viernes 27 de junio de 2008

Es posible vencer la miseria y el hambre

Es posible un desarrollo endógeno, equilibrado, sostenible y global en un mundo todavía dominado por la pobreza extrema y por desigualdades inhumanas.
En el informe "De la pobreza al poder, cómo pueden cambiar el mundo ciudadanos activos y estados eficaces", presentado por la ONG Oxfam Internacional, se parte de un estudio de lo aprendido en más de cien países en los últimos diez años para una reflexión sobre el futuro del desarrollo.
Duncan Green, coordinador de investigaciones de la ONG, describe un mundo en el que hay recursos para todos, pero muy mal repartidos, hasta el punto de que los ingresos de las 500 personas más ricas del planeta son superiores a lo que perciben los 416 millones de personas más pobres. Esta injusticia marca las vidas de unos mil millones de personas que viven en la pobreza más absoluta y, en no pocos casos, llega a ser causa de su muerte.
Esta desigualdad inhumana determina que un niño no llegue a cumplir los cinco años de vida dependiendo no sólo del país en el que nace, sino del entorno en el que nace. Porque aún dentro de los países, las desigualdades son enormes y espantosas. La brecha se agranda cada día y condena a más personas a la pobreza, a la enfermedad y a una vida sin la mínima dignidad humana a la que tienen derecho.
Junto a los factores que afloran en los medios de comunicación están el aumento del precio del petróleo y de los alimentos hay que añadir el cambio climático, que provoca una inestabilidad que afecta a los más vulnerables. Pero los medios de comunicación también denuncian que más del 70% del aumento del precio de los carburantes es debido a la más desvergonzada e impune especulación financiera. Este dato no parece conmover a los gobiernos.
El crecimiento económico parece insuficiente para acabar con la pobreza por las enormes desigualdades que todavía persisten. El Informe vuelve a proponer la solución aportada por los movimientos de la sociedad civil que sostienen que otro mundo es posible, porque es necesario. Se trata de una redistribución profunda de poder, bienes y oportunidades con la garantía del acceso de toda la población a la educación, a la sanidad, al agua potable, a una maternidad responsable y a una buena alimentación.
El Informe de Oxfam Internacional subraya la importancia de dos condiciones para salir de la miseria: una ciudadanía activa y unos Estados eficaces. Tesis que refuta la idea de que el desarrollo de los países más pobres sólo depende de lo que hagan los países ricos. Es la aberrante teoría de que los países en vías de desarrollo están en un estadio hacia el desarrollo, cuando, en realidad, el subdesarrollo es un subproducto de un modelo de desarrollo injusto e inhumano.
A todo esto, en “¿Hay futuro en el Capitalismo?”, el sociólogo dominico Frei Betto afirma que la modernidad está en crisis ya que vivimos, no una época de cambios sino un cambio de época. Según datos de la FAO, dice, somos 6.500 millones de personas en el planeta, de las cuales la mitad vive por debajo de la línea de pobreza, y 854 millones sobreviven con hambre crónica. Nada indica que se vayan a cumplir, hasta el 2015, las Metas del Milenio de la ONU, entre las cuales está la erradicación de la miseria.
Hay quien afirma que el problema del hambre es causado por el exceso de bocas y él es partidario de la planificación familiar porque respeta la libertad de la pareja.
Ante la tesis de la carencia de alimentos argumenta que el mundo produce lo suficiente para alimentar 11 mil millones de bocas. Lo que hay es falta de justicia, excesiva concentración de la riqueza en pocas manos y, ahora, etanol para abastecer vehículos en vez de alimentos para alimentar personas.
Pero Frei Betto no puede ignorar que la explosión demográfica es un arma de destrucción masiva, como el hambre. La historia demuestra que, en todos los países en los que las mujeres tienen acceso a la educación y a puestos de trabajo iguales a los de los hombres, no existe peligro de explosión demográfica. Al contrario, en los países enriquecidos, industrializados y educados del Norte sociológico, el problema del incremento de sus envejecidas poblaciones ha desatado todas sus alarmas, aunque no se atrevan a reconocer que sólo con una inmigración adecuada podrán hacer frente a esa amenaza. No se atreven a reconocerlo porque viven obsesionados con un individualismo patológico.
De ahí que Frei Betto se pregunte si hay futuro para la humanidad dentro del paradigma capitalista. La respuesta está en la misma pregunta. Porque el nuevo paradigma consistía en caer en la cuenta de que no hay paradigma, pero sí exigencia de una justicia social fundamental para todos los seres.

