lunes 30 de julio de 2007

La trampa de los alimentos, en un mundo con hambre

Este texto, escrito por Gustavo Sierra, se publicó en El Clarín el domingo 29 de julio de 2007.

Los hambrientos del mundo tendrán este año menos comida que en la última década. El precio de los alimentos básicos aumentó un 21% desde mediados del 2005. Y las organizaciones internacionales que se dedican a entregar comida a los más necesitados dicen ya haber agotado buena parte de los recursos que tenían para este 2007.

"Es el aumento de los precios de los granos y del transporte. Cada vez podemos entregar menos", asegura Lisa Kuennen del Catholic Relif Services, que atiende campos de refugiados en buena parte del mundo. La misma queja es compartida por todos los organismos y países que dan ayuda. Las Naciones Unidas están armando un encuentro en Nueva York para intentar una ayuda de emergencia antes de fin de año. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU, que da de comer a 90 millones de personas, anunció que está utilizando las reservas que mantiene para casos extremos como terremotos.

Se debe sumar a la crisis que cada vez se transfieren menos recursos de los países más ricos a los más pobres. El programa de ayuda para no-emergencias de EE.UU fue recortado casi a la mitad desde el 2001. Pasó de 1.200 a 698 millones de dólares. Y la entrega de alimentos, de acuerdo a un informe del Congreso, bajó en cinco años un 52%. "Todos los recursos están destinados a la guerra", respondió la semana pasada uno de los responsables ante un comité de senadores.

Entre las razones para este aumento exorbitante de los precios están: la reciente demanda de granos para biocombustible, el crecimiento económico de China e India que permite a millones consumir más y mejores alimentos, el aumento del precio del petróleo que afecta el costo de fertilizantes, transporte, refrigeración, etc.

"Y todo esto es una trampa. Mientras nos quedamos sin alimentos para los refugiados, millones de campesinos de los más pobres del mundo ahora pueden vender a mucho mejor precio sus cosechas", explica Lisa Kuennen. Hecha la asistencia, hecha la trampa.

martes 24 de julio de 2007

El hambre, inaplazable

José Graziano, Representante Regional de FAO para América Latina y el Caribe, conversó largamente con Atilio Machiavelli, conductor de UCTV, la televisora de la Universidad Católica de Chile, sobre la Iniciativa América Latina y Caribe Sin Hambre, entre otros temas.

Durante la entrevista, Graziano planteó la urgencia de atender el problema del hambre y los resultados limitados de los países en el combate a este flagelo. Detalló las cifras del hambre – más de 52 millones en la Región – y los métodos para combatirla, en particular a través del desarrollo de leyes de Seguridad Alimentaria, que garantizarían una mejor distribución de los alimentos.

A reserva de algún cambio, el reportaje será transmitido por el Canal 5 de UCTV el martes 14 de agosto a las 10:00 pm.

jueves 19 de julio de 2007

Guerra contra el Hambre

La Iniciativa tiene el gusto de compartir con ustedes este video que estaba perdido en los estantes, y vale la pena verlo.

lunes 16 de julio de 2007

Derecho a la Tierra y Derecho a la Alimentación

Compartimos con ustedes esta conversación epistolar de la semana pasada entre José Luis Vivero, Oficial Técnico de esta Iniciativa, y Paolo Groppo, Oficial de Análisis de Sistemas de Tenencia de Tierra en la FAO, en la que se plantea la necesidad de involucrar el tema de la reforma agraria en el debate sobre el acceso a alimentos y se plantea el vínculo entre el Derecho a la Tierra y la Seguridad Alimentaria.

Estimado José Luis:
He estado mirando con atención la página de la Iniciativa y el editorial de Josué de Castro, entre otros. Sin embargo, no veo ninguna relación, como De Castro lo señalaba desde 1946, entre el problema de la estructura agraria (o sea, el tema tierra) y el tema del hambre.
Una gran lección que nos dejó De Castro es exactamente esta relación entre lo que llamamos de seguridad alimentaria y seguridad de la tenencia de la tierra. Ya el PESA ha logrado, en ocasiones, escaparse de analizar estas relaciones. Nuestra esperanza es que no pase lo mismo con esta Iniciativa, sobre todo pensando a la importancia que muchos países de la región le están dando al tema tierra y reforma agraria y a los pedidos que le hacen a FAO para asistencia en ese tema.
Sería una lástima correr sobre caminos paralelos, porque esto claramente complicaría todo el trabajo de seguimiento a la CIRADR . Te escribo esto después de una misión a República Dominicana donde, en las varias discusiones sostenidas, se manifestó una vez más la forma en que estos problemas están relacionados. Creo que para los que trabajaran en el seguimiento de la CIRADR, y en particular quien liderará este proceso, sería oportuno analizar y acordar mecanismos de cooperación entre iniciativas, de manera a mostrar una cara unida de FAO.
Vi que se hacen referencias al tema del derecho a la alimentación; una vez más, es oportuno recordarse como dentro del documento sobre las Voluntary Guidelines, las relaciones entre hambre y tierra son muy claras, lo que indica el camino a seguir.
Con mucho cariño,
Paolo



