sólo un objetivo intermedio. La experiencia del programa “Fome Zero” de Brasil muestra que los objetivos que aglutinan a toda la población, y en la cual todos y cada uno de los ciudadanos se sienten parte, son menos cuestionados y mejor entendidos. Llegan a la gente. Como prueba de esto, FAO y PMA acordaron establecer la erradicación de la desnutrición crónica infantil como la meta intermedia para el 2015.

3.- Porque los Objetivos de Desarrollo del Milenio no bastan. Los ODM son muy pertinentes para el mundo como metas mínimas, pero no parecen estar justificados como objetivos de desarrollo humano pleno. Si consideramos que un ciudadano alcanza su plenitud cuando tiene cubiertas su necesidades básicas, satisfechos sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, y se siente parte de la colectividad nacional, no podemos aceptar como “desarrollo pleno” la reducción a la mitad de las muertes por desnutrición, la falta de acceso a la salud y la educación o la carestía de un hogar habitable.

4.- Porque este desafío Latinoamericano puede convertirse en una “marca” político-estratégica regional. Tener un espacio “libre de hambre” puede convertirse en un objetivo dinamizador de la cooperación en la Región, un componente de su “marca” político-estratégica que implique el “desafío latinoamericano”, y que marque diferencias frente a las otras dos regiones en desarrollo donde acabar con el hambre no parece tan factible (Africa y Asia). La Iniciativa “América Latina y el Caribe sin Hambre” apoya a los países de la región a posicionarla en la agenda del desarrollo mundial, y la lucha contra el hambre como prioridad regional.

5.- Porque toda reducción de la pobreza pasa inevitablemente por la eliminación del hambre. En América Latina y el Caribe, la población en extrema pobreza en 2004 representaba el 18% (96 millones) mientras que la población subnutrida alcanzaba el 10% (52 millones). Así, combatir el hambre no es lo mismo que combatir la pobreza. Los programas de seguridad alimentaria tienen como objetivo encontrar soluciones rápidas y de amplia envergadura para reducir drásticamente el número de los hambrientos. Esto implica que la lucha contra el hambre, pre-requisito del combate a la pobreza, puede llevarse a cabo mediante programas nacionales poco complejos. El hambre es la más cruel y extrema dimensión de la pobreza.

6.- Porque este es el momento político-económico adecuado. América Latina vive un momento de crecimiento económico que no experimentaba hace cuatro décadas (con un crecimiento medio superior al 4% anual). Este crecimiento se verá afectado por el alza del precio de los alimentos, pero también muchos países van a aumentar sus ingresos por exportación de commodities alimentarios. En general, la denominada “crisis alimentaria” puede suponer una buena oportunidad para la región en su conjunto. Por otro lado, las elecciones de los últimos 3 años han colocado nuevos gobiernos al frente de sus países que están revalorizando las cuestiones sociales, colocándolas en muchos casos por delante de los temas económicos o de seguridad. Y se está aumentando el gasto social, entendido como inversión.

7.- Porque lo social es eje central de las políticas públicas del Estado. Desde hace un tiempo, se está produciendo un giro de largo alcance en el papel del Estado como conductor de la política y la economía del país, y no como mero ente regulador como se establecía en el Consenso de Washington. La crisis multicausal en la que está el mundo inmerso actualmente (financiera, energética, medioambiental y alimentaria) está forzando a replantearse el rol de los Estados como reguladores y protectores de sus ciudadanos, frente a agentes transnacionales que operan sin transparencia en el libre mercado. El Estado está recuperando espacios perdidos en los años noventa con una mayor participación para garantizar los derechos mínimos de sus ciudadanos, y como responsable de una mayor cohesión social (mejor reparto de beneficios y red de protección social más inclusiva).

8.- Porque la alimentación es un derecho. Esto aparecía en la Carta de Derechos del Hombre desde 1946, pero no fue hasta la entrada en vigor del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales en 1976 que el derecho a la alimentación cobró cuerpo jurídico y vinculante. El derecho a la alimentación tiene una doble dimensión: estar libre de hambre y tener acceso a una alimentación adecuada con inocuidad y pertinencia cultural. Evidentemente, la primera sólo afecta a los hambrientos y ha de ser garantizada de manera inmediata. La segunda dimensión afecta a todo el mundo y su cumplimiento ha de llevarse a cabo de manera progresiva y ha de ser el objetivo de una política alimentaria en base a los derechos humanos. Para cumplir con esto, se necesita un marco institucional y legal adecuado que cree condiciones adecuadas y mantengan las iniciativas de lucha contra el hambre a través de los años, sin depender de la voluntad de los gobiernos de turno.

