jueves 29 de mayo de 2008

Los precios de los productos básicos agrícolas permanecerán altos

Un nuevo informe OCDE/FAO advierte de un aumento de la volatilidad

29 de mayo de 2008, París/Roma – Los precios de los productos básicos agrícolas se moderarán respecto a los recientes niveles récord, pero en los próximos diez años se espera que su media se sitúe muy por encima de los niveles medios de la última década, según el último informe Perspectivas Agrícolas elaborado por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
El actual alza de los precios golpeará sobre todo a las personas que sufren la pobreza y el hambre, en especial a los compradores netos de alimentos en las zonas urbanas y a los que no los producen en las zonas rurales de los países con escasos ingresos. Es necesario movilizar la ayuda humanitaria para hacer frente a esta dramática situación, pero para alcanzar soluciones sostenibles y evitar nuevos casos en el futuro, se debe hacer énfasis en estos países para mejorar su producción y productividad agrícola así como el crecimiento y un mayor desarrollo económico.
“La manera de hacer frente al alza de los precios alimentarios no es a través del proteccionismo, si no abriendo los mercados agrícolas y liberando la capacidad productiva de los campesinos, que de forma repetida han demostrado que saben responder a los incentivos del mercado”, señaló el Secretario General de la OCDE, Angel Gurría, al presentar Perspectivas Agrícolas 2008-2017 en París. “Los Gobiernos -añadió- pueden también hacer más para impulsar el crecimiento y desarrollo de los países pobres, como mejorar el poder adquisitivo de los compradores de alimentos más vulnerables”.
Los precios alimentarios y su impacto en la economía mundial serán una de las cuestiones abordadas en la reunión del Consejo ministerial de la OCDE en París del 4 al 5 de junio de 2008. En otro encuentro que tendrá lugar en Roma, del 3 al 5 de junio, Jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo discutirán las políticas y estrategias para mejorar la seguridad alimentaria mundial y relanzar la agricultura en las comunidades rurales de los países en desarrollo. “La comunidad internacional necesita urgentemente una acción coherente para hacer frente al impacto del alza de precios sobre las personas pobres y hambrientas”, subrayó el Director General de la FAO, Jacques Diouf en la conferencia de prensa de lanzamiento de Perspectivas en París. “Hoy en día -explicó- cerca de 862 millones de personas sufren hambre y desnutrición. Ello nos recuerda la necesidad de reinvertir en agricultura. Debería estar claro ahora que la agricultura necesita volver a la agenda del desarrollo”.
Al comparar las medias de la próxima década con las de la década pasada, está previsto que los precios reales (precios nominales teniendo en cuenta la inflación) se incrementen en un abanico que va desde menos del 10 por ciento en el caso del arroz y el azúcar, por debajo del 20 por ciento el trigo, cerca del 30 por ciento la mantequilla, los cereales secundarios y semillas oleaginosas y en más del 50 por ciento los aceites vegetales, según el informe. Los precios pueden hacerse también más volátiles debido a los niveles de las reservas, que seguirán siendo bajos, ya que una parte de la demanda de productos básicos agrícolas no reacciona ante las variaciones de precios. El incremento reciente de fondos de inversión en mercados de futuros de productos básicos puede convertirse igualmente en un factor adicional que influya en las variaciones de precios. El cambio climático también puede afectar a la producción agrícola y a los suministros de forma impredecible. El informe advierte que la sequía en algunas de las principales regiones cerealeras del mundo, en un contexto de reservas bajas, fue un factor importante -aunque transitorio- detrás del alza de precios en los dos últimos años.
Hay otros factores de tipo permanente: los precio altos del petróleo, la evolución de la dieta, la urbanización, el crecimiento económico y el aumento de la población, que también son importantes y están detrás de las previsiones de precios medios de los alimentos más elevados en la próxima década con respecto a la pasada.
El aumento de la demanda de biocombustibles es otro factor que contribuye a la subida de precios. La producción mundial de etanol se triplicó entre 2000 y 2007, y se espera que se duplique de nuevo desde ahora a 2017, para alcanzar los 127 000 millones de litros anuales. La producción de biodiesel aumentará desde 11 000 millones de litros anuales en 2007 a cerca de 24 000 millones de litros en 2017. El crecimiento en la producción de biocombustibles provoca mayor demanda de cereales, semillas oleaginosas y azúcar, con lo que se contribuye a mantener altos los precios. En los países de la OCDE, al menos, este crecimiento de la producción de biocombustibles ha sido promovido hasta ahora sobre todo por medidas políticas y el informe indica que no está claro que la seguridad energética y los objetivos medioambientales y económicos de estas políticas se alcancen con las tecnologías de producción actuales. Por ello se sugiere que se revisen estas políticas.Entre otras conclusiones del informe, destacan las siguientes:

• Tanto el consumo como la producción de todos los productos básicos agrícolas, excepto el trigo. están creciendo con mayor rapidez en los países en desarrollo. Para 2017 se espera que estos países lideren el comercio de la mayor parte de los productos agrícolas.
• Los precios altos beneficiarán a la mayoría de las explotaciones comerciales tanto en los países desarrollados como en aquellos en desarrollo. Sin embargo, muchos de los campesinos en los países en desarrollo no están conectados al mercado y no se beneficiarán de los altos precios previstos.
• Los mercados cerealeros permanecerán con dificultades de suministro, ya que es improbable que se vuelva a los niveles altos de reservas de la pasada década.
• El consumo de aceites vegetales, tanto los procedentes de las semillas oleaginosas como el aceite de palma, crecerá más deprisa que el de otros productos agrícolas en los próximos 10 años. Este aumento se debe a la mayor demanda para alimentos y para producir biocombustibles.
• El porcentaje de Brasil en la exportación mundial de carne podrá alcanzar el 30 por ciento en 2017.