Hola Paolo:
Gracias por este mensaje tan estimulante y desafiante. Tienes razón que el tema de la tierra se ha mantenido al margen de la mayoría de los debates relacionados con la seguridad alimentaria, como si pertenecieran a mundos diferentes. Y es que los que trabajamos en Seguridad Alimentaria (creo) no hemos querido vernos salpicados por la enorme polémica, y por en enfrentamiento ideológico, que conlleva el tema de la tierra. Pero concuerdo contigo en que es inevitable entrar en él.
Y creo que desde la Iniciativa se podrían facilitar algunas acciones para discutir el tema del acceso a tierra en el marco de la lucha contra el hambre y el derecho a la alimentación. Sin embargo, habría que ser "moderado" en el planteamiento, y no confundir confrontación de ideas con enfrentamiento de "ideologías". Por ejemplo, algunas ONGs suelen considerar que, en el tema del Derecho a la Alimentación (DA) en los países, lo más importante son las violaciones de derecho a tierra, desalojos y explotaciones mineras, a veces dejando de lado algunos otros ángulos importantes en el debate sobre la Seguridad Alimentaria (SA). Y eso es lo que debemos cuidar los que trabajamos en DA, que si nos ponemos a discutir sobre tierra, el debate se centre en eso, y las posiciones de los que están en el poder se abran a la mayor cantidad de ideas.
En ese sentido, a nivel personal, cada vez más abogo por el concepto de "transformación agraria" que es más neutro y que incorpora aspectos de titulación, catastro, e infraestructuras rurales, junto a micro-créditos y desarrollo local, todos ellos temas que rodean a la tierra y hace que tenerla sea verdaderamente un motor para salir de la pobreza, y no sólo un asset más. Y "transformación agraria" produce menos rechazo que "reforma agraria", que a todos los políticos les suena a "expropiación", aunque ese sea siempre el último recurso empleado.
Tras el planteamiento personal, ahora podemos concretar estas palabras en algunos hechos que colaboración entre esta Iniciativa y el seguimiento del ICARRD: creo que sería muy práctico tener algunas ideas concretas sobre qué recomendar, y lo hacemos todos a la vez:
1.- Por ejemplo: lo primero debería ser tener un catastro de todas las tierras (combinar datos de satélite con trabajo de campo). ¿Cuantos países los tienen actualizado?
Esos catastros reconocen terrenos y pasos comunitarios, ¿reconocen terrenos comunales poseídos por las comunidades de manera mancomunada? ¿Se reconocen terrenos ancestrales o sagrados de comunidades indígenas?
2.- Luego, todas las tierras registradas deberían tener un certificado de propiedad, de los que dicen ser sus propietarios actuales.
3.- Después, hay que ver cuantas tierras están ociosas (improductivas) y cuántas están en manos del Estado.
4.- Finalmente, habría que buscar un mecanismo de redistribución de las tierras del Estado y ociosas entre aquellos campesinos más pobres, que todavía practiquen una agricultura de subsistencia y que necesiten de verdad la tierra para vivir.
A nivel práctico, ¿qué se te ocurre que podamos hacer en el marco de ALCSH? ¿Hay algún país concreto donde podamos ayudar a plantear un debate sobre esto?
Nuestros países prioritarios para esta primera etapa de ALCSH son Paraguay, Perú, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Guatemala y Haití.