9.- Porque el hambre impide el desarrollo pleno de la democracia y la ciudadanía. Con el estomago vacío no se participa. El hambre alimenta tensiones sociales, repercute en la gobernabilidad y en el pleno desarrollo de la democracia. Tal vez por eso, en muchas naciones latinoamericanas donde no se satisfacen las necesidades primarias (comer, hogar, agua potable, salud), los ciudadanos prefieren un modelo donde prime el desarrollo económico sobre los valores inherentes a democracias, tal y como destapó un informe del PNUD en 2004. Y como las desigualdades se mantienen y el crecimiento económico sólo beneficia a unos pocos, estas “democracias hambrientas” no cuentan con la legitimidad de sus ciudadanos. Esto demuestra que tenemos que considerar el hambre como un tema político y no sólo una cuestión social, técnica o humanitaria.

10.- Porque el hambre repercute negativamente en el crecimiento económico y la competitividad. Elevadas cifras de desnutrición afectan al desempeño económico, tal y como demuestran estudios recientes del Banco Mundial, vinculando la desnutrición infantil con la disminución en el crecimiento del PIB anual. La desnutrición infantil es irreversible y afecta a la capacidad física y mental de las personas, disminuyendo su capacidad profesional. Cuando tenemos cifras de desnutrición superiores al 20% esto afecta seriamente a la competitividad de un país. Es por eso que la reducción del hambre no debe ser vista como un gasto social sino como una buena inversión económica a corto, medio y largo plazo, ya que repercute en un mayor crecimiento económico. Esto es la conclusión a la que han llegado los premios Nobel que se reúnen bajo el paraguas del Consenso de Copenhague: las inversiones más rentables y eficientes para cumplir los ODM son aquellas que buscan reducir la desnutrición infantil.

Estas diez razones requieren de voluntad política a alto nivel para materializarse en acciones concretas. Se requiere el liderazgo de individuos notables para convencer a la población y a quienes manejan las maquinarias del Estado para poner en marcha programas nacionales de lucha contra el hambre que cuenten con fondos adecuados, una institucionalidad sostenible, apoyo de diversos sectores, ayuda financiera internacional y que sea, finalmente, una “Política de Estado”. No vamos a acabar con el hambre en América Latina y el Caribe en 10 años, pero si debemos estar convencidos que con los medios adecuados, podemos hacerlo, sabemos hacerlo y, por tanto, debemos hacerlo. Se lo debemos a la siguiente generación.

*Oficial de Seguridad Alimentaria de la Iniciativa “América Latina y Caribe sin Hambre”,
www.rlc.fao.org/iniciativa
Oficina Regional de FAO para América Latina y el Caribe, Santiago, Chile, Joseluis.vivero@fao.org

lunes 11 de agosto de 2008

Iniciativa apoya a Haití con acciones concretas

Programas benéficos empiezan a rendir frutos

Santiago, 11 de agosto de 2008. Como parte de su compromiso de trabajo en la lucha contra el hambre y la desnutrición en Haití, la Agencia de Cooperación Internacional de Chile (AGCI) y la Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre están impulsando el proyecto Limonade en el país caribeño. Este proyecto tiene como objetivo mejorar la seguridad alimentaria de la población rural aumentando la producción familiar para autoconsumo y desarrollando innovadoras técnicas en agricultura orgánica que fomentan el autoabastecimiento e independencia de insumos exteriores, fomentando el cuidado de los recursos naturales y su uso racional. El enfoque integral de este proyecto está empezando a dar resultados y mejorará la alimentación de muchas familias haitianas.
Hasta la fecha, se han registrado avances importantes. Se ha capacitado en distintos temas a más de 600 líderes, mujeres y campesinos en las comunidades de Port Margot, Port Francés, Aflidepa, y en la Universidad de Roi Henri Christophe, tratando técnicas de producción orgánica, diversificación alimentaria y de producción de hortalizas. Al mismo tiempo, se desarrolla un programa productivo que beneficia a 60 familias campesinas que cuentan con parcelas individuales y colectivas que se espera ampliar a decenas de familias más.
Con el objetivo de ayudar a balancear la nutrición de estas familias, el proyecto ha creado un banco conejos para incorporar proteínas y otros nutrientes en la dieta. La reproducción de los conejos se encuentra cuidadosamente planificada. Las familias que han recibido este beneficio se comprometieron a devolver el mismo número de conejos, para que estos sean luego entregados a nuevas familias. Además, se está planificando la realización de un Diplomado de Agricultura Orgánica, que se espera completar este mes y que estará dirigido a profesionales haitianos de distintas instituciones educativas.
El Proyecto Limonade dirige sus esfuerzos a la comunidad rural de Haití, con el fin de que se beneficien no solamente del cultivo y consumo de los alimentos orgánicos, sino del aprendizaje de técnicas de agricultura y producción innovadoras y mejoras en la nutrición y la dieta, a través de modelos replicables a otras comunidades de la zona.
Robinson Sandoval, el consultor que se encuentra en Haití implementando este trabajo, es parte del equipo del proyecto de la Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre, y la colaboración con la Agencia de Cooperación Internacional de Chile se inscribe entre las actividades de Cooperación Sur-Sur que este proyecto promueve.



