La Habana, noviembre 26.- Es más barato invertir en el combate del hambre que en la guerra, expresó Marcio Porto, representante de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, al inaugurar hoy en la capital cubana el Segundo Congreso de Producción Animal.
Planteó Porto que en los países en desarrollo existen millones de desnutridos y expresó la preocupación que existe por la magnitud del hambre que es resultado de la pobreza, y esta crece cada vez más, mientras Estados Unidos gasta miles de millones en la guerra.
En el intercambio con los delegados del Congreso de Producción Animal se expuso que hay que estudiar los efectos del uso de alimentos como combustible, y con ese fin se creó un grupo de biocombustibles que realizará una conferencia internacional sobre el tema.
En este evento participan delegados de doce países, y en el mismo están programadas conferencia magistrales, y trabajo en comisiones científicas
Publicado en Cubaweb.
miércoles 28 de noviembre de 2007
lunes 26 de noviembre de 2007
"Hambre y Desnutrición en Centroamérica" nueva protagonista del Festival de Cine y Video ÍCARO
Ciudad de Guatemala. 23 de noviembre 2007.- "Hambre y Desnutrición en Centroamérica" es la nueva categoría que el Festival de Cine y Video ÍCARO ha incluído en su décima edición. El espectáculo inició el 22 de noviembre, con la presencia de cineastas y realizadores de Centroamérica, Sur América, Europa y Asia.
El Centro Cultural Miguel Ángel Asturias de Ciudad Guatemala fue el escenario en la que los cineastas Rafael Rosal y Elías Jiménez, de la organización Casa Comal Arte y Cultura, dieron la bienvenida a artistas, funcionarios del Gobierno, Cuerpo Diplomático acreditado en el país y público en general, quienes llenaron el teatro por completo. La proyección de la cinta mexicana "El Violín", del director Francisco Vargas (México:2005), inauguró oficialmente el festival.
"A las categorías que tradicionalmente hemos tenido dentro del festival, en esta edición se suma el premio especial "Hambre y Desnutrición en Centroamérica" a la obra que mejor aborde el tema sin importar género o nacionalidad de la producción. Este premio está patrocinado por FAO/PESA, Ayuda en Acción PRESANCA e INCAP, con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional y la Unión Europea, instituciones internacionales de gran prestigio que ven en el ÍCARO una ventana efectiva para sensibilizar a la región con respecto a esta triste realidad nuestra", anunció Rosal en la inauguración del festival.
ÍCARO, explicó Rosal, "se propone ser una ventana para todos los involucrados en la producción audiovisual en Centroamérica, en donde incorporamos categorías que generalmente no son tomadas en cuenta en los festivales tradicionales".
El ganador de este nuevo premio será dado a conocer el próximo 29 de noviembre en la ceremonia de clausura del festival y será escogido de entre nueve piezas participantes que se presentaron en este primer año para la categoría especial.
Durante los ocho días del festival, además de la proyección de decenas de trabajos de la región, se estarán premiando las mejores producciones en las categorías de ficción, documental, nota periodística, experimental, spot publicitario, vídeo clip, animación, reportaje y programa de televisión. Así como dirección, producción, edición, sonido, guión, dirección de arte, actor y actriz.
El jurado de esta edición del ÍCARO está integrado, en las categorías de cine, por el sonidista y editor mexicano, Samuel Larson; el director y guionista colombiano, Javier Mejía; y el director cubano, Juan Carlos Cremata.
Los trabajos que participan en las categorías de televisión y en el Premio Especial "Hambre y Desnutrición en Centroamérica", serán calificados por el director y guionista argentino Rolando Pardo; el guionista y productor colombiano, Darío García Granados; y la productora venezolana, Ariadna Alzuru.
El Festival también hace las labores de ventana para la exhibición de una muestra de obras independientes de Europa, Oriente Medio, Asia y América Latina.
Los Programas Especiales de Seguridad Alimentaria de la FAO, junto a Ayuda en Acción, el Programa Regional de Seguridad Alimentaria Nutricional en Centroamérica (PRESANCA) y el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP) iniciaron esta iniciativa del premio especial "Hambre y Desnutrición en Centroamérica, con Casa Comal, Arte y Cultura, con el fin de obtener piezas audiovisuales que posteriormente pudiesen utilizarse en labores de sensibilización del problema del hambre y sus consecuencias, por lo que desde inicios del 2007 se comenzaron los trabajos de organización de este nuevo premio.
El Centro Cultural Miguel Ángel Asturias de Ciudad Guatemala fue el escenario en la que los cineastas Rafael Rosal y Elías Jiménez, de la organización Casa Comal Arte y Cultura, dieron la bienvenida a artistas, funcionarios del Gobierno, Cuerpo Diplomático acreditado en el país y público en general, quienes llenaron el teatro por completo. La proyección de la cinta mexicana "El Violín", del director Francisco Vargas (México:2005), inauguró oficialmente el festival.
"A las categorías que tradicionalmente hemos tenido dentro del festival, en esta edición se suma el premio especial "Hambre y Desnutrición en Centroamérica" a la obra que mejor aborde el tema sin importar género o nacionalidad de la producción. Este premio está patrocinado por FAO/PESA, Ayuda en Acción PRESANCA e INCAP, con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional y la Unión Europea, instituciones internacionales de gran prestigio que ven en el ÍCARO una ventana efectiva para sensibilizar a la región con respecto a esta triste realidad nuestra", anunció Rosal en la inauguración del festival.
ÍCARO, explicó Rosal, "se propone ser una ventana para todos los involucrados en la producción audiovisual en Centroamérica, en donde incorporamos categorías que generalmente no son tomadas en cuenta en los festivales tradicionales".
El ganador de este nuevo premio será dado a conocer el próximo 29 de noviembre en la ceremonia de clausura del festival y será escogido de entre nueve piezas participantes que se presentaron en este primer año para la categoría especial.
Durante los ocho días del festival, además de la proyección de decenas de trabajos de la región, se estarán premiando las mejores producciones en las categorías de ficción, documental, nota periodística, experimental, spot publicitario, vídeo clip, animación, reportaje y programa de televisión. Así como dirección, producción, edición, sonido, guión, dirección de arte, actor y actriz.
El jurado de esta edición del ÍCARO está integrado, en las categorías de cine, por el sonidista y editor mexicano, Samuel Larson; el director y guionista colombiano, Javier Mejía; y el director cubano, Juan Carlos Cremata.