Un fuerte abrazo,
Jose Luis Vivero Pol



José Luis:
Me gusto mucho tu respuesta, y veo que estamos mucho mas cerca de lo que parece. Por eso voy a gastar un tiempito para resumir un poco lo que hay detrás de ICARRD y por donde van mis sueños respecto a su posible (pero no seguro) seguimiento.
Que exista un cierto calentamiento político ideológico en torno al tema “tierra” es un juicio compartido. De allí que en los años venimos elaborando ideas y propuestas para no tirar el niño con el agua sucia sin embargo trabajando a una manera para bajar la temperatura y permitir de abrir y trabajar el tema. De allí que desde 1992 escribí un articulo estimulando la FAO en América Latina a concentrarse en el problema de pensar una nueva visión, de tipo sistémico, desvinculándose de un debate, ya muy fuerte en la época, centrado sobre el tema del acceso. Esto porque la versión de los mercados de tierras y de los movimientos más radicales no tenía evidencia de ser satisfactorias y, de todas formas, acataban solo una parte (y cada día menos importante) del problema.
Estamos en el medio de la transformación de un paradigma donde se vendía todo lo que se producía, lo que le daba muchísimo peso al acceso al recurso tierra, a un paradigma donde se produce lo que se vende (y donde el mercado final, el control de los gustos de los consumidores, la calidad del producto, etc. son todos aspectos claves).
De allí que, para hacerla breve, hemos colocado al centro de ICARRD una visión no solamente de Reforma Agraria (RA) sino de RA y Derecho Rural, mas bien insistiendo desde nuestro lado sobre la necesidad de lo que llamaos un “planteamiento negociado y concertado”. Buscar convergencias entre actores nos parece un método social-democrático, nada revolucionario (probablemente algunos nos atacarán diciendo que es un método burgués...) que apunta a construir lo posible, empujando, a través de una alianza con los mas débiles y sus organizaciones a una actitud que no sea de tipo fatalista, sino de promover cambios dentro de una agenda reformista y no revolucionaria.
En el mundo de hoy no hay muchos países interesados a promover reformas agrarias, sin embargo hay un montón de países que tienen problemas de tierra. De allí que las negociaciones y las acciones deberían ser a partir de lo que sea prioritario en los países, procurando juntar esfuerzos y donde FAO se ponga como un interlocutor importante.
De allí que, si buscamos un programa de seguimiento de ICARRD, será necesario pensar en alianzas. No digo alianzas de cualquier tipo, sin embargo, sino a alianzas donde se vea la voluntad, la convergencia temática y de posibles acciones. No será una cosa fácil ni obvia, mas un proceso de construcción lento, debido a que se quiere recrear confianza entre los actores, entre los sin tierras y los gobiernos, para que unos y otros se acepten mutualmente a la mesa de negociación, aceptando también al sector privado, etc., etc...
Hace un par de meses envié un artículo de propuesta de método de trabajo a los amigos de los movimientos campesinos y a una serie de amigos en la región latinoamericana para poner en claro, en caso de un posible seguimiento a ICARRD, cual seria mi forma de actuar en caso de participar.
Hace años que estamos informando a los movimientos sobre como ha venido evolucionando nuestra visión entorno al tema (el resumen lo puede encontrar en el documento Desarrollo Territorial Negociado y Participativo), y esto previo a hablar de la conferencia de Porto Alegre. Así que si la discusión sobre el método existe, de allí podríamos entrar en una discusión sobre los puntos prácticos. Al leer tus propuestas, me parece que soy más prudente que tú... Así que lo que aconsejo es lo siguiente: aclarar que tipo de mecanismo se usará, quien tomará decisiones, que propósitos habrá, y demás. Lo más urgente es definir cuáles serían los puntos de convergencias, temáticos y geográficos. Pero veo cosas positivas en lo que sugieres, tantos de temas como de países, lo que francamente me alegra mucho.
Por último, te cuento que me hicieron una invitación los de CEPES, Perú, para participar en un evento a finales de agosto en Lima, donde quieren presentar el trabajo que hemos hecho juntos (FAO financió, a través del programa SARD-Montañas, un trabajo de desarrollo territorial en Huancavelica). Es una cosa interesante que se construyó a partir de las experiencias de CEPES y de los mecanismos institucionales existentes, y que quieren proponérselo al gobierno para fines de policy making nacional. De cierta forma esto pondría Perú como un posible candidato a ilustrar lo que entendemos para seguimiento de ICARRD.
Un gran abrazo,
Paolo




Hola Paolo:
Cómo veo que partimos de posturas muy parecidas, y considerando que tenemos que aterrizar esta retórica concordante en acciones reales, te estoy enviando un texto (inédito) sobre acciones de seguimiento de ICARRD, que han preparado Lorena Arce y Rodrigo Castañeda, que ambos llevan este tema de reforma agraria y desarrollo territorial. También llevas una carta de MERCOSUR a Diouf donde le cuenta de la creación de la REAF (Red de Agricultura Familiar en el MERCOSUR), que está dándole seguimiento al tema.
Sugiero que puedas pasar por la Oficina Regional en Santiago de Chile cuando vayas a Perú, y así puedes conocer al equipo que trabaja en Reforma Agraria y al de la Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre, y podemos acercar ideas y concretar acciones sobre algunos temas.
Por ejemplo: sugiero hablar de "Transformación agraria" en lugar de "Reforma Agraria". Nueva palabra que no lleva connotaciones políticas y que abre espacios para llenar el concepto de contenidos debatibles y que podamos acordar entre diversos actores, y a ser posible, con ideas más que con ideologías. En ese concepto irían los aspectos de infraestructura, créditos, conocimiento, catastro, titulaciones, y al final, algo de reforma en caso de que sea necesario. Y podemos incorporar aspectos de "globalización" como las nuevas tecnologías, la nueva ruralidad de América Latina, y el Internet que acerca mercados.
Un saludo,
José Luis Vivero Pol

