Washington, EU.- Se supone que los dirigentes del Grupo de los 20 países más industrializados y economías emergentes se ocupen del hambre mundial… pero ellos no viven –o por lo menos no comen- acongojados por ello: anoche iban a ser agasajados con una cena espléndida: codorniz, costillas de cordero y fondant de peras en una cena de trabajo antes de iniciar la Cumbre sobre la crisis financiera, informó la Casa Blanca.Los invitados a la cena en Washington tendrán como primer plato codorniz ahumada a la madera, con guarnición de risotto de quinua, acompañado de Chardonnay de California, según el menú divulgado por la Casa Blanca.
El segundo plato consiste en costillas de cordero al tomillo con 'fondue' de tomates, hinojo y berenjena al jugo de setas 'chanterelle', y de bebida vino Cabernet, también del estado del oeste estadounidense.
Seguidamente, los invitados podían degustar una selección de quesos, entre ellos 'brie' de Vermont, para luego pasar al postre: 'fondant' de peras con arándanos, servido con vino rosado californiano.
La organización Manos Unidas ha expresado en términos numéricos lo preocupante de la situación –no del menú estadounidense de la cena del Grupo de los 20 sino de la hambruna mundial-: “miraríamos con esperanza la reunión del G-20 si no intuyéramos que a iba a servir únicamente para que el G-8 busque la manera de salvar el crecimiento de los países ricos, a costa de adelgazar aún más las economías de los países pobres a base de planes restrictivos, privatizaciones y reducción de la cooperación al desarrollo”.
Y remata con una cifra estremecedora: “Hace ocho años, el número de personas hambrientas iba disminuyendo; hoy son 923 millones, 75 más que en el año 2006”.

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