Los trabajos que participan en las categorías de televisión y en el Premio Especial "Hambre y Desnutrición en Centroamérica", serán calificados por el director y guionista argentino Rolando Pardo; el guionista y productor colombiano, Darío García Granados; y la productora venezolana, Ariadna Alzuru.
El Festival también hace las labores de ventana para la exhibición de una muestra de obras independientes de Europa, Oriente Medio, Asia y América Latina.
Los Programas Especiales de Seguridad Alimentaria de la FAO, junto a Ayuda en Acción, el Programa Regional de Seguridad Alimentaria Nutricional en Centroamérica (PRESANCA) y el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP) iniciaron esta iniciativa del premio especial "Hambre y Desnutrición en Centroamérica, con Casa Comal, Arte y Cultura, con el fin de obtener piezas audiovisuales que posteriormente pudiesen utilizarse en labores de sensibilización del problema del hambre y sus consecuencias, por lo que desde inicios del 2007 se comenzaron los trabajos de organización de este nuevo premio.
jueves 22 de noviembre de 2007
El hambre, un problema político
El pasado 16 de octubre y con motivo del Día Mundial de la Alimentación, Acción contra el Hambre presentó en España El hambre injusta, primer informe del Observatorio del Hambre (Hunger Watch) de la Red Internacional.Darfur es mucho más que “el enésimo conflicto étnico africano”. El hambre en Níger no puede achacarse sólo a la sequía y a las langostas. El sida no podrá resolverse sólo desde la medicina. Con afirmaciones como ésta, el primer informe del observatorio Hunger Watch pretende desterrar muchos de los mitos y simplificaciones que hoy rodean a las principales crisis humanas del planeta. Desde las voces de personas como Awa Abadía, en Darfur; Harouna Zarouma, en Níger; o Beauty Ziko, en Zambia, los cooperantes de Acción contra el Hambre tratan de mostrar el rostro humano que se esconde tras las grandes cifras que, cada año, vuelven a salir a la luz en el Día Mundial de la Alimentación: los cinco millones y medio de niños que mueren anualmente desnutridos o los 854 millones de personas que siguen amenazadas por hambre.Tras 27 años de trabajo diario en el terreno, este primer informe del Hunger Watch de la Red Internacional trata de desvelar el papel de los mercados en una crisis moderna como la de Níger, la importancia de los cada vez más escasos recursos naturales en Darfur o la necesidad de abordar la pandemia del VIH con un enfoque integral, desde múltiples ámbitos de acción. Todo ello para reivindicar una ayuda alimentaria y humanitaria capaz de plantearse objetivos más allá de la supervivencia de las víctimas y que tenga su premisa en los derechos humanos, entre ellos el básico derecho a los alimentos. Para Amador Gómez, director técnico de la organización, “el hambre no es un problema técnico ni una fatalidad. Es una realidad humillante e indigna, pero es además la vulneración de un derecho básico de las personas y esto lo convierte en un problema político de primer orden”.
Publicado en El Mercurio Digital (España)
Para más información, visite Acción contra el Hambre
viernes 16 de noviembre de 2007
Casi 36 millones de estadounidenses padecieron hambre en 2006: reporte
También en los países desarrollados de América existe este problema.
Estados Unidos registró una población hambrienta de casi 36 millones el año pasado, comparado con 35,1 millones en 2005, dijo el día 14 el Departamento de Agricultura. Los 35,5 millones de personas, o 12,1 por ciento de la población total, dijeron que no tuvieron dinero o recursos suficientes para obtener alimentos durante por lo menos algún periodo durante el año, según el sondeo anual del hambre que realiza el Departamento.
Entre la población hambrienta, 11,1 millones dijeron que tuvieron "muy baja seguridad alimenticia", lo cual significa que tuvieron una interrupción sustancial en la cantidad de alimentos que consumen típicamente. El sondeo muestra también que madres solteras y sus hijos fueron los más propensos a sufrir hambre. Kate Houston, vice-subsecretaria para alimentos, nutrición y servicios del consumidor dijo que es "alentador" que la cifra de 2006 no sea muy diferente a la de 2005, pero "sabemos que tenemos más trabajo por hacer".
"Nadie en Estados Unidos debería padecer hambre", agregó. Vicki Escarra, presidenta del mayor grupo de la nación para alivio del hambre, "America's Second Harvest-The Nation's Food Bank Network," elogió el reporte del sondeo por llegar "en un momento crítico para los estadounidenses hambrientos y aquellos de nosotros que ayudamos a servirles".
(Xinhua)
15/11/2007
Estados Unidos registró una población hambrienta de casi 36 millones el año pasado, comparado con 35,1 millones en 2005, dijo el día 14 el Departamento de Agricultura. Los 35,5 millones de personas, o 12,1 por ciento de la población total, dijeron que no tuvieron dinero o recursos suficientes para obtener alimentos durante por lo menos algún periodo durante el año, según el sondeo anual del hambre que realiza el Departamento.
Entre la población hambrienta, 11,1 millones dijeron que tuvieron "muy baja seguridad alimenticia", lo cual significa que tuvieron una interrupción sustancial en la cantidad de alimentos que consumen típicamente. El sondeo muestra también que madres solteras y sus hijos fueron los más propensos a sufrir hambre. Kate Houston, vice-subsecretaria para alimentos, nutrición y servicios del consumidor dijo que es "alentador" que la cifra de 2006 no sea muy diferente a la de 2005, pero "sabemos que tenemos más trabajo por hacer".
"Nadie en Estados Unidos debería padecer hambre", agregó. Vicki Escarra, presidenta del mayor grupo de la nación para alivio del hambre, "America's Second Harvest-The Nation's Food Bank Network," elogió el reporte del sondeo por llegar "en un momento crítico para los estadounidenses hambrientos y aquellos de nosotros que ayudamos a servirles".
(Xinhua)
15/11/2007
miércoles 14 de noviembre de 2007
Un juego online ofrece comida a cambio de aciertos
Por cada respuesta correcta de los usuarios en el sitio FreeRice, las empresas que publicitan en la página donan 10 granos de arroz. La iniciativa impulsada por la ONU consiguió en un mes la cantidad suficiente para alimentar a 50 mil personas.
Publicado en Clarín.com
A través de las entradas de los usuarios a un juego colgado hace un mes en Internet se consiguió la financiación de la cantidad suficiente de arroz para alimentar a 50.000 mil personas. Así lo anunció un representante del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, organismo que impulsa la iniciativa.