jueves 5 de julio de 2007

Seminario de Bancos de Alimentos

Convencidos de la importancia de “hacer de la solidaridad una acción cotidiana”, empresarios, miembros de fundaciones y organizaciones, junto a funcionarios de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de FAO, se reunieron el 26 de junio con Marco Lucchini, Director de la Fundación Banco de Alimentos de Italia y Vice Presidente de la Federación Europea de Bancos de Alimentos, en el seminario “Donar alimentos, una responsabilidad social posible”, con el objetivo de analizar las alternativas y posibilidades para combatir el desperdicio de comida y ayudar a facilitar su donación.
Estuvieron presentes también, además de representantes de varias empresas importantes de la Región, José Graziano da Silva, Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, quién dio la bienvenida a los asistentes, y Walter Belik, Coordinador de la Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre. En el evento, Belik planteó los tres ejes de la Iniciativa: sensibilización de gobiernos, empresarios y opinión pública a este problema; capacitación a decisores en mecanismos y métodos de combate al hambre, y monitoreo continuo del estado del hambre.
Si desea conocer los detalles, escuche la entrevista radiofónica ofrecida por Walter Belik aquí

martes 3 de julio de 2007

El ingenio contra la miseria

Un campesino de la zona semi-árida del noreste de Brasil se vio obligado a emigrar a Sao Paulo, escapando de la miseria. Una vez en la ciudad, consiguió trabajo limpiando y construyendo piscinas. Aprendió sobre los cementos resistentes al agua que sirven de base para la recreación en el agua, y se le ocurrió una idea: ¿por qué no usar ese tipo de cemento para recuperar agua de lluvia en su comunidad natal, y así evitar que miles sigan enfermando por el uso de agua contaminada?
No tomó demasiado tiempo ni mucho dinero llevar la idea de cisternas recolectoras de agua de lluvia que, usando una tecnología existente y barata, le permiten a una familia almacenar de forma segura el líquido para beber y cocinar. El agua que antes se perdía en la tierra ahora baja por sus techos hasta estas cisternas y los provee por hasta ocho meses.
Hoy, más de 60 mil cisternas de menos de 250 dólares les han cambiado la vida a comunidades enteras en el noreste de Brasil, gracias a una asociación de residentes, gobierno y organizaciones no gubernamentales. Pronto, los organizadores del proyecto esperan beneficiar a más de un millón de hogares.
Casos como este nos recuerdan que la pobreza y las condiciones insalubres en las que aún viven cientos de millones de personas en el mundo – muchos de ellos en Latinoamérica – no necesariamente requieren de inversiones multimillonarias y de apoyos inalcanzables. A veces el uso de sencillas y baratas tecnologías puede ayudar a comunidades enteras a dar un brinco en sus condiciones de vida y empezar a ganarles un mejor futuro.
Muchos se han percatado ya de que algunos pequeños inventos – algo de ingenio, simplemente – pueden cambiarle la vida a la gente. Y ese es el objetivo de la exposición “Tecnología para el otro 90%”, en el Museo Cooper-Hewitt de Nueva York, y de International Development Enterprises, una ONG que promueve el desarrollo de mecanismos de bajo costo para ayudar a los más pobres del mundo. La causa es generar conciencia sobre las dramáticas condiciones de pobreza que existen y las formas realistas y factibles de mitigarla.
Un billón de personas en el planeta, por ejemplo, no tienen acceso a agua potable. La expectativa de que llegue agua entubada, de buena calidad y de forma continúa es escasa o a muy largo plazo. Mientras tanto, los niños enferman de diarrea y sufren por parásitos estomacales. Una sencilla tecnología, basada en las propiedades de filtrado de la cerámica y las cualidades antibacteriales de la plata coloidal, permitió crear una olla filtradora en Guatemala que beneficia hoy a más de 500 mil personas en América Latina. Su inventor es el químico guatemalteco Fernando Mazareigos y, con la ayuda de Ron Rivera, se estandarizó su producción para hacerla de muy bajo costo.
En otras partes del mundo miles se enferman de tifoidea, cólera, disentería y diarrea debido al agua que beben. Con un sencillo invento, el Lifestraw, millones pueden colocar este sorbete en un río y aspirar; el agua, al pasar por el filtro interno del sorbete llegará potable al usuario.

Su uso es hoy extensivo en Nigeria, Uganda, Pakistán y Ghana. Cuesta tan sólo unos dólares y salva miles de vidas.
Al mismo tiempo, ciento de miles de campesinos pierden cosechas o tienen una producción mínima debido a la falta de acceso al agua. Diversos inventos, como la bomba de bambú, permiten extraer agua de una profundidad de hasta 13 metros sin esfuerzo físico excesivo.