lunes 26 de mayo de 2008

Alimentos caros

León Bendesky en La Jornada


Uno de los fenómenos económicos más relevantes es hoy el alza de los precios de los alimentos a escala mundial. La FAO y la OCDE han señalado que se espera una década de precios altos lo que, sin duda, provocará diversos ajustes en los mercados de bienes básicos y de productos procesados. También alterará los patrones de consumo de los grupos de menores ingresos y exigirá formas de intervención gubernamental más decisivas e imaginativas.
Este asunto se ha documentado bastante desde hace un par de años en una serie de informes producidos por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y ha sido motivo de atención reciente de los medios de comunicación en todas partes.
Los mercados de alimentos están sujetos a un conjunto de cambios en la demanda y la oferta que alteran los fundamentos de su operación y que habían prevalecido durante más de tres décadas. Esto había llevado a un largo periodo de precios bajos que ha llegado a su fin. Las repercusiones son diversas en cuanto a las condiciones productivas y de la desigualdad social prevaleciente.
Usualmente se citan dos condiciones que acarrean el alza de precios. Uno es el cambio en la dieta de millones de personas en países como China e India, derivado de su expansión económica, que presionan al alza la demanda de cereales, y a lo largo de las cadenas de producción agropecuarias. La reacción por el lado de la oferta, siguiendo el estímulo de los precios, induce a una sustitución de cultivos, lo que genera, a su vez, la elevación de los precios de los que dejan de sembrarse. De ahí la generalización de los altos precios.
La otra condición es la creciente producción de biocombustibles, como el etanol, alentada a su vez por el elevado precio del petróleo y la necesidad de sustituir a largo plazo las fuentes de energía, sobre todo para el transporte. Esto requiere ahora esencialmente de maíz, como es el caso del etanol producido en Estados Unidos, o de caña de azúcar, como ocurre en Brasil.
El uso de maíz para el etanol acrecienta la demanda y sube el precio, además de que el gobierno de Estados Unidos subsidia activamente a los productores y obstaculiza mediante aranceles la entrada de etanol brasileño. La nueva legislación agrícola (farm bill) aprobada hace unos días en el Congreso de ese país, afirma esa serie de distorsiones internas y del comercio exterior. Es, en efecto, una política proteccionista encaminada a beneficiar a los productores nacionales y que reduce la cantidad de maíz en el mercado de los alimentos, con la consiguiente repercusión en el mercado mundial.
México no está, por supuesto, aislado de estos procesos. En buena parte eso es así debido a las condiciones que la apertura económica, y en particular el TLC, han generado en la producción agrícola, lo que significa una mayor dependencia del abasto del exterior. Caso particularmente relevante es el del maíz.
Por diversas razones el precio de los alimentos ha aumentado de modo notable en el último año. Los datos del Banco México indican que entre la primera quincena de mayo de 2007 y el mismo periodo de 2008 las variaciones en una serie de bienes básicos ha sido la siguiente: arroz 33.6 por ciento; aceites y grasas vegetales comestibles, 50.6; pan de caja, 21.7; galletas populares, 12; harinas de trigo, 30.4; pastelillos y pasteles, 17.5; pollo en piezas, 10.2, y carne y huevo, 6.5 por ciento. Todos estos precios crecen muy por encima de la inflación general del periodo, que es de 4.83 por ciento.
Aún no se manifiesta aquí de lleno el efecto del alza general de los precios de los alimentos. El secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas, ha dicho que México está listo ante la crisis alimentaria. Es bueno saberlo, pero sería mejor tener más información al respecto, sobre todo por la necesidad de tener alguna certidumbre acerca de la reacción de los mercados y las condiciones que deben esperarse sobre el abasto y los precios de los bienes básicos alimentarios. La carestía ya está presente.
Por otra parte, sería provechoso saber qué tipo de políticas planea aplicar el gobierno para asignar recursos a la producción, proteger a los campesinos y agricultores, sostener el nivel de consumo de la población de menores ingresos, evitar la especulación, mantener los inventarios y sustituir las importaciones que ahora serán más caras.
Claro, hay excedentes petroleros, pero sería irresponsable gastarse esa renta por no tener una política pública clara de intervención ante una posible crisis de la cual nadie podrá decirse sorprendido y que, más bien, está siendo largamente anunciada.
México es un mediocre productor agrícola comparado con otros países de similar nivel de desarrollo, genera relativamente poca tecnología, no participa en los mercados más rentables y está bastante marginado de las posiciones relevantes de negociación del comercio agrícola en los organismos internacionales.
Además, en este caso debería participar de manera activa la Secretaría del Medio Ambiente, pues está en juego el uso de recursos como la tierra de cultivo, los bosques, las áreas protegidas y el agua. Este es un asunto central de la definición de políticas públicas que incidan en la operación de mercados con participación muy heterogénea de los productores y una incidencia social muy desigual.

jueves 22 de mayo de 2008

Crisis alimentos: esta vez no son los dioses

Por Paulina Modiano
SANTIAGO (Reuters) - La crisis alimentaria ha llegado para quedarse. Al menos ese es el sombrío pronóstico de organismos como el Banco Mundial que anticipan que se extenderá hasta el 2015, con nefastas consecuencias en continentes como Africa y efectos macroeconómicos indeseados como un alta inflación en América Latina.
Como ya no es tiempo de culpar a los "dioses" de las hambrunas que azotaron a la humanidad en el pasado, hoy los dedos acusadores apuntan al uso de siembras tradicionales para la producción de biocombustibles, al crecimiento de la demanda en países de grandes poblaciones como China e India, o a la escalada del petróleo.
Tan diversas son las razones esgrimidas, como las soluciones que vislumbran especialistas para el problema.
Algunas apuntan a simplemente desalentar el suministro a los mercados internacionales para garantizar el abastecimiento doméstico, gravando fuertemente las exportaciones.
Otras, se orientan exactamente en el sentido contrario, abriendo las puertas a las ventas externas para aprovechar la coyuntura de los buenos precios internacionales de las materias primas, lo que fortalecería el crecimiento económico en los países ricos en esos insumos.

LA REALIDAD DE LOS ALMACENES
Más allá de las explicaciones de los expertos, para los consumidores de la región esta realidad se refleja muy concretamente en las alzas que han registrado en el último período productos de consumo básico, como el pan, la tortilla y el arroz.
No es de extrañar. Según antecedentes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), actualmente los inventarios de cereales alcanzan para cubrir la demanda de ocho a 12 semanas, mientras que los suministros de granos son los más bajos desde la década de 1980.
El impacto directo ha sido que sólo en el 2007 los precios de los lácteos subieron cerca de un 80 por ciento y los de los granos un 42 por ciento, según el índice alimentario de la misma FAO.
En varios países, como Haití, el aumento en el precio de los alimentos ha generado violentas protestas, que algunos temen se reproduzcan en otras zonas del mundo si la escalada sigue.
Sin embargo algunos observadores creen que, en el resto de la región, las consecuencias no serán de esa índole, sino más bien bajas en las tasas de crecimiento y aceleración en la inflación.