¿Cómo se juega? Hay que entrar al sitio FreeRice y elegir el significado correcto de un alimento entre una serie de opciones. Por cada acierto, las empresas que publicitan en la página donan 10 granos de arroz.
Gracias a la campaña, en un mes se donaron más de diez mil millones de granos de arroz. Josette Sheeran , directora del Programa de la ONU, concluyó que FreeRice muestra "cómo puede utilizarse la Red para aumentar al mismo tiempo la conciencia y la recaudación para la emergencia número uno del mundo ".
Publicado en Clarín.com
A través de las entradas de los usuarios a un juego colgado hace un mes en Internet se consiguió la financiación de la cantidad suficiente de arroz para alimentar a 50.000 mil personas. Así lo anunció un representante del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, organismo que impulsa la iniciativa.
¿Cómo se juega? Hay que entrar al sitio FreeRice y elegir el significado correcto de un alimento entre una serie de opciones. Por cada acierto, las empresas que publicitan en la página donan 10 granos de arroz.
Gracias a la campaña, en un mes se donaron más de diez mil millones de granos de arroz. Josette Sheeran , directora del Programa de la ONU, concluyó que FreeRice muestra "cómo puede utilizarse la Red para aumentar al mismo tiempo la conciencia y la recaudación para la emergencia número uno del mundo ".
lunes 12 de noviembre de 2007
Alertan sobre la desnutrición infantil en escuelas rurales del norte argentino
Publicado por Clarin.com
Organizaciones civiles vinculadas a la infancia dijeron que cerca del 20 por ciento de los alumnos que concurren a esos establecimientos padecen falta de alimentación adecuada. Por eso reclamaron mayor aporte del Estado para combatir este problema
La Asociación Civil de Padrinos de Alumnos y Escuelas Rurales (APAER) denuncio que cerca del 20 % de los alumnos de escuelas rurales del norte de la Argentina sufren desnutrición por falta de políticas públicas.
"La gran mayoría de los niños de zonas rurales no están recibiendo la alimentación adecuada en la etapa del desarrollo y esto llega a producir trastornos importantes en su evolución; muchos niños discapacitados mentales tienen su origen en esta desnutrición en la edad temprana", explicó la entidad.
APAER lanzó lo que denominó un "alerta rojo nutricional", al confirmar con estudios propios un alto grado de desnutrición y subalimentación, en especial en Misiones y Chaco, donde el Estado, afirmó, sólo aporta 29 y 50 centavos por alumno por día.
La titular de la asociación, Noemí Delellis de Arbetman, reclamó en las últimas horas al ombudsman Eduardo Mondino que inste a las autoridades a ampliar el envío de dinero y alimentos a alumnos, tal como lo hizo con los gobiernos chaqueño y nacional por la muerte de veinte personas en Chaco por desnutrición.
Las provincias "más comprometidas", según APAER, son Misiones, Chaco, Formosa, Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero, Salta y Jujuy, ya que presentan índices desnutrición de "20 por ciento" de los alumnos de colegios rurales y "alto grado de subalimentación".
"Distintas zonas de Catamarca, La Rioja, San Luis, San Juan y Mendoza también son lugares que no están recibiendo la atención mínima requerida", agregó la entidad en la investigación propia que denominaron "Alimentación en las escuelas rurales".
Delellis de Arbetman destacó que en su contacto diario con las escuelas rurales recibe "comentarios de los directores y encontramos que el dinero que les envían es insuficiente" y que "además de ser ínfimo no lo reciben regularmente".
Organizaciones civiles vinculadas a la infancia dijeron que cerca del 20 por ciento de los alumnos que concurren a esos establecimientos padecen falta de alimentación adecuada. Por eso reclamaron mayor aporte del Estado para combatir este problema
La Asociación Civil de Padrinos de Alumnos y Escuelas Rurales (APAER) denuncio que cerca del 20 % de los alumnos de escuelas rurales del norte de la Argentina sufren desnutrición por falta de políticas públicas.
"La gran mayoría de los niños de zonas rurales no están recibiendo la alimentación adecuada en la etapa del desarrollo y esto llega a producir trastornos importantes en su evolución; muchos niños discapacitados mentales tienen su origen en esta desnutrición en la edad temprana", explicó la entidad.
APAER lanzó lo que denominó un "alerta rojo nutricional", al confirmar con estudios propios un alto grado de desnutrición y subalimentación, en especial en Misiones y Chaco, donde el Estado, afirmó, sólo aporta 29 y 50 centavos por alumno por día.
La titular de la asociación, Noemí Delellis de Arbetman, reclamó en las últimas horas al ombudsman Eduardo Mondino que inste a las autoridades a ampliar el envío de dinero y alimentos a alumnos, tal como lo hizo con los gobiernos chaqueño y nacional por la muerte de veinte personas en Chaco por desnutrición.
Las provincias "más comprometidas", según APAER, son Misiones, Chaco, Formosa, Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero, Salta y Jujuy, ya que presentan índices desnutrición de "20 por ciento" de los alumnos de colegios rurales y "alto grado de subalimentación".
"Distintas zonas de Catamarca, La Rioja, San Luis, San Juan y Mendoza también son lugares que no están recibiendo la atención mínima requerida", agregó la entidad en la investigación propia que denominaron "Alimentación en las escuelas rurales".
Delellis de Arbetman destacó que en su contacto diario con las escuelas rurales recibe "comentarios de los directores y encontramos que el dinero que les envían es insuficiente" y que "además de ser ínfimo no lo reciben regularmente".
viernes 9 de noviembre de 2007
La Desigualdad que Mata
Alejandra Ortiz Niño de Zepeda
Luego de ver en las noticias que otro niño indígena del Chaco argentino ha muerto desnutrido y hambriento, es imposible no reconocer que los esfuerzos hechos hasta ahora por combatir el hambre han sido insuficientes. Muchas veces observamos estas noticias desde lejos, sin tomar conciencia de que ese niño indígena tenía madre, padre, 3 años, y un nombre: Ernesto Andrada.
La muerte de este niño no puede transformarse en una estadística más de las tantas que circulan en los libros de organizaciones internacionales y gobiernos. Estas validan la importancia de los números, porcentajes y metas, pero no miden las penas, las pérdidas y las consecuencias personales y sociales de estas muertes. La pérdida de un hijo es una de los dolores más fuertes que una familia puede padecer, y la pérdida de un niño para una sociedad que goza de bienestar y recursos abundantes es una vergüenza inaceptable, sobre todo en el marco de los derechos del niño y del derecho humano a la alimentación.