José Carlos García Fajardo
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Director del CCS
fajardoccs@solidarios.org.es

jueves 26 de junio de 2008

Zapatero exige a los países desarrollados mayor implicación contra el hambre

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha subrayado hoy que España no sólo va a seguir cumpliendo con sus aportaciones al desarrollo y a la lucha contra el hambre, sino que contribuirá a acabar con la miseria siendo exigente y denunciando a otros países que, pudiendo cooperar, no lo hacen.


Zapatero ha inaugurado, en el Círculo de Bellas Artes, una conferencia sobre la crisis alimentaria convocada por la nueva Fundación socialista que organiza Jesús Caldera, en la que a lo largo de todo el día intervendrán varios expertos de diversos países en esta materia, algunos de los cuales ya colaboraron con el PSOE en su programa electoral.

Para el jefe del Ejecutivo, esta conferencia evidencia el compromiso y el propósito de avanzar aún más en la lucha contra la miseria, 'más allá de una estrategia partidista' o 'por encima de cualquier coyuntura'.Zapatero ha atribuido la crisis alimentaria a la conjunción de varios problemas, como la 'profunda desigualdad' que se da en el mundo, la crisis financiera de Estados Unidos, 'fruto de un modelo neoconservador basado en el capitalismo sin fronteras, sin límites y sin ética'; la subida del precio de petróleo tras la guerra de Irak, o la falta de atención a la agricultura en los países desarrollados.

Tras recordar que España ya destina el 0,5 por ciento del PIB a ayuda al desarrollo y que en esta legislatura se llegará al 0,7, ha destacado que si todos los países desarrollados cumplieran y donaran sus cuantías correspondientes, se podrían cumplir los Objetivos del Milenio para acabar con el hambre.

'Vivimos un tiempo inédito en términos históricos, porque es la primera vez en la Historia que un esfuerzo pequeño de los países ricos puede acabar con la miseria extrema y el hambre en el mundo; en eso sí que no se puede esperar, no se permiten disculpas, justificaciones ni excusas, nosotros no las vamos a dar', ha dicho.

En este sentido, ha reiterado que su partido y su Gobierno no sólo cumplirá 'con hechos' este compromiso, sino también 'con críticas y exigencias a quien no lo haga', porque 'no sólo está en juego el hecho de que muera o viva la gente, sino nuestra dignidad y nuestro futuro'.

Para Zapatero, resulta evidente que los recursos y mecanismos de los que hacen uso los países desarrollados para combatir este problema son 'claramente insuficientes'.

'Sólo un liderazgo determinante e incuestionable de la ONU puede representar un proyecto suficiente que dé solución a la miseria', ha insistido, tras lamentar que se olvide a quienes sufren esta situación: 'Si se quisiera, cada día todos los medios de comunicación podrían arrancar sus portadas con un titular: 'Ayer han muerto de hambre en el mundo 20.000 personas''.

A este respecto, ha anunciado que el próximo otoño España acogerá una reunión de alto nivel para que los compromisos adoptados en la reciente cumbre de la FAO en Roma sobre seguridad alimentaria 'no se queden en el olvido'.

'Mi primera prioridad en política exterior es luchar contra el hambre y la miseria; si no encauzamos nuestra acción y estrategias desde el punto de vista de las relaciones internacionales, la educación, la ciencia y la innovación a través de ese último objetivo, nos estaremos fallando a nosotros mismos y a esa renovación ética tan necesaria en las relaciones internacionales, que espero que se produzca a partir de noviembre', ha agregado.
Terra Actualidad - EFE

martes 24 de junio de 2008

Desnutrición, azote infantil

Hogares pobres y pudientes, afectados por igual. Falta de acceso a alimentos e ignorancia en preparación de menús, las causas