DIFICIL SALIDA
Algunos analistas estiman que una solución viable es estimular vía subsidios u otros incentivos a la siembra de los llamados "cultivos tradicionales," como el trigo, el maíz o las oleaginosas.
Pero, otros expertos consideran que ello no constituye una respuesta de corto alcance. Entre otras cosas, porque en las última décadas algunos países, como Chile, casi han abandonado completamente cultivo de esos productos, para reemplazarlos por los más rentables viñedos a olivos.
Más relevante por su peso comercial es el caso de Brasil, líder mundial en la producción de gasolina en base a caña de azúcar, que no está dispuesta a abandonar ese rentable negocio, particularmente mientras el petróleo siga marcando récords en sus valores.
Incluso su gobernante, Luiz Inacio Lula da Silva, declaró hace pocos días en una cumbre entre Latinoamérica y la Unión Europea realizada en Lima que "Sudamérica vive un momento mágico (...) con crecimiento económico, estabilidad e inclusión social."

Obviamente, no todos comparten su opinión. Por eso, la crisis alimentaria es y será tema obligado en todos los foros internacionales, incluyendo la hasta ahora muy estancada ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC), como ha planteado Estados Unidos.

miércoles 21 de mayo de 2008

El precio del arroz registra fuerte aumento en Chile

Un fuerte incremento en el precio de la mayoría de los tipos de arroz se registra en el mercado local, como consecuencia de su alza a nivel mundial, advirtió el día 20 la Asociación de Supermercados de Chile.
Un sondeo efectuado por el periódico local La Tercera muestra un alza del 50 por ciento las últimas tres semanas en más de 10 variedades del producto.
"Nosotros somos dependientes de los mercados internacionales. Hemos hecho esfuerzos para no traspasar con toda la fuerza los precios a público, pero desgraciadamente éstos siguen subiendo", dijo Fernando Alvear, presidente de la agrupación de supermercados.
El dirigente gremial aseguró que "los precios suben violentamente" , justificando que hace cinco años el precio casi no se movía.
El aumento en el precio de los alimentos tiene alarmada a la comunidad internacional que analizará el tema en la Cumbre sobre la Seguridad Alimentaria convocada por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma del 3 al 5 de junio en el marco de la XXX Conferencia Regional para América Latina y el Caribe de esta agencia de la ONU.
La especulación financiera, el aumento en el consumo de algunos países y la produción de biocombustibles son sindicadas como algunos factores del fenómeno.(Xinhua)

viernes 16 de mayo de 2008

Lecciones de una crisis

Los habitantes de los barrios más pobres de Puerto Príncipe y de otras poblaciones haitianas salen a la calle para protestar por el precio de los alimentos. Las protestas son de tal calibre que han conseguido lo que antes sólo habían logrado las asonadas militares: forzar la renuncia de un primer ministro. La opinión pública internacional exige medidas para proteger a Haití y a otros muchos países pobres de una crisis alimentaria inminente, y se suceden las iniciativas para acelerar la provisión de alimentos y atender la emergencia. Son medidas urgentes e imprescindibles, pero no deben esconder el debate sobre las causas de esta situación. ¿Qué lecciones podemos aprender de esta crisis para no cometer los mismos errores en el futuro?
Lección número uno: no dejes de producir alimentos si no eres capaz de comprárselos a otros. Haití, por ejemplo, se enfrenta hoy a una carestía estructural de arroz, pero hace sólo 20 años sus campesinos eran capaces de producir todo el arroz que consumía la población nacional a un precio razonable. ¿Qué se torció? En 1995, el FMI y el Banco Mundial “sugirieron” la aplicación de un plan de liberalización comercial rápida. Y cuando dicen “rápida” se refieren exactamente a eso: en pocos meses los aranceles a la importación se desplomaron del 50% al 3%, lo que abrió la puerta a una avalancha de arroz subsidiado procedente de los Estados Unidos. Los precios locales disminuyeron levemente, pero en pocos años la producción nacional se desplomó, dejando al país en manos del mercado exterior. Hoy Haití importa un 80% del arroz que consume y los precios se han multiplicado por dos.
Este caso es una plantilla del modo en que han operado los mercados agrarios internacionales durante los últimos 30 años: liberalización unilateral de los países más pobres, exportación masiva de productos subsidiados por parte de los países ricos y un sector rural abandonado por donantes internacionales y gobiernos locales. Para países que no cuentan con las divisas para comprar en los mercados internacionales, la dependencia alimentaria es absoluta.
Lección número dos: no dejes la resolución del problema en manos de los mismos que lo han provocado. Una de las formas más obscenas de competencia desleal consiste en utilizar los programas internacionales de ayuda para dar salida a los excedentes agrícolas que no se han podido colocar en el mercado propio. Eso es lo que países, como Estados Unidos, han hecho durante décadas, hundiendo los mercados y debilitando la capacidad de producción de los países más pobres. Uno de los defensores más entusiastas de este modelo durante su etapa como secretario de Comercio estadounidense fue Robert Zoellik, que hoy preside el Banco Mundial.
Lección número tres: si las cosas están mal, no hagas nada que las empeore. A pesar de las evidencias científicas que cuestionan los beneficios de los biocombustibles en la lucha contra el calentamiento global, la Unión Europea y Estados Unidos se han lanzado a una carrera insensata de producción de biomasa que reducirá aún más la oferta de alimentos como el maíz. Estas medidas están menos relacionadas con el cambio climático que con los precios del petróleo y la inercia de unas políticas agrarias basadas en intereses creados. Pero los países desarrollados deben replantearse con urgencia los objetivos de producción de biocombustibles, y apostar por la eficiencia energética y las energías renovables.
Las lecciones de esta crisis suponen lo más difícil: reconocer un error y dar marcha atrás. Si lo urgente es garantizar el suministro de alimentos a las poblaciones pobres del planeta, lo más importante es tomar las medidas para que esta situación no se repita.
No hace falta esperar. Siguen abiertas importantes negociaciones comerciales entre países ricos y pobres, donde están en juego algunas de las políticas públicas que reducirían la vulnerabilidad alimentaria. Es la oportunidad de consolidar mecanismos que permitan al mundo en desarrollo protegerse frente a la competencia desleal e impulsar su sector agrario.
Y no menos importante: conviene sacar de la sombra a los responsables de las políticas de desarrollo y dejar a los ministerios de Economía y a las instituciones financieras internacionales detrás de la ventanilla durante algún tiempo. Entonces toda esta situación habrá tenido incluso su lado bueno.