La muerte de Ernesto, de la etnia wichí, elevó a 20 la cifra de fallecidos por desnutrición en la provincia de Chaco. El pequeño, según el Centro de Estudios Nelson Mandela, murió a consecuencia de un grave cuadro de deshidratación y una severa gastroenterocolitis con desnutrición. “La muerte de este niño indígena refleja y representa acabadamente el fracaso completo del sistema sanitario. Este fallecimiento se produjo por la desidia del sistema”, acusaron desde ese centro, agregando que “la pereza y el descuido negligente han sido las verdaderas causas de esta muerte, altamente evitable”, según consigna una nota de United Press International.
Reportes de UNICEF acerca de las disparidades de la desnutrición deja en evidencia que el panorama de hambre y desnutrición es alarmante, aún en países prósperos. Argentina, Brasil y México muestran prevalencias de desnutrición muy desiguales entre distintas zonas, síntoma típico de la dispar distribución del ingreso. En la región nororiental de Brasil los índices de desnutrición crónica alcanzan al 17.9 por ciento, contrastando con la región sur donde llega sólo al 2.9 por ciento. La zona del Chaco en Argentina tiene una prevalencia de desnutrición de 21.9 por ciento mientras que en su capital, Buenos Aires, esta cifra alcanza al 5.4 por ciento. En la región sur de México, los índices de desnutrición crónica alcanzan al 29.2 por ciento, y en la norte sólo un 7.1 por ciento. UNICEF señala que la Región de América Latina y el Caribe se encuentra en una crisis, “ya que los niños en el límite de alto riesgo de afrontar la muerte quedan escondidos bajo los promedios nacionales”.
Los gobiernos de la Región tienen una responsabilidad inmediata con los niños que mueren de hambre. Mientras Latinoamérica siga dividida por una línea que separa a los ricos de los pobres, difícilmente se lograrán resultados efectivos en este combate. Los discriminados se encuentran marginados de alcanzar una oportunidad para el desarrollo, siendo olvidados en recónditos rincones de nuestros países. La desigualdad económica y social de América Latina y el Caribe es una peligrosa ventana de humo que nos impide ver con claridad lo que sucede al interior de los países. Mientras unos disfrutan de la riqueza que les otorga el pertenecer al quintil más rico de la población, otros se pierden en un mar de pobreza que los deja ciegos de salida alguna.
No debemos quedarnos dormidos en la inmensidad de los papeles, las reuniones y los acuerdos. Para terminar con las víctimas del hambre es necesario comprometernos con el futuro de esos niños.
De poco sirve firmar decretos y leyes que aseguren el Derecho a la Alimentación y la Seguridad o Soberanía Alimentaria si no se complementa con acciones y planes concretos que atiendan las necesidades más urgentes, al mismo tiempo que se desarrollan políticas públicas que reduzcan las brechas de desigualdad.
En el corto plazo es fundamental proveer de alimentos y controles de salud y nutrición para los más vulnerables y marginados, a través de donaciones y acciones conjuntas de gobierno, organismos de Naciones Unidas, ONGs, la sociedad civil y el sector privado, llevando alimento inmediato a estos poblados. Asimismo, es imprescindible que estos grupos marginados participen en programas de transferencia de renta y programas de alimentación escolar, para contar con in ingreso mensual y alimento permanente.
Los más pobres necesitan una infraestructura básica que les provea de agua limpia, electricidad, vías, carreteras y transporte para conectarse con los centros escolares, de sanidad y de producción. Una educación de calidad, un sistema de salud eficiente y un sistema de seguridad social también son cruciales para su integración y desarrollo. La implementación de políticas públicas que les aseguren una protección social adecuada debe contemplar este tipo de programas sociales, pero también debe asegurarles una vía de salida que les permita recuperar su dignidad a través de la generación de empleo. La inclusión económica y social necesita ser acompañada por políticas públicas que les aseguren el respeto y la protección de la igualdad de género y etnia. Al mismo tiempo, es importante que los gobiernos de la región impulsen la participación de la sociedad civil para que puedan informarse y ejercer sus derechos. Dar a conocer los organismos donde deben acudir a denunciar y las instancias que les apoyarán en este camino.
El pequeño Ernesto no tuvo acceso a ninguno de estos derechos y fue marginado de los beneficios del supuesto desarrollo económico desde que estuvo en el vientre de su madre. La desigualdad que afecta a su comunidad simplemente le quitó la vida, y si no se toman acciones urgentes probablemente tomará otras tantas más. Generar conciencia de la gravedad en que viven los marginados es responsabilidad de todos los que estamos involucrados en esta tarea. No debemos olvidar que aún hay 53 millones de personas hambrientas en la Región, ni tampoco que en países que se jactan de prosperidad, también hay muertos por hambre.
Luego de ver en las noticias que otro niño indígena del Chaco argentino ha muerto desnutrido y hambriento, es imposible no reconocer que los esfuerzos hechos hasta ahora por combatir el hambre han sido insuficientes. Muchas veces observamos estas noticias desde lejos, sin tomar conciencia de que ese niño indígena tenía madre, padre, 3 años, y un nombre: Ernesto Andrada.La muerte de este niño no puede transformarse en una estadística más de las tantas que circulan en los libros de organizaciones internacionales y gobiernos. Estas validan la importancia de los números, porcentajes y metas, pero no miden las penas, las pérdidas y las consecuencias personales y sociales de estas muertes. La pérdida de un hijo es una de los dolores más fuertes que una familia puede padecer, y la pérdida de un niño para una sociedad que goza de bienestar y recursos abundantes es una vergüenza inaceptable, sobre todo en el marco de los derechos del niño y del derecho humano a la alimentación.
La muerte de Ernesto, de la etnia wichí, elevó a 20 la cifra de fallecidos por desnutrición en la provincia de Chaco. El pequeño, según el Centro de Estudios Nelson Mandela, murió a consecuencia de un grave cuadro de deshidratación y una severa gastroenterocolitis con desnutrición. “La muerte de este niño indígena refleja y representa acabadamente el fracaso completo del sistema sanitario. Este fallecimiento se produjo por la desidia del sistema”, acusaron desde ese centro, agregando que “la pereza y el descuido negligente han sido las verdaderas causas de esta muerte, altamente evitable”, según consigna una nota de United Press International.