FAO distribuye semillas y herramientas a campesinos haitianos

HaitíPuerto Príncipe, 6 Ago. ABN.- Campesinos haitianos reciben semillas y aperos agrícolas donados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), iniciativa encaminada a impulsar la producción agrícola local. De acuerdo con un cable de la agencia Prensa Latina, la FAO distribuye 600 toneladas de semillas de frijoles, maíz y sorgo, así como herramientas de trabajo, tales como azadas y machetes.

El organismo internacional distribuyó esta ayuda, de un valor de cuatro millones de dólares, a unas 70 mil familias. La FAO estima que es imprescindible más ayuda para otras 500 mil familias, a fin de solventar las próximas tres temporadas de siembra. En este sentido, el representante de la FAO, Toubo Ari Ibrahim, subrayó que estas ayudas internacionales son insuficientes para satisfacer los grandes problemas de la nación caribeña.

Precisó que Haití necesita de acciones específicas para reactivar la producción agrícola. “Esta crisis puede ser una oportunidad única para invertir la tendencia y hacer frente al estado de abandono de la agricultura en este país”, indicó. Según el diario Le Nouvelliste, otras distribuciones están previstas para las campañas de octubre-noviembre de 2008 y febrero-marzo de 2009.

martes 5 de agosto de 2008

México, rezagado en Objetivos de Desarrollo del Milenio

Sin embargo, Ban Ki-Moon felicitó a Calderón por su lucha contra el crimen organizado y ofreció asistencia técina de las Naciones Unidas en la materia, si México lo solicita.

Publicado en Milenio Diario

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, exhortó al gobierno de México a redoblar esfuerzos en las Metas del Milenio en las que, considera, aún le falta cumplir, como la desnutrición infantil, reducir la muerte materna, las sustentabilidad ambiental y la igualdad de género en la vida política.
Durante la reunión de trabajo sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y Cambio Climático, en Los Pinos, el funcionario de la ONU sostuvo que al igual que otros países de ingresos medios, la pobreza sigue afligiendo a una porción significativa de la población.

miércoles 30 de julio de 2008

EL DESPERDICIO DE ALIMENTOS EN EPOCA DE CRISIS

Soluciones a la paradoja del sistema alimentario global

Andrés Pascoe Rippey - José Luis Vivero Pol
Observatorio del Hambre Nota informativa Mensual # 1

En América Latina y el Caribe 52 millones de personas pasan hambre y cerca de 9 millones de niños padecen desnutrición crónica, sufriendo daños irreparables en su desarrollo. A raíz de la actual problemática por el alza del precio de los alimentos se están desarrollando distintas líneas de trabajo para aumentar la disponibilidad y reducir su costo. Además de las propuestas “tradicionales”, hay una medida que puede mejorar de forma rápida y eficaz la disponibilidad total de comida: reducir el desperdicio. Hoy, millones de toneladas de alimentos en buen estado se desperdician cada día en el planeta.

Datos de la FAO revelan que en México el descuido en el manejo de alimentos representa pérdidas de hasta 20% entre el productor y el consumidor, principalmente en cereales y frutas, sin contar el desperdicio que se genera a nivel de hogares, restaurantes y comedores
[1]. Cerca de 40 mil personas podrían alimentarse diariamente si se reciclase ese alimento.
En Brasil, según datos externos a la FAO, cerca de un 64% de lo que se planta se pierde en la cadena productiva: 20% en la cosecha, 8% en el transporte y almacenamiento, 15% en el procesamiento, 20% en el proceso culinario y hábitos alimentarios. Se señala que alrededor de 70 mil toneladas de alimentos van a la basura anualmente[2].