Gonzalo Fanjul
Coordinador de investigaciones de Intermón Oxfam

jueves 15 de mayo de 2008

El Director General de la FAO responde a las críticas del Presidente de Senegal

Las cuestiones planteadas requieren respuestas objetivas

15 de mayo de 2008, Roma - En un comunicado de diez puntos hecho público hoy, Jacques Diouf, Director General de la FAO, responde a las recientes críticas lanzadas por el Presidente de la República de Senegal contra la Organización. El Director General de la FAO se esfuerza, de un continente a otro, para hacer frente a una crisis alimentaria mundial en cooperación con los Estados Miembros de la Organización, sus socios en el desarrollo y otros organismos del sistema de Naciones Unidas.


Teniendo la obligación de defender una institución de 191 países miembros, cuya dirección le ha sido confiada de nuevo en 2005 sin oposición, no tiene intención de dejarse distraer de sus obligaciones y verse arrastrado a una polémica con motivaciones de la política interior senegalesa con el Jefe de Estado de su propio país, al que debe respeto y consideración.


Conviene sin embargo responder de forma objetiva a diferentes cuestiones planteadas por el Jefe de Estado senegalés:


1. Las “instituciones que, en Níger, han dicho que había hambruna” ¿Cuales son? ¿La FAO forma parte de ellas? A este respecto conviene recordar que en un artículo publicado en el “Quotidien” el 27 de noviembre de 2007, el periodista Paul Diene Faye, en referencia a una video-conferencia escribía con cierta ironía: “Senegal no es un país que sufre hambre, al menos el Director General de la FAO, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, no quiere afirmarlo. Eso es así, según explica Jacques Diouf, porque la FAO no tiene como objetivo indicar los lugares del mundo con escasez de alimentos. Su papel, añade, es la de publicar un documento titulado El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo. El Director General de la FAO insiste en el hecho que este documento no es instantáneo, al contrario, requiere un largo período de preparación, y se toman todas las precauciones.”


2. “Dar comida para los pobres es una limosna….” ¿Acaso la FAO distribuye comida? ¿Cuales son las instituciones bilaterales, regionales y multilaterales que hacen esta labor?


3. “La ayuda técnica a la agricultura, es ayudar a hombres y mujeres en pie y con dignidad”. La ayuda técnica es exactamente la labor que desarrolla la FAO con:


* actividades de formación sobre el terreno, en especial con el Programa de Cooperación Técnica (PCT), y el concurso de la cooperación Sur-Sur (1 473 expertos puestos a la disposición de los países en desarrollo);


* el fortalecimiento de los servicios veterinarios (lucha contra la fiebre bovina, la fiebre aftosa, la fiebre del Valle del Rift, la peste porcina africana, la perineumonía contagiosa bovina, la gripe aviar, la enfermedad de New Castle, la peste de los pequeños rumiantes, fiebre catarral ovina (lengua azul), etc y los servicios fitosanitarios (refuerzo de las capacidades de detección y de tratamiento contra la langosta del desierto, la roya del trigo, etc);


* el uso de la lucha biológica integrada: con el resultado de la disminución en un 50 por ciento la cantidad de pesticidas con un aumento del 15 por ciento de la producción de arroz;


* la difusión de las bombas de agua a mano y a pedales, la construcción de canales de irrigación, los pequeños embalses, los silos metálicos para el almacenamiento, etc;


* proyectos para aumentar la producción de arroz, maíz, mandioca, los cultivos hortofrutícolas, etc de avicultura, de cría de ganado ovino y caprino, etc, sin olvidar la introducción de micro-huertos y el desarrollo de la acuicultura;


* el restablecimiento de las capacidades productivas de los agricultores, pastores y pescadores víctimas de catástrofes naturales (inundaciones, sequías, tsunami, terremotos, huracanes, tifones, etc);


* la puesta a disposición de especialistas, agricultores, investigadores, profesores, estudiantes, etc de un sitio en Internet (WAICENT) que recibe la visita de 4 millones de usuarios al mes, que acceden a la información y las estadísticas sobre la producción y el comercio agrícola, así como sobre el agua, suelos, los insumos agrícolas, etc;


* el establecimiento con la OMS de más de 200 normas internacionales del Codex Alimentarius para la protección de los consumidores y como punto de referencia en el arbitraje en la aplicación de las reglas sanitarias y fitosanitarias de la OMC.


4. “La temporada de siembra de invierno llegará con rapidez al Sahel, a fines de mayo y primeros de junio. Su duración media es de tres meses. Podemos aprovechar esta oportunidad, que no volverá a repetirse hasta dentro de un año”. Hace casi cinco meses, el 17 de diciembre de 2007, en una conferencia de prensa en Roma, la FAO llamó la atención de la comunidad internacional sobre la necesidad de dar prioridad a la campaña agrícola 2008, y lanzó una iniciativa para luchar contra la subida de los precios de los alimentos. Se trata de permitir a los agricultores pobres de los países en desarrollo que tengan acceso a semillas, fertilizantes y alimentos para el ganado. Insumos que necesitan, pero cuyos precios también han aumentado fuertemente. En aquella ocasión el Director General anunció una contribución de 17 millones de dólares EE.UU. por parte de la FAO -si bien la Organización no es una institución financiera- para esta iniciativa, y realizó un llamamiento para movilizar 1 700 millones de dólares EE.UU.


Como indican las reglas de la ayuda al desarrollo, las donaciones en dinero o en especie pasan por los canales bilaterales y multilaterales en el marco de acuerdos específicos con cada Gobierno. Por lo tanto es inexacto decir que “la FAO, por su parte, anunció que necesitaba 1 700 millones de dólares”. El llamamiento de la FAO fue aprobado por el conjunto del sistema de Naciones Unidas y de las Instituciones de Bretton Woods en el curso de una reunión que tuvo lugar en Berna (Suiza) del 28 al 29 del pasado abril. Está incluido en el comunicado presentado el 29 de abril a la prensa internacional por el Secretario General de la ONU.