Reportes de UNICEF acerca de las disparidades de la desnutrición deja en evidencia que el panorama de hambre y desnutrición es alarmante, aún en países prósperos. Argentina, Brasil y México muestran prevalencias de desnutrición muy desiguales entre distintas zonas, síntoma típico de la dispar distribución del ingreso. En la región nororiental de Brasil los índices de desnutrición crónica alcanzan al 17.9 por ciento, contrastando con la región sur donde llega sólo al 2.9 por ciento. La zona del Chaco en Argentina tiene una prevalencia de desnutrición de 21.9 por ciento mientras que en su capital, Buenos Aires, esta cifra alcanza al 5.4 por ciento. En la región sur de México, los índices de desnutrición crónica alcanzan al 29.2 por ciento, y en la norte sólo un 7.1 por ciento. UNICEF señala que la Región de América Latina y el Caribe se encuentra en una crisis, “ya que los niños en el límite de alto riesgo de afrontar la muerte quedan escondidos bajo los promedios nacionales”.
Los gobiernos de la Región tienen una responsabilidad inmediata con los niños que mueren de hambre. Mientras Latinoamérica siga dividida por una línea que separa a los ricos de los pobres, difícilmente se lograrán resultados efectivos en este combate. Los discriminados se encuentran marginados de alcanzar una oportunidad para el desarrollo, siendo olvidados en recónditos rincones de nuestros países. La desigualdad económica y social de América Latina y el Caribe es una peligrosa ventana de humo que nos impide ver con claridad lo que sucede al interior de los países. Mientras unos disfrutan de la riqueza que les otorga el pertenecer al quintil más rico de la población, otros se pierden en un mar de pobreza que los deja ciegos de salida alguna.
No debemos quedarnos dormidos en la inmensidad de los papeles, las reuniones y los acuerdos. Para terminar con las víctimas del hambre es necesario comprometernos con el futuro de esos niños.
De poco sirve firmar decretos y leyes que aseguren el Derecho a la Alimentación y la Seguridad o Soberanía Alimentaria si no se complementa con acciones y planes concretos que atiendan las necesidades más urgentes, al mismo tiempo que se desarrollan políticas públicas que reduzcan las brechas de desigualdad.
En el corto plazo es fundamental proveer de alimentos y controles de salud y nutrición para los más vulnerables y marginados, a través de donaciones y acciones conjuntas de gobierno, organismos de Naciones Unidas, ONGs, la sociedad civil y el sector privado, llevando alimento inmediato a estos poblados. Asimismo, es imprescindible que estos grupos marginados participen en programas de transferencia de renta y programas de alimentación escolar, para contar con in ingreso mensual y alimento permanente.
Los más pobres necesitan una infraestructura básica que les provea de agua limpia, electricidad, vías, carreteras y transporte para conectarse con los centros escolares, de sanidad y de producción. Una educación de calidad, un sistema de salud eficiente y un sistema de seguridad social también son cruciales para su integración y desarrollo. La implementación de políticas públicas que les aseguren una protección social adecuada debe contemplar este tipo de programas sociales, pero también debe asegurarles una vía de salida que les permita recuperar su dignidad a través de la generación de empleo. La inclusión económica y social necesita ser acompañada por políticas públicas que les aseguren el respeto y la protección de la igualdad de género y etnia. Al mismo tiempo, es importante que los gobiernos de la región impulsen la participación de la sociedad civil para que puedan informarse y ejercer sus derechos. Dar a conocer los organismos donde deben acudir a denunciar y las instancias que les apoyarán en este camino.
El pequeño Ernesto no tuvo acceso a ninguno de estos derechos y fue marginado de los beneficios del supuesto desarrollo económico desde que estuvo en el vientre de su madre. La desigualdad que afecta a su comunidad simplemente le quitó la vida, y si no se toman acciones urgentes probablemente tomará otras tantas más. Generar conciencia de la gravedad en que viven los marginados es responsabilidad de todos los que estamos involucrados en esta tarea. No debemos olvidar que aún hay 53 millones de personas hambrientas en la Región, ni tampoco que en países que se jactan de prosperidad, también hay muertos por hambre.
martes 6 de noviembre de 2007
Los derechos humanos y el hambre
Publicado en La Nación de Argentina
“Los derechos humanos empiezan con el desayuno", sostuvo sabiamente una vez el célebre canciller alemán Willy Brandt. Ni el sentido profundo ni el impacto emotivo que poseen estas palabras han perdido vigencia; la prueba está en que se aplican hoy lamentablemente a gran parte de la realidad argentina.
La desnutrición y el hambre no son situaciones pasajeras en nuestro país y cada día aparecen nuevos ejemplos de esto. Recientemente, dos ciudadanos argentinos de las comunidades indígenas pasaron a integrar, con su muerte por desnutrición, la infame lista que ya abarca tanto a mujeres como a hombres, tanto a adultos como a niños. Y esto, ya lo hemos puntualizado muchas veces, no se limita a una provincia -en este caso, Chaco-, sino a varias más: Mendoza, Santiago del Estero, Formosa, Misiones, La Rioja, Corrientes, Tucumán.
Sin embargo, más de una vez, también, hemos destacado desde estas páginas la contracara de esta dolorosa situación a la que conduce la falta de políticas de Estado para remediarla. Efectivamente, son muchas las organizaciones de la sociedad civil que han buscado darle una solución, en la medida de sus posibilidades.
Por eso hay que destacar una iniciativa conjunta entre la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Red Solidaria y el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, que dio origen a la creación del primer Centro de Desarrollo Comunitario, cuyo objetivo es la formación académica en el diseño de estrategias para combatir el hambre y la desnutrición.
Efectivamente, con esta creación se busca profesionalizar el desarrollo de programas solidarios y fortalecer el vínculo entre la sociedad y los claustros académicos.
Esta idea nació hace aproximadamente un mes y medio, cuando la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA y la ONG Red Solidaria, en la persona de su directivo más conocido, Juan Carr, unieron sus fuerzas para poner en marcha el mencionado programa. Con la participación ahora del Ministerio de Educación, es de esperar que cobre una dimensión aún más importante. Las primeras actividades del flamante organismo estarán dirigidas a revertir los cuadros de desnutrición en las comunidades tobas chaqueñas, en las que en los últimos tres meses murieron de hambre por lo menos 15 personas.