Gracias a sus dos pistones de acero y barras de bambú – fáciles de conseguir en las zonas donde se utiliza – la bomba es de bajo costo y beneficia a más de 1.7 millones de campesinos, aumentando sus ganancias globales en cerca de 1.4 mil millones de dólares.
“La necesidad número uno de la gente pobre es encontrar la forma de generar ingresos”, dijo al New York Times Martin Fisher, un ingeniero que fundó KickStart, una organización que ha ayudado a 230 mil personas a salir de la pobreza gracias al uso de una bomba de agua que cuesta 35 dólares.

La transportación del agua también ha sido motivo de grandes dificultades. Eso se puede facilitar con el Q Drum, un contendor de agua en forma de rueda, que es fácil de llenar y fácil de transportar, moviendo hasta 75 litros de agua sin esfuerzo.
Otros inventos sencillos y hasta lógicos permiten almacenar comida por más tiempo, aumentando las posibilidades de acceder a alimentos en buenas condiciones e incluso permitiendo el comercio.
Pero los alimentos y el agua no son los únicos objetivos. La falta de energía eléctrica o gas limita seriamente las posibilidades de las comunidades de mejorar sus condiciones de vida. Existen ahora hornos solares, como el diseñado por Ingenieros Sin Fronteras – una organización del País Vasco --, que permiten que el sol se convierta en la fuente de energía para garantizar la cocción completa de los alimentos. Esta organización asegura que “técnicamente, es posible cubrir las necesidades de alimentación, salud, vivienda y educación”, que establecen los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas, según declararon a la prensa. Ellos aseguran que “si hubiera voluntad”, sería posible lograr cumplir con dichos objetivos de la ONU, gracias a las nuevas tecnologías existentes.

De igual forma, se están desarrollando computadoras portátiles de 100 dólares, así como sistemas de Internet sin cables para regiones remotas y – lo más importante – sistemas para dar energía eléctrica a estos servicios.


Un caso notable es el de Filipinas, dónde con turbinas de agua que producen electricidad se ilumina a 5 mil casas en áreas remotas. Ahí, Victoria López, ejecutiva de Sibat, la empresa que llevó las turbinas, asegura que para que las tecnologías de bajo costo tengan éxito es indispensable “una organización comunal en el pueblo, capaz de administrar y mantener el sistema”. Las turbinas “hidro-micro” pueden dar luz a 35 casas cada una, y permitir el uso de algunas herramientas de trabajo. López señaló a FAO que el dinero que se invierte en esto no debe ser concebido como “asistencia”, ya que “la gente necesita una infraestructura, y ya que la tiene se vuelve más productiva”.
La gran lección es que las tecnologías nuevas y de bajo costo deben estar íntimamente conectadas con las poblaciones a las que buscan beneficiar, a fin de poder adaptarse a los usos y costumbres, así como a las condiciones de uso particulares. No es lo mismo si la tecnología será usada por hombres o por niños, por mujeres o por viejos; debe tomarse en cuenta si la población local podrá dar uso y mantenimiento a los equipos o si necesitará apoyo externo; debe considerarse el clima y las creencias de cada lugar.
Sin embargo, la mesa está servida para utilizar los inventos y sistemas existentes de forma creativa para el beneficio de millones de personas que desesperadamente lo necesitan. En la FAO, siguiendo esa lógica, creemos que la innovación debe siempre estar al servicio de la humanidad, apoyando – y no explotando – a los que menos tienen.

Es hoy una meta posible minimizar el impacto ambiental, mejorar la inclusión social, aumentar el nivel de salud y avanzar en la igualdad de condiciones de millones en nuestra Región y en el mundo si se tiene la voluntad para impulsar la innovación tecnológica y la visión para difundirla.
La Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre, un proyecto medular de la FAO en esta Región, busca ser parte del esfuerzo de sensibilización y concientización sobre el rol que gobiernos, organizaciones y empresarios pueden jugar para erradicar la expresión más extrema de la pobreza: el hambre. Con un poco de voluntad y las herramientas necesarias para la conservación, transportación y distribución de alimentos, ningún ciudadano de esta Región debería conocer lo que es la desnutrición. Las condiciones están dadas; sólo hay que dar los pasos necesarios y el hambre será historia.