En Senegal, en diciembre de 2007, junto a nuestros socios en el desarrollo, en presencia de los Ministros de Agricultura, de los Recursos Hídricos, etc el 22 de diciembre de 2007 con la prensa y después, el 17 de marzo de 2008 con los Ministerios técnicos y económicos, el Director General de la FAO mantuvo reuniones para alertar a las autoridades nacionales y la opinión pública sobre los riesgos de crisis alimentaria y para discutir las medidas necesarias para presentar este programa. Estas reuniones recibieron una amplia cobertura en la prensa nacional. ¿Por qué no se llevaron a cabo las iniciativas adecuadas en aquel momento?


5. “El camino a seguir está muy claro para aquel sector de la comunidad internacional que quiere realmente ayudar: es el de las inversiones innovadoras en el campo de la agricultura en África”. Desde el primer año de su mandato iniciado en junio de 1994, el Director General de la FAO ha lanzado sus Programas Especiales de Seguridad Alimentaria que se encuentran operativos en más de 100 países. Se concede prioridad a pequeñas infraestructuras para la irrigación y la captación de aguas realizadas por las comunidades rurales. En 15 países se han iniciado programas nacionales que conllevan medidas de política agrícola, de refuerzo institucional y de programas de inversión (en el marco de un enfoque de aldea por aldea), mientras que estos programas están en curso de formulación en otros 36 países.


El Director General de la FAO repite desde hace 14 años que en Africa tiene que cesar la “lotería agrícola” (el 96 por ciento de las tierras son de agricultura de secano, mientras que el continente utiliza tan solo el 4 por ciento de sus recursos hídricos renovables). Ha dicho y no ha dejado de repetir que es necesario invertir de forma prioritaria en infraestructuras para el regadío, en los medios para el almacenamiento y acondicionamiento (las pérdidas post-cosecha oscilan entre el 40 y el 60 por ciento), en carreteras rurales, mataderos, puertos pesqueros, la cadena del frío, etc. Estos elementos figuran en un Programa detallado de Desarrollo agrícola (PDDAA), preparado en cooperación con la FAO y adoptado por la Cumbre de la Unión Africana en julio de 2003.


Los costes de los diferentes apartados han sido evaluados para facilitar la financiación. A petición de los Gobiernos africanos, la FAO ha prestado también su ayuda para traducir el PDDAA en programas nacionales en 51 países. Desde 2001, la FAO ayuda a diversas Organizaciones económicas regionales a elaborar programas regionales de seguridad alimentaria (PRSA).


En África se han realizado para la UEMOA (2002), la CEDEAO (2002), la SADC (2002, pendiente de aprobación), la COMESA (2002), la UMA (2001), la IGAD (2002), la CEEAC (preparado en 2003 y adoptado en 2004), la CEMAC (2003) y la CEN SAD (en curso de formulación). Programas similares se han elaborado para otras regiones del mundo, entre las que se incluyen los países del Caribe (CARICOM, 2002), Pacífico (PIF, 2002), Asia meridional (SAARC, en fase de formulación), Asia central (ECO, en fase de formulación) y Sudamérica (MERCOSUR, borrador preparado en 2005).


Si, como demuestran los hechos, las inversiones requeridas nunca se realizaron, ¿puede ser considerada la FAO la responsable? Cuáles son las instituciones bilaterales, regionales e internacionales que han disminuido, hasta niveles críticos su compromiso a favor de la agricultura? ¿Acaso incluye el mandato de la FAO la financiación de las inversiones en la agricultura? ¿Quién tomó la decisión para que el porcentaje destinado a la agricultura en la ayuda al desarrollo haya pasado del 17 por ciento ha principios de los años 80 al 3 por ciento en 2005? ¿Acaso no organizó la FAO en 2002 una Cumbre Mundial sobre la Alimentación para atraer la atención de la comunidad internacional sobre esta situación y puso en evidencia la falta de voluntad política y de recursos para luchar contra la inseguridad alimentaria?


En 2001, en el curso de la Cumbre del G8 en Génova en la que participó el Director General, al igual que en la Asamblea General de Naciones Unidas, el Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC) y la Cumbre extraordinaria de la Unión Africana sobre el agua y la agricultura celebrada en 2004 en Syrte, ¿ha dejado la FAO de llamar la atención de las autoridades mundiales sobre esta situación y propuesto soluciones?


6. “Es la FAO como institución la que debe ser considerada como responsable. La situación actual se debe en gran parte a su fracaso”. Los especialistas en agricultura, economistas y periodistas de todo el mundo que han analizado las causas de la crisis alimentaria, han identificado los siguientes factores:


- A nivel de la oferta: la producción agrícola se encuentra afectada por el cambio climático (inundaciones, sequías, inviernos más duros, tifones, huracanes, terremotos, etc). Además, las reservas de cereales se encuentran a su nivel más bajo desde 1980. ¿Acaso tiene la FAO un territorio nacional, con tierras cultivables y ciudadanos, entre lo que se encuentren agricultores capaces de producir productos alimentarios básicos? ¿Acaso acumula reservas de alimentos?


- A nivel de la demanda: la creciente población mundial va a pasar de los 6 000 millones de personas actuales a 9 000 millones en 2050. ¿Acaso se puede considerar a la FAO responsable del nacimiento cada año de 78,5 millones de niños? Además, la demanda de los países emergentes aumenta con gran rapidez, en especial China y la India, que con tasas de crecimiento de su PIB de entre el 8 y el 12 por ciento gracias a sus políticas nacionales y el trabajo de su población, han podido generar ingresos suplementarios para mejorar la alimentación de sus ciudadanos. La FAO no se arrepiente de su excelente cooperación con estos países.


Finalmente, la nueva demanda de biocarburantes ha orientado hacia la energía productos agrícolas que antes se destinaban a la alimentación humana. En 2007/2008, cerca de 107 millones de toneladas de cereales fueron utilizadas para la producción de etanol. ¿Es la FAO la que decide las políticas para incitar las subvenciones y la protección arancelaria para desarrollar el sector de la bioenergia a nivel nacional?- a nivel del mercado internacional: los apoyos que ofrecen los países de la OCDE a su agricultura que en términos de “Apoyo total estimado (TSE)” han alcanzado 372 000 millones de dólares EE.UU. en 2006, los derechos y regimenes arancelarios, así como las barreras técnicas al comercio son factores que también han perjudicado a la agricultura en los países en desarrollo. Estas cuestiones son objeto de arduas negociaciones en el marco de la Ronda de Doha de la OMC. ¿Acaso es la FAO la que negocia y aplica las decisiones en las relaciones comerciales internacionales?