Según Carr, se van a dedicar 1825 días de campaña para erradicar la desnutrición que sufren los tobas, a través de un programa interdisciplinario que va a involucrar a todos los sectores. Pero también es muy interesante destacar que se busca que este Centro de Desarrollo Comunitario, además de ser un claustro de formación profesional, agrupe y fortalezca todos los programas solidarios que están siendo realizados por otras facultades de la UBA; por ejemplo, la de Derecho, que brinda asesoramiento legal gratuito, y las de Odontología y Medicina, que asisten a la comunidad.
Hay en este momento, según los datos de la Red Solidaria, alrededor de 330.000 familias que pasan hambre: de cada cuatro argentinos, uno tiene dificultades para conseguir comida, mientras que el problema en el nivel mundial es de uno cada tres. Por estas razones tener un centro de las características descriptas, que contará con la colaboración de los mejores científicos y muchos de los mejores profesionales del país, no deja de suscitar esperanzas.
Sin embargo, hasta que este programa comience a funcionar a pleno, no podemos dejar de recordar, una vez más, que la Argentina cuenta con una ley nacional, la ley Donal (por su nombre, ley nacional del régimen especial para la donación de alimentos), según la cual se pueden donar a los bancos de alimentos que asisten a las personas con hambre aquellos alimentos que los fabricantes desechan porque tienen fallas en su etiquetado, por errores de gramaje o por estar cercanos a la fecha de su vencimiento. Esa ley, debemos insistir en el hecho, fue absurdamente vetada por el PEN, después de su aprobación, en el artículo que hacía factibles esas donaciones.
Son muchas las maneras posibles de luchar contra la desnutrición y el hambre. Todas las formas de ayuda son buenas y no debería desecharse ninguna. Es de esperar que las autoridades que asumirán el 10 del mes próximo comprendan esta verdad tan simple y obren en consecuencia.
“Los derechos humanos empiezan con el desayuno", sostuvo sabiamente una vez el célebre canciller alemán Willy Brandt. Ni el sentido profundo ni el impacto emotivo que poseen estas palabras han perdido vigencia; la prueba está en que se aplican hoy lamentablemente a gran parte de la realidad argentina.
La desnutrición y el hambre no son situaciones pasajeras en nuestro país y cada día aparecen nuevos ejemplos de esto. Recientemente, dos ciudadanos argentinos de las comunidades indígenas pasaron a integrar, con su muerte por desnutrición, la infame lista que ya abarca tanto a mujeres como a hombres, tanto a adultos como a niños. Y esto, ya lo hemos puntualizado muchas veces, no se limita a una provincia -en este caso, Chaco-, sino a varias más: Mendoza, Santiago del Estero, Formosa, Misiones, La Rioja, Corrientes, Tucumán. Sin embargo, más de una vez, también, hemos destacado desde estas páginas la contracara de esta dolorosa situación a la que conduce la falta de políticas de Estado para remediarla. Efectivamente, son muchas las organizaciones de la sociedad civil que han buscado darle una solución, en la medida de sus posibilidades.
Por eso hay que destacar una iniciativa conjunta entre la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Red Solidaria y el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, que dio origen a la creación del primer Centro de Desarrollo Comunitario, cuyo objetivo es la formación académica en el diseño de estrategias para combatir el hambre y la desnutrición.
Efectivamente, con esta creación se busca profesionalizar el desarrollo de programas solidarios y fortalecer el vínculo entre la sociedad y los claustros académicos.
Esta idea nació hace aproximadamente un mes y medio, cuando la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA y la ONG Red Solidaria, en la persona de su directivo más conocido, Juan Carr, unieron sus fuerzas para poner en marcha el mencionado programa. Con la participación ahora del Ministerio de Educación, es de esperar que cobre una dimensión aún más importante. Las primeras actividades del flamante organismo estarán dirigidas a revertir los cuadros de desnutrición en las comunidades tobas chaqueñas, en las que en los últimos tres meses murieron de hambre por lo menos 15 personas.
Según Carr, se van a dedicar 1825 días de campaña para erradicar la desnutrición que sufren los tobas, a través de un programa interdisciplinario que va a involucrar a todos los sectores. Pero también es muy interesante destacar que se busca que este Centro de Desarrollo Comunitario, además de ser un claustro de formación profesional, agrupe y fortalezca todos los programas solidarios que están siendo realizados por otras facultades de la UBA; por ejemplo, la de Derecho, que brinda asesoramiento legal gratuito, y las de Odontología y Medicina, que asisten a la comunidad.
Hay en este momento, según los datos de la Red Solidaria, alrededor de 330.000 familias que pasan hambre: de cada cuatro argentinos, uno tiene dificultades para conseguir comida, mientras que el problema en el nivel mundial es de uno cada tres. Por estas razones tener un centro de las características descriptas, que contará con la colaboración de los mejores científicos y muchos de los mejores profesionales del país, no deja de suscitar esperanzas.
Sin embargo, hasta que este programa comience a funcionar a pleno, no podemos dejar de recordar, una vez más, que la Argentina cuenta con una ley nacional, la ley Donal (por su nombre, ley nacional del régimen especial para la donación de alimentos), según la cual se pueden donar a los bancos de alimentos que asisten a las personas con hambre aquellos alimentos que los fabricantes desechan porque tienen fallas en su etiquetado, por errores de gramaje o por estar cercanos a la fecha de su vencimiento. Esa ley, debemos insistir en el hecho, fue absurdamente vetada por el PEN, después de su aprobación, en el artículo que hacía factibles esas donaciones.
Son muchas las maneras posibles de luchar contra la desnutrición y el hambre. Todas las formas de ayuda son buenas y no debería desecharse ninguna. Es de esperar que las autoridades que asumirán el 10 del mes próximo comprendan esta verdad tan simple y obren en consecuencia.
lunes 5 de noviembre de 2007
La FAO ante los desafíos del siglo XXI
Editorial de Jacques Diouf, Director de FAO
Se acaba de dar a conocer a la opinión pública el informe de evaluación externa independiente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), informe que describe con mucha claridad y franqueza tanto los méritos como los defectos de la Organización. Ante la pregunta ¿necesita el mundo a la FAO?, la respuesta de los evaluadores es inequívoca: “si la FAO tuviera que desaparecer mañana, gran parte de las actividades que realiza tendrían que inventarse de nuevo…”. Es indudable que la FAO, después de más de 60 años de historia, continúa suministrando una serie de servicios fundamentales que ninguna otra organización nacional ni internacional puede ofrecer. Y es también indudable que la FAO, cuyo cometido principal es erradicar el hambre en el mundo, tiene que adaptarse a los nuevos desafíos en la esfera de la alimentación y la agricultura: los efectos del cambio climático, como las sequías o inundaciones, la desnutrición de una población cada vez más numerosa, las plagas y enfermedades de los animales, como la reciente plaga de langostas o la gripe aviar, el uso de la bioenergía o la calidad de los productos alimenticios.