-- Walter Belik, Coordinador de la Iniciativa ALCSH
Para más información visite: http://other.cooperhewitt.org/

lunes 2 de julio de 2007

Hemos reducido la pobreza extrema en 270 millones y el hambre en sólo 3 millones: problemas diferentes que requieren soluciones distintas


Según el reciente informe de avance sobre los ODM para el 2007, publicado hoy en todo el mundo, se está produciendo desde hace tiempo un significativo avance en la reducción de la pobreza extrema en todo el mundo, incluso en Africa, que es la región más severamente afectada. A nivel global, se ha reducido de un 32% (1250 millones de personas en extrema pobreza en 1990) hasta un 19% en el 2004 (980 millones). Si esta tendencia continúa, el ODM 1 para la pobreza extrema se podrá cumplir en el 2015 para el mundo en general y para la mayoría de las regiones en particular.

Sin embargo, la otra cara del ODM 1, la que está relacionada con la reducción a la mitad del hambre en el mundo, no parece avanzar significativamente. El comunicado de prensa de Naciones Unidas para presentar este informe apenas le dedica media línea a indicar que la desnutrición global infantil no está progresando casi nada a nivel global. Como contraste, según datos de la FAO en su “Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2006”, a nivel global sólo se ha reducido en 3 millones las personas que padecen hambre en los países en vías de desarrollo, pasando de 823 millones en 1990 a 820 en el 2003, lo que representa apenas un 3% de la proporción mundial (básicamente atribuida a la escasísima reducción y al aumento de la población). Parece que el progreso económico mundial y la globalización imparable apenas hacen mella en los hambrientos, que representan el sector más excluido de la sociedad globalizada.

Es decir, desde 1990 se ha reducido la pobreza extrema en 270 millones de personas en el mundo mientras que el hambre sólo se ha reducido en 3 millones. ¿Porqué un progreso tan pobre con la cara más dura de la pobreza extrema?


Mientras que en 15 años se ha reducido la pobreza extrema en el mundo en un 13%, la desnutrición infantil apenas se redujo en un 6% (menos de la mitad). Esto tiene una clara lectura: la causalidad y, por tanto, las acciones de combate contra el hambre y al pobreza no son similares. En esa línea, pero con una tendencia totalmente diferente, América Latina y el Caribe han reducido su pobreza un 1.6%, pasando del 10.3% al 8.7% en 15 años, mientras que han reducido su desnutrición infantil en un 4% (pasando del 11% al 7%), cifra que duplica con creces la reducción en pobreza extrema.

El informe indica que la pobreza extrema en la región ha disminuido sólo marginalmente, y la inequidad se ha mantenido, a pesar de los buenos indicadores de crecimiento económico que viene experimentando la región desde hace años (sólo en los cuatro últimos años el crecimiento medio del PIB per cápita anual ha crecido por encima del 4% en la región).

Si recordamos los datos que aparecían en el Informe de avances de ODM del 2006, se señalaba claramente que el número de personas hambrientas había aumentado en el mundo (desde 1995 hasta el 2003 el número de personas hambrientas en el mundo había aumentado en 23 millones). No progresamos hacia las metas si no que vamos hacia atrás: aunque depende de cual sea el objetivo: reducir a la mitad el número de personas (objetivo de la Cumbre Mundial de la Alimentación) o reducir a la mitad la proporción de personas (ODM 1, que es 170 millones de personas menos ambicioso que el de la CMA). Incluso habiendo bajado el objetivo en el 2000, seguimos lejos de conseguirlo, básicamente por una falta de voluntad política para mantener el tema en la agenda de desarrollo internacional y en las agendas nacionales, y por un retraso en el cumplimiento de los compromisos financieros de los países donantes.

Según los datos de la FAO, que monitorea uno de los indicadores del ODM 1 sobre subnutrición (que consiste en disponibilidad calórica diaria), la región está progresando en la reducción del hambre, aunque muy lentamente. Se han reducido sólamente en 7 millones de personas los hambrientos de la región desde 1990, y el porcentaje ha pasado del 13% en 1990 al 10% actual. Sin embargo, este progreso regional esconde enormes diferencias, pues países como México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Bolivia, Argentina o Venezuela han aumentado el número de personas subnutridas desde 1990: cada vez hay más hambrientos a pesar de los notables progresos económicos en esos países.

Finalmente, me gustaría señalar las sorprendentes discrepancias entre los datos oficiales sobre pobreza del Sistema de Naciones Unidas, y los datos que proporciona anualmente la CEPAL, también una institución de Naciones Unidas, sobre la pobreza en la región. Según el informe de ODM 2007, América Latina y el Caribe tenía en 2004 un 8.7% de pobreza extrema (menos de 1 dólar por persona y día) mientras que según la CEPAL, para ese mismo año habría 16.9%. Como todos pueden ver, estamos hablando de cifras que difieren en un 100%, pues la cifra de la CEPAL (medida segun el acceso a la Canasta Básica Alimentaria de cada país) es el doble que la cifra que da el Secretariado de Naciones Unidas. Esto se refleja también en el análisis de los progresos alcanzados: si para el informe de los ODM 2007 la región sólo ha hecho progresos marginales en la reducción de la pobreza extrema, para la CEPAL la región está haciendo notables progresos, pues la pobreza extrema pasó de 22.5% en 1990 a 14.7% en el 2006, y la pobreza normal pasó del 48.3% al 38.5% en ese mismo periodo.