Liliana Alcántara
El Universal

Algo parecido a la fuerza de voluntad ha logrado que este niño tenga ahora nueve meses de vida. Padece desnutrición severa y su pronóstico no es alentador. Su apariencia es similar a la de un niño prematuro, pequeño, de ojos hundidos, las costillas marcadas y con la piel pegada a los huesos. No se trata de un niño africano, es mexicano, nació en el Distrito Federal y se llama Megan.
Megan, Yair, Genaro, José Luis, Miguel y otros miles de niños son una evidencia de que los informes oficiales ocultan una realidad: persiste la desnutrición severa entre la infancia mexicana, existe un subregistro de casos en zonas marginadas, ocurre en hogares pobres y adinerados y su tratamiento es largo y costoso, fuera del alcance de las instituciones públicas de salud.
La Asociación Mexicana de la Cruz Blanca Neutral rehabilita a niños mexicanos con desnutrición desde hace 90 años, lo que les permite tener la certeza de que la desnutrición no es sólo un padecimiento de los hogares pobres sino también de los pudientes.
En los primeros, la principal causa es la falta de acceso a los alimentos, pero también el desconocimiento sobre los menús que pueden preparar las madres de familia a bajo costo y con los productos de la región. En el segundo caso, el principal motivo de la desnutrición son las omisiones en el cuidado de los hijos, explicó Napoleón López Rojas, director médico de la Cruz Blanca Neutral.
Aseguró que la desnutrición provocada por una deficiente alimentación ha disminuido en México, pues ahora la principal causa de ese mal son las enfermedades genéticas y cardiacas. Sin embargo, todavía hay niños malnutridos, “situación que debiera estar erradicada”.
A la Cruz Blanca han llegado niños de 10 años que pesan seis kilos, lo que es catalogado por los especialistas como una desnutrición severa que requiere hospitalización.
En la Cruz Blanca Neutral los internan de ocho a 11 meses y les dan un tratamiento que cuesta entre 9 y 15 mil pesos, pero sólo ofrecen este servicio a los menores de cinco años, pues aún se pueden prevenir algunas secuelas de la desnutrición: retraso neuronal y cognitivo, baja talla, infecciones repetitivas y depresión del sistema inmunológico.
Aquí llegan niños de Puebla, Guerrero, Tabasco, estado de México, Chiapas y Veracruz con diversos grados de desnutrición, ya sea por deficiencias en su dieta o porque tienen una enfermedad que la condiciona, pero sin ningún lugar en hospitales públicos por los altos costos del tratamiento.
El médico Napoleón López Rojas explicó que además de la atención a los pacientes, los especialistas en nutrición sugieren a las madres de familia dietas a bajo costo y sencillas que pueden dar a sus hijos, además de que se les otorga una despensa mensual para garantizar el consumo de los alimentos básicos que también se requieren para la recuperación de los enfermos.
“Nos hemos encontrado con mujeres indígenas y de zonas rurales que creen que alimentan bien a sus hijos porque les dan tortilla, pero esto no es suficiente, deben comer verduras y frutas que ni siquiera tienen que buscar, que están a su disposición”, señaló.
Dijo que esta población podría ser la más afectada ante la crisis alimentaria, pues además “no existe un programa nutricional efectivo a nivel nacional que llegue a las zonas más alejadas y por eso es que también tenemos un subregistro de casos de desnutrición que no se detectan”.

jueves 19 de junio de 2008

Hacen falta 30 000 millones USD anuales contra crisis alimentaria

Manama, AFP
El mundo debe invertir 30 000 millones de dólares anuales hasta 2050 en la agricultura para hacer frente a la crisis alimentaria, declaró el martes en Manama el director general de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) , Jacques Diouf.
“Es la suma estimada por la cumbre de la FAO celebrada en Roma del 3 al 5 de junio para hacer frente a la crisis alimentaria en el mundo”, explicó Diouf durante una conferencia de prensa.
Diouf dijo hallarse en Bahréin para “atraer la atención de los dirigentes del mundo sobre la necesidad de invertir en agricultura”.
“Hemos descubierto que no se ha invertido lo suficiente en este sector desde hace tiempo (...) pese a que la población mundial no ha parado de aumentar para alcanzar los 6 000 millones de almas ” , agregó.
El jefe de la FAO consideró necesario doblar la producción agrícola antes del 2050 para alimentar a la población mundial, que alcanzará entonces los 9 000 millones de personas. “Para eso necesitamos que se inviertan anualmente 30 000 millones de dólares”, dijo.
Desde la cumbre de Roma, la FAO consiguió promesas de inversión por valor de 11 000 millones de dólares, afirmó Diouf, quien dijo esperar otras contribuciones hasta alcanzar la suma de 30 000 millones.
Estimó que la crisis alimentaria había acaparado la atención de los ricos países del Golfo sobre la necesidad de invertir en grandes proyectos agrícolas fuera de la región.
El director general de la FAO anunció, por último, la intención de su organización de abrir una nueva oficina regional que abarcaría los países del Golfo y Yemen.