Esta evaluación externa independiente supone un gran hito, ya que la FAO es la primera organización de las Naciones Unidas que se somete a una evaluación de este tipo para mejorar su funcionamiento. Todo el equipo directivo de la FAO y yo mismo, como Director General, apoyamos y estamos colaborando con este proceso de evaluación, pionero en el proceso de reforma de las Naciones Unidas.
La evaluación formula 109 recomendaciones con el objetivo de preparar mejor a la Organización con respecto a los nuevos desafíos. Tanto yo como el conjunto del cuadro directivo de la FAO estamos absolutamente comprometidos con el proceso de evaluación y hemos colaborado con los evaluadores desde el principio. Ahora serán los propios Estados miembros quienes tomarán las decisiones estratégicas sobre la reforma de la Organización y nosotros estamos aquí para ayudar a ponerlas en marcha lo antes posible. Esa es nuestra obligación y pondremos todo nuestro esfuerzo en ello.
Sin embargo, nuestro presupuesto anual ordinario es de 260 millones de euros, una cifra que ha permanecido casi sin variaciones en términos absolutos en el último decenio, en una situación coyuntural en que la mayoría de los costes han aumentado. El propio informe de evaluación recuerda a modo comparativo que el presupuesto del Departamento Forestal del Estado de California era de 490 millones de euros en el 2005. Si bien es cierto, el dinero por sí sólo –según las conclusiones de la evaluación- no resolverá los problemas de la Organización, es evidente que el nivel de recursos ha de ser acorde con el gran cometido de mejorar las condiciones de vida de las personas que tienen problemas de alimentación, junto con promover la mejora de la agricultura, la pesca, los bosques, el agua y el medioambiente en todo el mundo.
Muchos ya saben que la FAO es una agencia intergubernamental que ofrece asistencia técnica directa a los gobiernos o elabora proyectos de desarrollo para los países más necesitados. La FAO ha dado muestras de notable eficiencia en multitud de programas de manejo de aguas, de control de enfermedades o de distribución de semillas, por poner sólo algunos ejemplos.
Sin embargo, la labor de la FAO va más allá que la de un banco de ayuda al desarrollo o la de una ONG. Por su propia naturaleza, la FAO está llamada a jugar un rol de foro neutral para facilitar el intercambio de opiniones entre sus Estados miembros en el debate de múltiples temas y decisiones vinculantes que requieren el consenso internacional: Código de conducta para la pesca responsable, el Tratado internacional de recursos fitogenéticos, las negociaciones de la Comisión del Codex Alimentarius, la Convención internacional de protección fitosanitaria, etc.
Tampoco podemos olvidar que la FAO es el centro mundial de conocimiento por excelencia en materia de alimentación y agricultura. Muchas de sus publicaciones y estudios se encuentran de forma gratuita en Internet. El sitio web de la FAO tuvo 45 millones de visitas en 2006. Aquí los agricultores, los estudiosos, los políticos, encuentran un sinfín de informaciones y consejos en materia agrícola para poder tomar las decisiones justas.
Finalmente, la FAO realiza una importante labor de concienciación tanto a la sociedad civil como a los gobiernos sobre la necesidad de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y, de modo particular, el objetivo número 1, erradicar la pobreza extrema y el hambre.
Es necesario señalar que los salarios de los funcionarios se rigen por normas internacionales que se aplican idénticamente para todas las agencias de la ONU. El informe califica al personal de la FAO de “competente con altos niveles de conocimientos técnicos y un fuerte compromiso con la misión de la Organización”. Muchos de ellos tendrían unos sueldos más elevados si trabajaran en empresas privadas.
Como ha señalado Leif Christoffersen, responsable del equipo de evaluación, el mundo necesita una FAO más fuerte, con más recursos y renovada, porque el no hacerlo condenaría a la Organización a un declive acelerado, lo que tendría por consecuencia que el mundo fuera más pobre, pues aumentarían las dificultades para vencer el hambre y la malnutrición.
La sociedad y el Gobierno Español no son ajenos a esta realidad. En la actualidad, España ha pasado a ser uno de los principales donantes de la Organización y está promoviendo soluciones eficaces para eliminar el hambre, la desnutrición y la pobreza en los países más desfavorecidos de África y América Latina (Mauritania, Malí, Centroamérica, Angola, Sudán, Cabo Verde...). También España colabora con nosotros en proyectos destinados a la gestión adecuada de los recursos hídricos, claves para el desarrollo sostenible de la agricultura en Burkina Faso, Guinea, Senegal y Malí; trabajamos conjuntamente en temas de pesca sostenible en el Mediterráneo y en Asia, así como lucha contra la gripe aviar en los países del Magreb y Egipto y en beneficio de tragedias naturales como el reciente terremoto de Perú. La colaboración con España es en estos momentos excelente.
Por otro lado, el Programa TeleFood de la FAO, muy conocido en España, gracias a los diez años de Galas televisivas consecutivas, utiliza el 100% de los fondos recaudados de los ciudadanos y el público para financiar microproyectos agrícolas, ganaderos o pesqueros que permiten a familias y comunidades pobres producir sus propios alimentos. Un buen ejemplo de los más de 2.500 proyectos que se han puesto en marcha en 130 países son los huertos y granjas escolares que permiten a los alumnos comer en el colegio y aprender a cultivar y criar animales.
Los españoles son los primeros donantes en el mundo entero gracias a las diez galas celebradas con RTVE. En este momento la Liga de Fútbol Profesional (LFP) ha puesto en marcha una liga solidaria contra el hambre entre los 42 equipos de fútbol profesional para sacar adelante otros tantos microproyectos de los que miles de personas podrán beneficiarse en tiempos muy rápidos.