Además, las políticas agrícolas de los países en desarrollo se han liberalizado y sus estructuras de apoyo al mundo rural (extensión, suministro de insumos, almacenamiento y comercialización, crédito, estabilización de los precios) han sido progresivamente desmanteladas y han dejado a los pequeños agricultores sin defensa frente a las fuerzas del mercado internacional. ¿Ha sido la FAO la que ha hecho presión sobre los países en desarrollo para la adopción de este tipo de políticas? Podemos añadir igualmente la especulación financiera. Los fondos de inversión especulan con los mercados de futuros y contribuyen actualmente al alza de los precios de los productos básicos, en especial los agrícolas. ¿Acaso la FAO controla estos fondos de inversión?


7.“La FAO es un pozo sin fondo”. El presupuesto bienal de la FAO es adoptado por la Conferencia del conjunto de sus Estados Miembros. Equivale por ejemplo al del Ministerio de Agricultura de Sudáfrica. Los contribución de los diferentes países varía en función del baremo de la ONU (la parte que corresponde a Senegal es del 0,004 por ciento del total). Sirve para ejecutar el programa de trabajo de la Organización. Este presupuesto es aprobado tras ser examinado por los Comités competentes que representan a los países miembros. Presenta de manera detallada todas las partidas presupuestarias en personal, equipamientos y funcionamiento. Las cuentas son auditadas regularmente. Siempre han sido aprobadas en cada ejercicio bienal. Entre 1994/95 y 2006/07, los recursos de la FAO sufrieron un descenso en términos reales del 22 por ciento, y el personal disminuyó el 24,6 por ciento, si bien el número de Estados Miembros de la Organización ha pasado de 161 a 191 en ese mismo período.


8. “Les he dicho (a los responsables de la FAO), que si continúan, voy a llevarles ante la Justicia, hay que devolver el 20 por ciento del dinero recolectado en nuestro nombre”. Estas acusaciones no merecen ningún comentario. La FAO es una Organización de Naciones Unidas cuyas modalidades de gestión colectiva intergubernamental están definidas y protegidas por un conjunto de tratados internacionales que garantizan su independencia e inmunidad en relación a las intervenciones unilaterales de los Estados. Senegal ha ratificado estos tratados y se ha comprometido a respetar el estatuto de la Organización.





9. Finalmente, dentro del sistema de Naciones Unidas, la actividad de las agencias, fondos y programas es complementaria y el Secretario General garantiza que estén coordinadas. En 2005 y 2006, un Grupo de expertos de alto nivel sobre la coherencia en el Sistema de Naciones Unidas, presidido por los Primeros Ministros de Noruega, Pakistán y Mozambique, realizó un estudio en profundidad sobre el trabajo de la ONU, publicando un informe con propuestas para hacer al sistema más eficiente sobre el terreno y con una mayor unidad.


Los Embajadores y los representantes permanentes de los 192 países miembros de Naciones Unidas debaten en la Asamblea General, de forma regular, las medidas propuestas tanto a nivel mundial como nacional. Naturalmente la FAO participa en este ejercicio en forma activa, en especial a través de ocho proyectos piloto sobre el terreno. 10. Senegal dispone de intelectuales de renombre internacional, algunos de los cuales se encuentran en el extranjero y enseñan en las principales Universidades occidentales.


La FAO está preparada, si el Gobierno lo desea, a trabajar con los expertos que se encuentran en los ministerios técnicos y económicos, el Instituto senegalés de Investigación agraria, la Universidad de Dakar y la de Saint-Louis, así como en la Academia de Ciencias de Senegal, para reflexionar sobre las causas de la crisis alimentaria mundial, de las posibles soluciones a corto, medio y largo plazo, los riesgos y las oportunidades para Senegal. El Gobierno podría así beneficiarse de las opiniones y reflexiones de personas competentes y obtener análisis y conclusiones pertinentes que podrían servir de bases sólidas de una acción concertada para garantizar el desarrollo agrícola y la seguridad alimentaria en Senegal.

lunes 12 de mayo de 2008

Las acciones bursátiles no son comestibles

Publicado el 30 de Abril de 2008
Por Amy Goodman

En todo el mundo están estallando disturbios por los precios de los alimentos. Ha habido protestas en Egipto, Camerún, Filipinas, Burkina Faso, Costa de Marfil, Mauritania y Senegal. Sarata Guisse, un manifestante senegalés, le dijo a Reuters: “Nos manifestamos porque tenemos hambre. Necesitamos comer, necesitamos trabajar, tenemos hambre. Eso es todo. Tenemos hambre”. El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha lanzado un grupo de trabajo para hacer frente al problema, que amenaza, según declaró, con llevar “el fantasma de una hambruna generalizada, la malnutrición y el descontento social a una escala sin precedentes”. El Programa Mundial de Alimentos calificó esta crisis alimentaria como la peor crisis en 45 años, y la describió como un “tsunami silencioso” que sumirá en el hambre a otras 100 millones de personas.

Detrás del hambre, detrás de los disturbios se encuentran los llamados acuerdos de libre comercio y los brutales acuerdos de préstamos de emergencia impuestos a los países pobres por las instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional. Los disturbios por el alza de los precios de los alimentos en Haití han dejado seis muertos y cientos de heridos, y condujeron a la destitución del primer ministro Jacques-Edouard Alexis. El reverendo Jesse Jackson acaba de regresar de Haití y ha escrito que “el hambre está en marcha aquí. La basura es cuidadosamente revisada en busca de cualquier resto de comida que pudiera haber. Los bebés lloran con frustración, intentando conseguir leche de una madre demasiado anémica para producirla”. Jackson pide la condonación de la deuda para que Haití pueda dedicar a escuelas, infraestructura y agricultura los 70 millones de dólares que paga cada año en concepto de intereses al Banco Mundial y otras entidades.

El alza del precio de los alimentos se atribuye generalmente a una “tormenta perfecta” provocada por la mayor demanda de alimentos por parte de India y China, la disminución de la oferta de alimentos a causa de las sequías y otros problemas relacionados con el cambio climático, el aumento de los costos del combustible empleado para cultivar y transportar los alimentos, y la mayor demanda de biocombustibles, que ha desviado cultivos como el maíz hacia la producción de etanol.