martes 17 de junio de 2008

El Consenso de Roma

José Graziano Da Silva*

Sorprendidos por las dificultades encontradas para que la Declaración Final reflejase el avance efectivo verificado en los debates, las repercusiones en América Latina de la Conferencia sobre Seguridad Alimentaria Mundial recientemente promovida por la FAO no son muy alentadoras. De hecho, las profundas divergencias sobre el qué hacer -que separan hoy a los países desarrollados de los países en desarrollo- reafirman a cada momento la sensación de impotencia frente a un desastre que todos reconocen inminente. Y en el centro de esas divergencias está la cuestión de los subsidios y del multilateralismo.
Ya en su discurso de apertura el Director General de la FAO, Jacques Diouf, recordaba que: “en 1996, en esta misma sala, 112 Jefes de Estado y de Gobierno y los representantes de 186 Miembros de esta Organización se comprometieron solemnemente a reducir a la mitad el número de personas afectadas por el hambre en todo el mundo para el año 2015 y aprobaron un programa para alcanzar tal objetivo. No obstante, en 2002 nos vimos obligados a convocar una segunda Cumbre Mundial para llamar la atención de la comunidad internacional sobre el hecho de que los recursos que deberían financiar esos programas se estaban reduciendo en lugar de aumentar, de modo que los objetivos propuestos sólo podrían ser alcanzados en 2150”.
Los discursos de los jefes de Estado en el día de apertura de la Conferencia también resaltaron las dificultades para alcanzar un plan de acción común. Ilustraré esto a continuación con dos pronunciamientos, el de Brasil y el de Argentina.
El Presidente Lula fue enfático: “Hice del combate al hambre y la pobreza una prioridad de la acción internacional de Brasil. (…) Reunimos en la Sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, sesenta jefes de Estado y altos representantes de más de cien países, que aprobaron un documento que proponía medidas, al mismo tiempo, viables y audaces. Pero, terminadas las reuniones y apagadas las luces, parece que las personas volvieron a sus quehaceres diarios. Ahí el hambre es olvidada, para ser recordada sólo cuando ocurre una explosión como la de las últimas semanas”.
Lula concluye diciendo: “lo que hicimos es muy poco en relación a la enormidad de la tarea. (…). A pesar del amplio trabajo técnico y de la voluntad política de algunos líderes, resistencias de todo tipo continúan anteponiéndose a soluciones innovadoras. (…). No nos engañemos: no habrá solución estructural para el tema del hambre en el mundo mientras no seamos capaces de dirigir recursos para la producción de alimentos en los países pobres y, simultáneamente, de eliminar las prácticas comerciales desleales que caracterizan el comercio agrícola”.
La Presidenta argentina, que sorprendió a todos hablando sin leer el discurso preparado, también enfatizó que: “de las divergencias de las distintas exposiciones podemos extraer visiones diferentes acerca de cuál es el corazón del problema (del aumento de precios), cuáles son sus causas, y como divergimos en cuáles son las causas, también tendremos seguramente diferencias acerca de las soluciones a implementar en este problema. La caracterización que hacemos del problema alimenticio no es solamente un problema de producción sino también de distribución de alimentos”. Según Cristina Kirchner entre las causas estructurales están, primero, “la política proteccionista llevada a cabo por los países centrales desde los años ´70 en adelante, que ha causado un desapoderamiento, por parte de los países emergentes, de recursos que les son propios”. Segundo, “las condiciones que los organismos multilaterales de crédito -particularmente el FMI- han impuesto a los distintos países”; y tercero, “la forma de organización del mercado internacional, de carácter oligopólico”.