Siete Principales Lecciones Aprendidas en Siete Años de Cooperación

“Nuestra dieta consiste ahora en agua para el desayuno, suspiros al mediodía y, antes de dormir, bostezos. Como dicen en mi tierra, desdichado aquel que a la hora de cenar aún no se ha desayunado”.
--La guerra de los capinegros (novela basada en el Reino de Guatemala del siglo XVI).
Francisco Pérez de Antón

Programas PESA en Centroamérica

El compromiso para reducir el número de personas en situación de inseguridad alimentaria fue confirmado por los países de América Central desde el año 1996, en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Dicha responsabilidad se reafirmaría con la Declaración del Milenio en el año 2000, cuyo primer objetivo de desarrollo expresa la reducción a la mitad, en porcentaje, del hambre en el mundo, y con diferentes cumbres ministeriales y de Jefes de Estado en el marco del Sistema de Integración Centroamericano.

Para lograr cumplir con este compromiso, tres países de la región, Guatemala, Honduras y Nicaragua, iniciaron en 1999, con el apoyo técnico de la FAO y el financiamiento de los respectivos Ministerios de Agricultura y de la Cooperación Española, el Programa Especial para la Seguridad Alimentaria – PESA – en Centroamérica. El Salvador solicitó actividades en el marco de un PESA en 2004, iniciándolas en 2006, y los cuatro países cuentan con el apoyo metodológico y de coordinación de un componente regional, denominado PESA Centroamérica.

En su fase inicial, los esfuerzos y recursos se centraron en tres ejes de trabajo: a) desarrollo agropecuario a través de la intensificación, diversificación y la conservación de suelos y agua que muestren que es posible el aumento de la oferta alimentaria de forma sostenible en agro-ecosistemas secos de ladera, con elevada presencia de población rural pobre y vulnerable a la inseguridad alimentaria y nutricional, b) sensibilización a todos los niveles, actuando también en el ámbito de la investigación, la formación, la capacitación técnica y la gestión de la información, c) fortalecimiento institucional, tanto a nivel local (planes de desarrollo local que incluyan la Seguridad Alimentaria y Nutricional como nacional y regional (apoyo a políticas e iniciativas de Ley), aceptando siempre los pilares básicos de disponibilidad, estabilidad, acceso, consumo y aprovechamiento biológico.

Siete años después, y en un momento en que los programas PESA se encuentran elaborando una actualización de su estrategia nacional y regional, basada en los cambios de contexto y en la experiencia adquirida, es pertinente compartir las principales lecciones aprendidas que todos los involucrados en los programas han ido señalando a FAO, desde participantes directos (familias beneficiarias) hasta responsables de políticas públicas, pasando por la AECI, los Ministerios de Agricultura, los propios técnicos y sus aliados responsables de la ejecución de los programas.



Algunas Lecciones Aprendidas

El objetivo de todos los proyectos y programas de desarrollo es contribuir a un cambio positivo en un contexto dado y en un tiempo determinado. Algunas veces, muchos de los elementos negativos de ese contexto tienen un carácter estructural, cuyo cambio necesita, entre otros, a) aunar muchos esfuerzos y b) realizar el esfuerzo durante un período prolongando, c) políticas públicas coherentes y, sobre todo, d) de voluntad política.

La Seguridad Alimentaria Nutricional (SAN) en Centroamérica no escapa a este análisis. Hay problemas estructurales de difícil solución (propiedad, distribución y uso de la tierra) o de difícil amortiguación (mitigación ante desastres naturales) que están contribuyendo a la persistencia o incluso aumento del hambre en la región. Además, retos recientes (DR-CAFTA, biocombustibles, regulación de inmigrantes en EEUU) necesitarán del esfuerzo de todas las fuerzas sociales para que no perjudiquen a los más pobres.

1. Los PESA en Centroamérica nos han enseñado como primera lección aprendida que el enfoque inicial de tres ejes de trabajo era necesario: actividades con las familias, con el Gobierno y con la sociedad en general. Hay que enlazar el trabajo en el campo con los tomadores de decisión, en un marco de sensibilización global y continuo, enmarcado por los PESA de Centroamérica en la Iniciativa Hambre de Saber, Saber de Hambre (formación, capacitación, información, investigación). El desafío actual consiste en saber si estas tres áreas deberían formar parte de nuevos programas PESA en el futuro, ahora que todos los actores reconocen que son necesarias de manera simultánea, o es mejor concentrarse en alguna de ellas mientras se institucionaliza la lucha contra el hambre en Programas Nacionales de Seguridad Alimentaria (PNSA) de responsabilidad estatal.

