Cada 3.6 segundos, alguien muere en el mundo a causa del hambre. Afortunadamente no es la estadística de nuestro país, sin embargo y a pesar de los avances en materia de crecimiento social, los Bancos de Alimentos todavía no dan abasto en Argentina.Tenemos que pasar De la indiferencia a la solidaridad,
De la egonomia a la responsabilidad social
Los Bancos de Alimentos no se enmarcan en el plafón de caridad ni realizan asistencialismo, su función es el aprovechamiento racional de los alimentos que de otra manera se perderían. Es un programa de Responsabilidad social práctico y que da resultados transparentes, confiables y cuantificables.
En sus primeros meses de gestión, Pehuén ha distribuido 60 toneladas de alimentos, atiende a más de 3.600 niños, ancianos y personas con necesidades alimentarias insatisfechas a través de la colaboración que se brinda a 21 instituciones solidarias en la región. Esperamos ampliar esta cobertura dada la demanda que se acrecienta día a día, pero para ello necesitamos del recurso más apreciado que posee una sociedad: la solidaridad.
Los Bancos reciben la donación de alimentos aptos para el consumo estos, luego de ser controlados son distribuidos a organizaciones de asistencia directa, las que deben estar formalmente registradas y cumplir con los requisitos de accesibilidad, entidades que son periódicamente auditadas en su labor. A partir del año 2000 se inició un proceso que dio origen a la creación de 16 Bancos de Alimentos a lo largo del país. El modelo que desarrollan los Bancos de Alimentos da una respuesta al problema del hambre y al mismo tiempo a las empresas que como parte natural de su operatoria registran excedentes que no pueden comercializarse normalmente y cuyo costo de destrucción significa una gran erogación para la compañía.
Los Bancos distribuyen anualmente, 4.350.000 kg. de alimentos entre 900 entidades de bien público que atienden a más de 130.000 personas en Argentina.
Consideramos que los Bancos de alimentos no deberían existir en una región tan rica como Argentina donde se producen alimentos para un equivalente de 300 millones de personas, aquí lo que debería sobrar son los nutrientes, no el hambre. Sin embargo y paradójicamente aun tenemos, marginalidad y desnutrición. Mientras esta situación se mantenga intentaremos colaborar hasta tanto sea superada. Nuestros niños, ancianos y madres que por razones accidentales están en una franja paupérrima no pueden esperar, el hambre no espera y la desnutrición condena a estas generaciones a un futuro incierto. Si podemos hacer algo, hagámoslo hoy, es nuestra mejor ofrenda de vida. Es un hecho inaceptable que mueran a diario criaturas y personas mayores por desnutrición, es responsabilidad de todos los sectores trabajar por un mundo mejor. Esa debería ser nuestra responsabilidad ética primordial.
"Debemos ser nosotros, el cambio que queremos ver en el mundo"
Ghandi
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