Después de rehusarse a aceptar entre las causas del alza de precios el hecho de que los pobres en los países en desarrollo estén comiendo más y mejor, “porque sería paradojal creer que el problema es la incorporación de más personas a una mejor calidad de vida”, apuntó lo que a su entender es un cuarto y decisivo elemento: “la crisis de las hipotecas ha trasladado fuertes movimientos especulativos al mundo de los commodities, no solamente del mundo agrícola sino también del petróleo, causando un efecto absolutamente distorsionado en los precios de los mismos”.
La Presidenta argentina propuso dos cosas: uno, “una conclusión realista de la Ronda de Doha” para evitar lo que llamó “el doble estándar actual” donde los países desarrollados predican el libre comercio mientras mantienen una política interna proteccionista que impide el acceso a sus mercados. Dos, “reorientar los financiamientos de los organismos multilaterales para los países que son grandes productores de alimentos y que incorporan masivamente nuevas tecnologías” para que puedan establecer mecanismos de transferencia tecnológica para los demás países menos desarrollados, de modo que éstos puedan también producir los alimentos que precisan. Como se puede ver, una receta que encaja con los intereses de Argentina y Brasil, pero no necesariamente de otros…
Vale recordar, por ejemplo, que en el artículo firmado en conjunto con el Primer Ministro inglés Gordon Brown, publicado en el día de la inauguración de la Conferencia de la FAO, José Luis Rodríguez Zapatero, el Jefe de Gobierno español y socio del Presidente Lula en varias de las iniciativa internacionales de combate al hambre, defendió “una rápida conclusión de la Ronda de Doha que permita una mayor apertura comercial” y exhortó a los países a “evitar caer en la tentación de imponer medidas comerciales restrictivas como las prohibiciones a las exportaciones”.
Se debe tener presente, además, que cientos de ONG de todo el mundo protestaban en el Circus Maximum (no es una ironía: ése fue el lugar dispuesto frente a la FAO en Roma) abogando por el derecho a la soberanía alimentaria, el fin del libre comercio y de la especulación financiera, y la interrupción de las negociaciones de la Ronda de Doha… No es de extrañar que no haya habido consenso en torno a soluciones innovadoras, para utilizar la misma frase de Lula.
Hace más de 60 años que la FAO intenta acabar con el hambre en el mundo y todo lo que podemos decir hoy es que el enfoque de ese asunto felizmente es “sólo” un problema de mejor distribución de la renta que garantice el acceso a los alimentos producidos. Pero la globalización de los commodities agrícolas exige que se creen nuevos mecanismos de regulación de carácter financiero y reglas específicas que permitan fortalecer el comercio de alimentos entre países vecinos. Quedó claro que los alimentos, como la energía, son demasiado importantes para todos -ricos y pobres- como para ser tratados como una más de los innumerables commodities en mercados sujetos a manipulaciones de intereses privados. De ahí la importancia de la reafirmación del multilateralismo, lo que sin duda fortalece el papel coordinador de las Naciones Unidas y, por consiguiente, el de la FAO. La implementación de políticas de seguridad alimentaria, a nivel local y nacional, pero también a nivel regional como en el Mercosur, la Región Andina, Centroamérica, y el Caribe, es el nuevo issue que emerge de la reunión de Roma.

* Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe

jueves 12 de junio de 2008

Erradicación del hambre: sólo en las Cumbres

Doraldina Zeledón Úbeda*

Durante la Cumbre Mundial sobre Alimentación (CMA), realizada en Roma en noviembre de 1996, los mandatarios del mundo se comprometieron a “conseguir la seguridad alimentaria para todos y a realizar un esfuerzo constante para erradicar el hambre de todos los países, con el objetivo inmediato de reducir el número de personas desnutridas a la mitad de su nivel actual no más tarde del año 2015”. (Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, 1996. FAO – Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación).
En la Cumbre, los representantes expresaron: “Consideramos intolerable que más de 800 millones de personas de todo el mundo, y en particular de los países en desarrollo, no dispongan de alimentos suficientes para satisfacer sus necesidades nutricionales básicas. Esta situación es inaceptable. Los suministros de alimentos han aumentado considerablemente, pero los factores que obstaculizan el acceso a ellos y la continua insuficiencia de los ingresos familiares y nacionales para comprarlos, así como la inestabilidad de la oferta y la demanda y las catástrofes naturales y de origen humano, impiden satisfacer las necesidades alimentarias básicas. Los problemas del hambre y la inseguridad alimentaria tienen dimensiones mundiales, y es probable que persistan e incluso se agraven dramáticamente en algunas regiones si no se adopta con urgencia una acción decidida y concertada, dado el incremento de la población mundial previsto y la tensión a que están sometidos los recursos naturales”.
Lo anterior significa que hay alimentos, pero no el acceso a ellos. El problema no es de producción sino de distribución. Y lo vienen analizando desde el 1996.
Diez años después, en el Informe de 2006, que analiza los avances de la Cumbre, reconocen que “el número de personas subnutridas en el mundo sigue siendo alto. En 2001-03, según estimaciones de la FAO, había todavía 854 millones de personas subnutridas a escala mundial: 820 millones en los países en desarrollo, 25 millones en los países en transición y 9 millones en los países industrializados”. (El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2006, FAO). En el mismo documento se reconoce que “Prácticamente no se ha avanzado en la consecución del objetivo de la CMA de reducir a la mitad el número de personas subnutridas para 2015”, y se hacen nuevas recomendaciones para erradicar el hambre.
Están claros de los retrocesos, pero creen que los compromisos se van a cumplir. A pesar de que “Diez años más tarde, nos encontramos con la triste realidad de que prácticamente no se ha conseguido avance alguno hacia ese objetivo”, como dice el prólogo del Informe.
En la Cumbre del Milenio, celebrada en el 2000, los gobernantes del mundo aprobaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio. De los ocho objetivos, el primero es reducir el número de pobres a la mitad, al 2015.
En el 2008, la FAO ha pedido más apoyo a los donantes. El hambre está aumentando, debido al alto precio de los alimentos, ocasionado por el alza en la gasolina, la utilización de alimentos para producir biocombustibles y los estragos del cambio climático. Según la FAO, como consecuencia del calentamiento de la Tierra, el número de personas con hambre en el mundo será mayor. Es decir, en vez de reducirse la pobreza, aumentará. Pero no es sólo por el cambio climático, también por la injusticia social.
En el 2008, los mandatarios se vuelven a reunir en Roma, y se vuelven a comprometer para erradicar la pobreza. Compromisos sobre compromisos y el hambre aumenta. "Reafirmamos la validez de las conclusiones de la cumbre de 1996 de conseguir la seguridad alimentaria con los esfuerzos actuales para erradicar el hambre en todos los países, con vistas a una reducción a la mitad el número de personas desnutridas hacia el año 2015" (Declaración de Roma 2008, en nota de la FAO).
A las cumbres mundiales hay que sumar las regionales y subregionales y las bilaterales. ¡Cuánta plata en nombre del hambre! Si se disminuyera, serían creíbles, pero el hambre crece cada día. Bueno, pensemos que sin cumbres, sería peor.
Si reconocen que el problema no es de producción sino de distribución ¿por qué plantean como solución producir más? ¿Por qué no un compromiso para reducir el consumismo en todo sentido, inclusive en la misma producción? Y un comercio justo. ¿Por qué no “se adopta con urgencia una acción decidida y concertada” como lo mencionaron desde la Cumbre de 1996?
Mientras tanto, el cambio climático generado principalmente por los países ricos, sigue causando estragos en los países pobres. Los problemas se suman. Se desatiende el proyecto de erradicación del hambre. Y los compromisos se quedan en papeles que los vientos huracanados hacen añicos. O el aguacero los desintegra. Sólo quedan en el archivo de las Cumbres, mientras el precio de los alimentos también está en las cumbres. Así, el hambre se reduce porque muere bajo un plástico, la arrastran los aguaceros o la sepulta un aluvión.
Y yo me quedo con las interrogantes: ¿Cuánta contaminación causaron los viajes por avión? ¿Cuántos residuos? ¿Cuánto se consumió en alimentos, en seguridad, en energía, en trajes, en cobertura periodística, en cumbres previas? ¿Cuánto dinero se ha gastado en todas las cumbres? ¿Cuántas personas sienten las punzadas del hambre mientras se realiza una cumbre?


*La autora es parte de la Red de Editorialistas Contra el Hambre.

miércoles 11 de junio de 2008

Unos 120.000 niños mueren de hambre cada década en América Latina

Publicado en El Mundo.