2. La segunda enseñanza tiene un cariz negativo que ya se ha corregido: los programas iniciaron con énfasis en llo “agrícola”. Aumentar la producción o diversificar los cultivos no asegura que la familia tenga más y mejor alimento en la mesa; pues la relación entre la producción, el consumo y la venta depende de múltiples variables.


3. Los programas PESA disponen de una dirección tripartita en cada país: el donante (AECI), la contraparte nacional (Ministerio de Agricultura) y la Representación de FAO. Y para ejecutar las actividades programadas, o para complementar estas con otras que hagan aumentar los beneficios a la población, o para programar nuevas ideas, los PESA se han servido de múltiples acuerdos con más de un centenar de Instituciones en la región, en lo que denominamos Alianzas Estratégicas.

En estos siete años, los programas PESA han alcanzado muchos logros, algunos directos y visibles, otros indirectos y menos visibles, como hacer más coherentes las Estrategias Nacionales de Reducción de la Pobreza en El Salvador y Nicaragua, o conseguir cambios positivos en la actitud de las personas.

En Nicaragua y El Salvador, donde, respectivamente, el Instituto Nacional de Tecnología Agraria (INTA) y el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) ponen a disposición del PESA sus técnicos de campo, es reconfortante escuchar a éstos diciendo que estaban confundidos, que la extensión agrícola no debe ser vertical, sino que hay que contar con la opinión y la diseminación del aprendizaje de los pequeños productores, que la Seguridad Alimentaria no es sólo producir, sino producir para comer mejor, y, en definitiva, que no hay que ser asistencialista y pretender que una única Institución pueda eliminar la pobreza rural.

4. Por supuesto, no todo han sido éxitos, y una nueva lección aprendida muestra que hay que saber transformar los errores en oportunidades. Salvo en El Salvador, los datos de las Líneas de Base que se efectuaron fueron incompletos y poco sistemáticos, con poca continuidad en su uso. En 2006, con la facilitación del componente regional de los PESA, varias reuniones de agrónomos y nutricionistas de los cuatro países lograron acordar unos Indicadores mínimos de Impacto. YY nuevas reuniones entre estos y técnicos de FAO en Chile y del INCAP, diseñaron los instrumentos y las herramientas metodológicas para recoger los datos en el campo que nos permitan tener una Línea de Base armonizada y poder comparar cambios en el futuro.

5. Una última enseñanza a nivel nacional nos la proporciona no un error, sino un retraso: es necesario documentar desde el inicio las lecciones aprendidas, para su posterior divulgación. Aunque muchas de las experiencias de los PESA han sido reconocidas y se están replicando, el proceso de sistematización (con datos verificables, con unos criterios uniformes para determinar porqué una experiencia es o no una Buena Práctica) está en curso. La demanda de otros actores para que FAO facilite una iniciativa en la región para intercambiar experiencias es fuerte.

6. A nivel regional, la principal lección aprendida consiste en que no se puede empezar a construir la casa por el tejado. El proceso de Integración regional lleva ritmos y desafíos que son difíciles de pronosticar, y la indefinición de una Instancia Regional responsable de la Seguridad Alimentaria Nutricional, o identificada plenamente con su versión amplia y multidisciplinar, hace que la intención de favorecer el diseño de políticas regionales en SAN se vea marginada. Así como una de las apuestas actuales de los PESA en cada país consiste en favorecer una masa crítica de ciudadanos que haga generar políticas, la estrategia regional pasa por fortalecer una masa crítica de técnicos que aporten una visión integral al problema desde sus respectivas organizaciones.

7. Esta es la principal enseñanza de los PESA: la necesidad de diseñar programas coherentes para reducir la inseguridad alimentaria y nutricional en Centroamérica, entendiendo por coherencia la aceptación de principios como integralidad, institucionalidad de metodologías exitosas, o la importancia de los Gobiernos locales. Tan importante como el compromiso, es el diseño de programas que sean eficaces y eficientes sin perder la realidad. Frente a estructuras complejas y la programación de múltiples actividades, es mejor comenzar por lo sencillo, por ejemplo, ordenando la información existente antes de generar nuevos datos, y coordinando a los actores antes de crear nuevas ideas. Frente a un enfoque lineal, es mejor una visión multisectorial. Frente a las posturas extremas, rechazando las Instancias del Gobierno o aceptándolas como las únicas posibles, olvidando a la extensa y legítima sociedad civil centroamericana, es mejor aunar ambos esfuerzos con ideas comunes, por ejemplo, el Derecho a la Alimentación.



Equipo PESA en Centroamérica
Junio 2007