Las cifras son aún mayores en los países desarrollados. En Gran Bretaña se difundió un estudio
[3] revelando que se desperdician cada año más de cuatro millones de toneladas de alimentos. Lo que más se desperdicia son las verduras, frutas, papas y el pan. Además, la mayor parte de esa comida se va a tiraderos convencionales, en lugar de ser aprovechada para fertilizante o ingresar en circuitos de bancos de alimentos, comedores populares o producción de Bioenergía. El gobierno ha lanzado una campaña de sensiblización para reducir este despilfarro.

Estados Unidos es el país del mundo que más desperdicia alimentos. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Arizona, entre el 45 y el 50% de todos los alimentos cosechados se pierden anualmente antes de ser consumidos
[4]. El estudio también señala que esta comida podría servir para cubrir todas las necesidades de los desnutridos de ese país, en el cual 4.6 millones de hogares padecen de grave inseguridad alimentaria[5], lo cual implica literalmente pasar hambre. Datos oficiales de EE.UU. señalan que cada año 45 millones de toneladas de alimentos se pierden en alguna parte de la cadena de consumo.
Ver nota completa
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[1] http://www.fao.org/newsroom/es/news/2008/1000853/index.html
[2] Cuaderno temático “La nutrición y el consumo consciente” del Instituto Akatu (2003) http://www.akatu.com.br/
[3] Programa de Acción sobre Recursos y Desperdicio: http://www.wrap.org.uk/
[4] University of Arizona: http://uanews.org/node/10448
[5] Briefing of Food Security in the United States, del USDA: http://www.ers.usda.gov/Briefing/FoodSecurity/

lunes 28 de julio de 2008

La muerte de un chico por desnutrición descubre una grave situación en La Rioja

Publicado en Clarín.com

El nene, de cuatro años, sufrió una afección bronquial que se complicó por su anemia. Ocurrió en Chilecito, donde funcionarios de Desarrollo Social revelaron que hay 400 casos de pequeños que padecen algún grado de desnutrición.

La muerte de un chiquito de sólo cuatro años, con un severo cuadro de anemia, sacó a luz una situación extremadamente grave en la región riojana de Chilecito. En esta zona, donde se registran graves carencias económicas, ya hay unos 400 casos de pequeños con algún grado de desnutrición.De acuerdo al relato de los médicos, el nene pesaba 7,7 kilos y sufría una afección bronquial que se complicó por la desnutrición que presentaba. Murió finalmente de un bronco-espasmo. Silvia Guevara, tía del chiquito, explicó a radio Provincia que su sobrino había sido dado de alta "hace tres días, luego de haber estado internado por una bronquiolitis".

"Hacía tiempo que por su estado se encontraba en tratamiento, que requería controles frecuentes en las ciudades de La Rioja y de Córdoba, pero no se pudo afrontar esos costos", dijo. Agregó que hace seis meses el niño fue "excluido del programa Bajo Peso", lo que implicó que su familia dejara de recibir asistencia económica.

A raíz de este caso, las autoridades de Desarrollo Social informaron que en Chilecito hay 400 casos de nenes que padecen diferentes grados de desnutrición, por lo cual reclamaron asistencia al gobierno provincial.

El pediatra Sergio Julio, asesor de la secretaría de Acción Social de la región, dijo que además se encuentra hospitalizado en esa ciudad "un niño de 7 años, que pesa 15 kilos, y que por su edad tendría que estar sobrepasando los 20 kilogramos".

Sostuvo que no se trata de casos aislados, sino que en esa zona hay "familias numerosas, con muchos niños y varios de ellos son los afectados" por la desnutrición. "Cuando comenzamos a trabajar en la Secretaría de Acción Social (en diciembre del 2007), sabíamos que existían más de 400 casos de desnutrición en Chilecito", recordó.

Julio sostuvo al diario Nueva Rioja que actualmente "está desbordado todo esto, es mucha la cantidad de casos que llegan al hospital y a los centros de salud". En ese marco, afirmó que las familias reciben "tickets del Plan de Bajo Peso" y que además se los ayuda "con mercadería", pero no alcanza.

"Es un complemento más a la espera de dar una solución definitiva, nosotros de la parte de la alimentación y la gente del hospital en el tema de la salud", agregó. Además, recordó que años atrás se enviaban a las localidades de la provincia "módulos alimentarios de Nación, luego pasaron los tickets para que la gente pueda comprar directamente carne, lácteos".

"Pero realmente como están los precios ahora esos tickets de cincuenta pesos de valor no alcanzan para lo más elemental, en una palabra no alcanzan para nada", advirtió. Julio remarcó que los "casos de desnutrición infantil tiene demasiadas repercusiones, a nivel familiar, en la sociedad, retrasos en el crecimiento, aprendizaje y muchas consecuencias".