Unos 120.000 niños menores de cinco años murieron de hambre los últimos diez años en América Latina y el Caribe, pese a que la región produjo un tercio más de los alimentos que necesitó, según cifras oficiales de los gobiernos.
Ellos son el rostro más dramático de los 400.000 infantes que fallecen cada año, "en gran parte por causas asociadas a pobreza", dijo Ana Sojo, funcionario de la División de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Estos decesos, que los gobiernos prometieron reducir a un tercio en 2015 como parte de los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas, ocurren especialmente en poblaciones con altas tasas de necesidades básicas insatisfechas en salud.
Ese es el caso de Bolivia, Guatemala, Honduras y Perú. En ellos, entre un 26 y un 55% de los pobres no tiene acceso a saneamiento, cifra que avanza a casi un 80% en el campo, de acuerdo con estadísticas gubernamentales.
De hecho, los sectores más golpeados son los millones de indígenas que viven en la región, en especial los pueblos aborígenes de la sierra ecuatoriana, además de los nivacle y mbya de Paraguay y quechua de Bolivia.
En ellos, la mortalidad infantil supera los 76 nacidos vivos por cada 1.000, cifra que duplica los porcentajes de sus países. De hecho, de todos los pueblos originarios solo los miskitos de Honduras y los mapuches de Chile presentaron tasas menores que el promedio nacional.
El mayor número de hambrientos
No obstante, el mayor número de hambrientos sigue concentrado en algunas de las economías más poderosas de la región, como son Brasil (15,6 millones), Colombia (5,7 millones), México (5,2 millones) y Venezuela (4,3 millones), según la CEPAL.
A ellas se suma la paupérrima Haití con 3,8 millones de personas, cuya capacidad de alimentarse depende sólo de la ayuda internacional, más aún en medio de una crisis global de alimentos.
Lo más complejo es que la expansión económica de América Latina, la mayor en 40 años con una tasa de crecimiento del ingreso per cápita de un 3% anual desde 2003, no está reduciendo la subnutrición global al ritmo esperado, explicó Sojo.
A nivel de infancia, los mayores logros en este ámbito los encabezan México, Jamaica, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Honduras, Chile y Perú. En contraste, los problemas persistieron o empeoraron en Argentina, Uruguay, Haití, Guatemala y Trinidad y Tobago.
En estos últimos tres países las tasas de desnutrición crónica infantil incluso superaron las cifras del Africa subsahariana, considerada la zona más pobreza del mundo.
"La experiencia muestra que un factor clave en la lucha contra el hambre es el contexto socioeconómico familiar y en especial la situación de la madre", sostuvo Sojo.
Programa alimentario en Chile
De hecho, los mejores resultados en toda la región corresponden a Chile, donde sólo un 1,3% de los menores de seis años padecen desnutrición. En ese país existe desde hace 50 años un programa alimentario materno-infantil.
Sin embargo, en la región la protección social de las madres sigue siendo precaria, lo que explica las dificultades en la lucha contra el hambre infantil.
Por ejemplo, en Haití 630 de cada 100.000 mujeres mueren aún por complicaciones derivadas del embarazo. Una situación igualmente difícil viven las madres en Bolivia, Perú, Paraguay y Guatemala, donde la cifra oscila en torno a 200 por cada 100.000.
Los atrasos en la lucha contra la desnutrición, que sólo en Centroamérica genera pérdidas por casi 6.700 millones de dólares, están vinculados al rezago del gasto fiscal sectorial, precisó Sojo.
Por ello, los grandes desafíos de los gobiernos son incrementar los recursos fiscales en esta área y realizar innovaciones en política social, concluyó la experta.

lunes 9 de junio de 2008

La mesa no está servida

Pablo Ramos para el Mercurio Digital España

La paradoja de la abundancia: los precios de los alimentos suben, la producción también, pero más gente se ve privada de acceder a ellos. El ciclo alcista se convierte así en una maldición para las naciones más pobres.