Esta semana, el relator especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, exhortó a suspender la producción de biocombustibles: “Quemar alimentos hoy para que sirvan a la movilidad de los países ricos es un crimen contra la humanidad”. Ziegler pidió a la ONU que impusiera una prohibición de cinco años a la producción de biocombustibles derivados de alimentos. El Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR, por sus siglas en inglés), un grupo de 8.000 científicos de todo el mundo, también ha lanzado críticas contra los biocombustibles. Los científicos están presionando para que un tipo de planta llamada “switchgrass”, un tipo especial de pasturas, sea usada como fuente para la producción de biocombustibles, reservando el maíz y otros cultivos comestibles para un uso exclusivamente alimenticio.

En una conferencia de prensa celebrada esta semana, el presidente Bush defendió la utilización de alimentos para producir etanol: “Lo cierto es que el hecho de que nuestros granjeros cultiven energía responde a nuestros intereses nacionales; a diferencia de tener que comprarla en partes del mundo que son inestables o en donde pueden no apreciarnos”. Una parte del mundo que sí aprecia a Bush y su política la forman las corporaciones multinacionales de la alimentación. El grupo internacional sin fines de lucro GRAIN acaba de publicar un informe llamado “Making a killing from hunger” (“Ganar fortunas gracias al hambre”). En el informe, GRAIN señala que las principales multinacionales están generando inmensas ganancias en medio de la creciente desgracia del hambre mundial. Las ganancias han aumentado para las gigantes de los agronegocios Cargill (un 86 por ciento), Bunge (un 77 por ciento), y Archer Daniels Midland (que se autodefine como “el supermercado del mundo"), la que ha disfrutado de un 67 por ciento de aumento de sus ganancias.

GRAIN escribe: “¿Se trata de una fluctuación pasajera de los precios? No. ¿Una escasez de alimentos? Tampoco. Nos hallamos frente a un desmoronamiento estructural, resultado directo de tres décadas de globalización neoliberal. […] Hemos permitido que los alimentos pasen de ser algo que da de comer a la gente y le garantiza su sustento vital a ser una mercancía expuesta a la especulación y al juego del mercado”. El informe afirma: “La cantidad de dinero especulativo invertido en los mercados de futuros […] era menor de 5.000 millones de dólares en el año 2.000. El año pasado trepó hasta cerca de 175.000 millones de dólares”.

En 1946 hubo una crisis mundial de alimentos. Entonces, al igual que ahora, la ONU formó un grupo para ocuparse del tema. En su reunión, el director de la Administración de Ayuda y Rehabilitación de la ONU, el ex alcalde de Nueva York Fiorello LaGuardia, declaró: “Ticker tape ain’t spaghetti” (“Las acciones bursátiles no son comestibles”
1 ). En otras palabras, el mercado de valores no da de comer a los hambrientos. Sus palabras siguen siendo ciertas hoy en día. Los que vivimos en Estados Unidos no somos inmunes a la crisis. Wal-Mart, Sam’s Club y Costco han impuesto límites a la compra al por mayor de arroz. Un número récord de personas depende de los cupones de alimentación y los centros de distribución de alimentos son testigos del aumento del número de personas necesitadas.

En el mundo de hoy existe la tecnología necesaria para alimentar al planeta entero de forma orgánica, local y sustentable. Los grupos de presión de las grandes empresas de la alimentación y la energía y el gobierno de Estados Unidos deben reconocerlo y cambiar de rumbo o los disturbios por los precios de los alimentos que ahora ocurren en lugares distantes llamarán pronto a sus puertas.

Nota del Traductor
1: “Ticker tape” es la cinta de papel que antiguamente se usaba para anotar de forma mecánica las cotizaciones de bolsa en tiempo real, y que salía del receptor/impresora como si se tratase de un spaguetti o tallarín continuo.

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Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! (
www.democracynow.org/es), noticiero internacional diario emitido por más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.© 2008 Amy GoodmanVersión en Inglés traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

viernes 9 de mayo de 2008

Iniciativa lanza concurso de cuentos contra el hambre

Concurso Regional “Des-Contar el hambre”

El proyecto de la Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre ha lanzado la convocatoria a todos los escritores en castellano, inglés, francés o portugués de cualquier nacionalidad, para participar en el Primer Concurso Regional de Narrativa “des-CONTAR EL HAMBRE”.

Considerando que los escritores –profesionales o no– tienen la capacidad de estimular, a través de su trabajo, la imaginación y la conciencia social, este proyecto los convoca a crear un cuento respecto al tema del hambre. Los 15 (quince) mejores cuentos serán premiados con la publicación de su obra y con un reconocimiento económico. 10 (diez) cuentos más podrán recibir mención honorífica y ser premiados con la publicación. Adicionalmente, se espera contar con cuentos donados por autores reconocidos, que también formarían parte del libro.

Bases del Concurso:

1 Podrán participar en este concurso escritores vivos de cualquier nacionalidad, mayores de 18 años, que presenten obras originales e inéditas que traten del problema del hambre, la desnutrición o la pobreza extrema. Los menores de edad podrán participar con una autorización escrita de sus padres o tutores.

2 Cada cuento o narración debe ser INÉDITO y presentarse anexando una nota con nombre y apellido del autor como así también su domicilio, correo electrónico y teléfono.

3 Se otorgarán cinco premios de 2.000 USD (dos mil dólares) a los mejores cuentos y 10 (diez) menciones honoríficas de 500 USD (quinientos dólares americanos). Estos quince cuentos serán publicados en un libro. En caso de que la calidad de los cuentos lo amerite, hasta un total de 10 (diez) cuentos más podrán ser reconocidos con una mención e incluidos en el libro.

4 El concurso no podrá ser declarado desierto.

5 El jurado estará integrado por personalidades del ámbito de la cultura y miembros de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

6 El jurado emitirá su decisión sobre los cuentos seleccionados y su fallo es inapelable. Cualquier situación no especificada en estas bases será resuelta por el jurado.

7 El otorgamiento del premio y/o mención de reconocimiento establecidos en este concurso implica, sin necesidad de declaración alguna por parte del autor, el reconocimiento del derecho exclusivo a favor de la FAO para reproducir, traducir y difundir, en todo el mundo y por cualquier medio, la obra galardonada. Los derechos reconocidos a FAO comprenden todas las modalidades de edición y reproducción de los textos premiados. Asiste igualmente a FAO el derecho de traducción, reproducción y difusión en otros idiomas distintos de aquel en el que esté escrito.