Se acaba de dar a conocer a la opinión pública el informe de evaluación externa independiente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), informe que describe con mucha claridad y franqueza tanto los méritos como los defectos de la Organización. Ante la pregunta ¿necesita el mundo a la FAO?, la respuesta de los evaluadores es inequívoca: “si la FAO tuviera que desaparecer mañana, gran parte de las actividades que realiza tendrían que inventarse de nuevo…”. Es indudable que la FAO, después de más de 60 años de historia, continúa suministrando una serie de servicios fundamentales que ninguna otra organización nacional ni internacional puede ofrecer. Y es también indudable que la FAO, cuyo cometido principal es erradicar el hambre en el mundo, tiene que adaptarse a los nuevos desafíos en la esfera de la alimentación y la agricultura: los efectos del cambio climático, como las sequías o inundaciones, la desnutrición de una población cada vez más numerosa, las plagas y enfermedades de los animales, como la reciente plaga de langostas o la gripe aviar, el uso de la bioenergía o la calidad de los productos alimenticios. Esta evaluación externa independiente supone un gran hito, ya que la FAO es la primera organización de las Naciones Unidas que se somete a una evaluación de este tipo para mejorar su funcionamiento. Todo el equipo directivo de la FAO y yo mismo, como Director General, apoyamos y estamos colaborando con este proceso de evaluación, pionero en el proceso de reforma de las Naciones Unidas.
La evaluación formula 109 recomendaciones con el objetivo de preparar mejor a la Organización con respecto a los nuevos desafíos. Tanto yo como el conjunto del cuadro directivo de la FAO estamos absolutamente comprometidos con el proceso de evaluación y hemos colaborado con los evaluadores desde el principio. Ahora serán los propios Estados miembros quienes tomarán las decisiones estratégicas sobre la reforma de la Organización y nosotros estamos aquí para ayudar a ponerlas en marcha lo antes posible. Esa es nuestra obligación y pondremos todo nuestro esfuerzo en ello.
Sin embargo, nuestro presupuesto anual ordinario es de 260 millones de euros, una cifra que ha permanecido casi sin variaciones en términos absolutos en el último decenio, en una situación coyuntural en que la mayoría de los costes han aumentado. El propio informe de evaluación recuerda a modo comparativo que el presupuesto del Departamento Forestal del Estado de California era de 490 millones de euros en el 2005. Si bien es cierto, el dinero por sí sólo –según las conclusiones de la evaluación- no resolverá los problemas de la Organización, es evidente que el nivel de recursos ha de ser acorde con el gran cometido de mejorar las condiciones de vida de las personas que tienen problemas de alimentación, junto con promover la mejora de la agricultura, la pesca, los bosques, el agua y el medioambiente en todo el mundo.
Muchos ya saben que la FAO es una agencia intergubernamental que ofrece asistencia técnica directa a los gobiernos o elabora proyectos de desarrollo para los países más necesitados. La FAO ha dado muestras de notable eficiencia en multitud de programas de manejo de aguas, de control de enfermedades o de distribución de semillas, por poner sólo algunos ejemplos.
Sin embargo, la labor de la FAO va más allá que la de un banco de ayuda al desarrollo o la de una ONG. Por su propia naturaleza, la FAO está llamada a jugar un rol de foro neutral para facilitar el intercambio de opiniones entre sus Estados miembros en el debate de múltiples temas y decisiones vinculantes que requieren el consenso internacional: Código de conducta para la pesca responsable, el Tratado internacional de recursos fitogenéticos, las negociaciones de la Comisión del Codex Alimentarius, la Convención internacional de protección fitosanitaria, etc.
Tampoco podemos olvidar que la FAO es el centro mundial de conocimiento por excelencia en materia de alimentación y agricultura. Muchas de sus publicaciones y estudios se encuentran de forma gratuita en Internet. El sitio web de la FAO tuvo 45 millones de visitas en 2006. Aquí los agricultores, los estudiosos, los políticos, encuentran un sinfín de informaciones y consejos en materia agrícola para poder tomar las decisiones justas.
Finalmente, la FAO realiza una importante labor de concienciación tanto a la sociedad civil como a los gobiernos sobre la necesidad de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y, de modo particular, el objetivo número 1, erradicar la pobreza extrema y el hambre.
Es necesario señalar que los salarios de los funcionarios se rigen por normas internacionales que se aplican idénticamente para todas las agencias de la ONU. El informe califica al personal de la FAO de “competente con altos niveles de conocimientos técnicos y un fuerte compromiso con la misión de la Organización”. Muchos de ellos tendrían unos sueldos más elevados si trabajaran en empresas privadas.
Como ha señalado Leif Christoffersen, responsable del equipo de evaluación, el mundo necesita una FAO más fuerte, con más recursos y renovada, porque el no hacerlo condenaría a la Organización a un declive acelerado, lo que tendría por consecuencia que el mundo fuera más pobre, pues aumentarían las dificultades para vencer el hambre y la malnutrición.
La sociedad y el Gobierno Español no son ajenos a esta realidad. En la actualidad, España ha pasado a ser uno de los principales donantes de la Organización y está promoviendo soluciones eficaces para eliminar el hambre, la desnutrición y la pobreza en los países más desfavorecidos de África y América Latina (Mauritania, Malí, Centroamérica, Angola, Sudán, Cabo Verde...). También España colabora con nosotros en proyectos destinados a la gestión adecuada de los recursos hídricos, claves para el desarrollo sostenible de la agricultura en Burkina Faso, Guinea, Senegal y Malí; trabajamos conjuntamente en temas de pesca sostenible en el Mediterráneo y en Asia, así como lucha contra la gripe aviar en los países del Magreb y Egipto y en beneficio de tragedias naturales como el reciente terremoto de Perú. La colaboración con España es en estos momentos excelente.
Por otro lado, el Programa TeleFood de la FAO, muy conocido en España, gracias a los diez años de Galas televisivas consecutivas, utiliza el 100% de los fondos recaudados de los ciudadanos y el público para financiar microproyectos agrícolas, ganaderos o pesqueros que permiten a familias y comunidades pobres producir sus propios alimentos. Un buen ejemplo de los más de 2.500 proyectos que se han puesto en marcha en 130 países son los huertos y granjas escolares que permiten a los alumnos comer en el colegio y aprender a cultivar y criar animales.
Los españoles son los primeros donantes en el mundo entero gracias a las diez galas celebradas con RTVE. En este momento la Liga de Fútbol Profesional (LFP) ha puesto en marcha una liga solidaria contra el hambre entre los 42 equipos de fútbol profesional para sacar adelante otros tantos microproyectos de los que miles de personas podrán beneficiarse en tiempos muy rápidos.
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