8 Los originales se recibirán entre el 05 de mayo y el 30 de junio de 2008. Todas las obras deberán ser enviadas, de preferencia, por correo electrónico a RLC-iniciativa@fao.org. Para aquellos que lo prefieran, pueden ser enviadas tres (3) copias impresas incluyendo un CD con el archivo en Word por correo a:

Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre
Oficina Regional de FAO
Dag Hammarskjöld 3241, Vitacura, Santiago de Chile, República de Chile.
Teléfono: (56 2) 337 2100


9 Los cuentos participantes habrán de estar escritos en castellano, inglés, francés o portugués y su extensión no debe ser inferior a las 2 (dos) páginas ni superior a 7 (siete), en papel tamaño carta, claramente mecanografiadas a doble espacio y en una sola de sus caras. Se sugiere el tipo de letra Arial, en tamaño 12.

10 La presentación de una obra en este concurso implica la aceptación, por parte del autor, de las presentes bases.

11 No se realizará la devolución de los originales y el disquete presentados.

Asi que ¡todos a escribir!

martes 6 de mayo de 2008

Piden desde Chile erradicar desnutrición infantil en AL

Delegados de más de 30 países reunidos en Santiago, capital de Chile, hicieron el día 5 un llamado para la eliminar la desnutrición infantil en América Latina y el Caribe.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Miguel Insulza, dijo durante la inauguración de la Conferencia Regional Hacia la Erradicación de la desnutrición Infantil que "la inseguridad alimentaria afecta principalmente a los sectores más pobres de la población mundial", en especial a los niños. "La desnutrición infantil, con sus negativas secuelas biológicas, sociales y económicas, afecta hoy a más de nueve millones de niños en la región", destacó el titular del organismo hemisférico al inici de este encuentro que concluye mañana martes.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha advertido que la pobreza y la indigencia aumentarán de no tomarse medidas urgentes, ya que un incremento de 5 por ciento en el precio de los alimentos significará que unas 10 millones de personas se encontrarían en riesgo de caer en la indigencia, agregó. La ministra chilena de Planificación, Paula Quintana, dijo que este tipo de conferencias representa un importante espacio de reflexión para los países de la región, "una excelente oportunidad de compartir experiencias y logros para erradicar la desnutrición de nuestros niños".
De igual forma resaltó los logros de Chile en la erradicación de la desnutrición infantil, así como en la disminución de la pobreza, sin embargo reconoció que el "talón de Aquiles" (debilidad) de este país es la desigualdad, "factor que en definitiva podría hacer la diferencia entre un país que crece y uno que cruza el umbral del desarrollo".
La ministra insistió en que la desigualdad se manifiesta en los primeros años de vida de la persona, continúa con las oportunidades de educación, se profundiza con las discriminaciones y se consolida en la adversidad. "Esta vulnerabilidad trasciende a la población en condiciones de pobreza y amenaza a la población infantil, a personas con discapacidad, adultos mayores, madres adolescentes, comunidades y personas indígenas y también a los inmigrantes", añadió.
La directora ejecutiva adjunta del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Sheila Sisulo, consideró indispensable que los países de la región adopten decisiones sin precedentes para disminuir la cifra de 70 millones de personas que sufrirán la escasez mundial de alimentos. Recordó que la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) proyectó en 2008 y 2009 alzas permanentes en los precios de los alimentos, por tanto instó a garantizar que la población más vulnerable quede protegida.
Sisulu expresó su esperanza de que en conferencias similares puedan acordarse mecanismos que aceleren el combate contra la desnutrición "porque el hambre no espera a nadie". La Conferencia Regional Hacia la Erradicación de la desnutrición Infantil fue organizada por la oficina regional del Programa de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) y el Ministerio de Planificación de Chile. (Xinhua)

lunes 5 de mayo de 2008

Subió 140 % el costal de harina para pan

En agosto de 2007 el costal de harina costaba 160 pesos, ahora está en 385.

Milenio, México.- Los panaderos del país advierten que los aumentos en el precio del pan se verán a partir del segundo semestre del año, ante el encarecimiento del trigo y de materias primas como mantequilla, huevo y leche.
El presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa), Leopoldo González, explicó que el precio de este insumo ha subido en menos de 10 meses 140 por ciento, con lo cual, el precio del costal de harina pasó de 160 a 385 pesos.
“Mientras el petróleo esté a 115 dólares el barril los combustibles y derivados estarán caros y los granos también por la producción de etanol. Eso hace que materias primas como mantequilla y leche hayan subido 150 por ciento, y en el caso del huevo hablamos de que ha subido sólo este año 50 por ciento”, explicó.
Ante esta situación, cada panadero ha repercutido sus costos de producción en el precio final del pan, según el tamaño del negocio, con lo cual, se encuentra el bolillo desde 1.50 pesos en adelante en todo el país.
Aunque el líder empresarial descartó hablar sobre algún porcentaje de incremento, industriales del ramo afirman que el incremento deberá ser de casi 20 por ciento, con lo cual, el precio del bolillo pasaría, en promedio, de 1.50 a 1.80 pesos por pieza. El pan dulce subiría de 3.50 a 4.20 pesos por unidad, en promedio.
Al recordar que el precio del pan es libre, Leopoldo González dijo que la industria está haciendo el esfuerzo para que haya estabilidad, lo que es una realidad si es que sube el huevo a lo doble se tendrán que subir los productos.
“Pero el impacto será real, no le puedo decir de cuánto será exactamente porque depende del tamaño de cada industrial y de cuándo haya recibido su materia prima. En contraste, hay casos en los que grupos muy grandes gozan de beneficios fiscales que les dan con base en acuerdos la Secretaría de Economía, y subsidios y pactos que han manejado que realmente en otro país sería penalizado”, espetó.
Los panaderos no han negociado con Economía, “porque realmente los precios internacionales del petróleo y granos no hay modo de controlarlos. Pero los grupos muy fuertes que controlan el maíz y tienen poder de donde resulta que el precio real de la tortilla sea de 8.50 pesos y en algunos lados anuncian que vale 5 pesos. Entonces ahí hay un dumping o un monopolio donde están violando la ley”, denunció.
En el caso de Bimbo, explicó, el trigo que consume tiene otras características, pues viene directamente desde Kansas. Ahí se cotiza a diario y si sube inmediatamente lo repercuten. En cambio, los pequeños industriales tienen algunos una bodega para una semana, o para 20 días y cuando llega el momento se ver forzados a repercutir el precio.