Los organismos internacionales dependientes suelen reunirse para expresar declaraciones de buenas intenciones. La FAO (organismo dependiente de la ONU para la Agricultura y la Alimentación) tuvo su función en su sede de Roma, a la que acudieron los países integrantes de esta organización para discutir qué hacer ante el alza de los alimentos, analizar sus causas y sus posibles soluciones.
La cuestión es harto reiterada: los bienes básicos, materias primas o commodities se encuentran en un ciclo alcista desde inicios de siglo y no se vislumbra su final en el mediano plazo. Peor aún, debido a que este escenario se produce en un período de crecimiento de la economía mundial, sólo podría culminarse si el orbe entrase en recesión. Por lo cual, no es deseable el fin del período.
La razón del alza de los commodities se encuentra en el incremento de la demanda mundial de estos productos, en primer término. El enorme apetito de China (economía que crece a tasas del 11 por ciento anual y una población de 1.300 millones de habitantes), la sostenida demanda del resto de Asia (por sobre todo India, que se expande a tasas del 7 por ciento y tiene 1.100 millones de habitantes) figuran como la cara demandante de alimentos y minerales.
No debemos olvidar tampoco este nuevo vocablo que adquiere mayor preponderancia día a día: los agrocombustibles. Se trata de ciertos productos agrícolas que tienen una finalidad industrial y no alimenticia; se los estimula para producir a partir de ellos reemplazos a los combustibles de origen fósil (petróleo, gas natural y carbón), minerales que también suben de precio en forma sostenida. Pero al ser de origen biológico son renovables.
Otra gran causa de esta expansión es la especulación financiera. Y es que también en este sector existe posibilidad de obtener utilidades con sólo mover capitales. A través de las bolsas de valores, los mercados a futuros y los pooles de siembra, se puede invertir capital y retirarse cuando se satisficieron las expectativas. Esto llevó a que durante 2007 los cereales subieran un 77 por ciento su precio.
Resulta paradójico que este escenario sucede a pesar de que aumenta la producción mundial de todos los commodities. Los principales productores de bienes básicos mundiales se encuentran en el Tercer Mundo, lo que a priori debiera significar que el beneficio también sea para ellos. Pero esto no es así. El alza del precio de los alimentos y de los combustibles afecta en forma principal a los propios productores de estos bienes, y a las mayorías pobres en particular.
Podemos destacar de este "cumbrismo", donde las naciones se ponen metas moderadas a mediano y largo plazo, que no se alcanzan soluciones que pudiesen considerarse definitivas. De hecho, la conclusión final firmada por las 193 delegaciones presentes no es contundente, aunque sólo la posición argentina, representada por la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner, desaprobó la resolución, pero obtuvo también obtuvo objeciones de Bolivia, Cuba, Nicaragua, Venezuela y Ecuador.
En ella, los países miembros de la FAO se han comprometido a reducir a la mitad el número de personas que sufren hambre de aquí a 2015 a pesar de la crisis alimentaria mundial, según la declaración final. El texto, sin embargo, no aborda puntos centrales en la actual crisis alimentaria, como son los agrocombustibles, a los que se responsabiliza, en parte, de la suba de los precios de los alimentos, o las políticas y subvenciones agrícolas.
Para el caso de los agrocombustibles, sus principales impulsores son Estados Unidos y Brasil. En el seno de la ex capital del Mundo Antiguo, se introdujo el eufemismo de agrocombustibles "buenos y malos", expresión atribuida al presidente Luiz Inacio Lula Da Silva. Los primeros serían aquellos que no necesariamente se incorporan como alimento humano (la caña de azúcar, la palma), mientras que entre los segundos figurarían aquellos que son esenciales para la alimentación humana (el maíz).
En cuanto a los subsidios a la producción y exportación de alimentos, el bloque Estados Unidos-Unión Europea-Japón es el más duro. Tiempo atrás culparíamos a estas subvenciones por el bajo precio de los alimentos, pero en el contexto actual esta acusación carece de sentido; pero el perjuicio para pequeños productores del Tercer Mundo continúa, ya que algunos países pobres reciben ayuda en alimentos desde la UE o la primera potencia mundial, situación que se convierte en obstáculo para los productores de alimentos de la nación supuestamente beneficiada.
Llama la atención que la FAO haya propuesto que "después de años de agricultura industrial y globalizada, habrá que volver a los huertos familiares y a los cultivos de medio tamaño que favorezcan la asociación de los campesinos". Más adelante, fuentes de esa organización explicaron que esa "es una medida estratégica, a largo plazo", y subrayaron que en los últimos 20 años los campesinos han abandonado las tierras porque costaba menos comprar alimentos y tampoco se hicieron reservas de materias primas. "Ya no volveremos a los precios de cinco años atrás, deberemos comer más productos locales y consumir de una forma más responsable", sintetizó en declaraciones a la prensa Cristina Amaral, coordinadora de la FAO para las iniciativas sobre el aumento de los precios agrícolas.
No se avanzó demasiado sobre dos cuestiones centrales. La primera podría expresarse con el interrogante ¿son los alimentos un producto más que debe sujetarse a los avatares del mercado? Si contestamos sí, las hambrunas serían sólo un momento del mercado que tendería naturalmente a solucionarse solo… aunque quedase un tendal al costado. Unos 850 millones personas padecen desnutrición en el mundo y la nueva crisis ya arrastró otros 100 millones.
El segundo interrogante podría expresarse como ¿el alza de los productos primarios se convierte en una maldición para los países productores? La respuesta más mediata nos indica que esto es así. Porque los alimentos se producen básicamente en el Tercer Mundo y también las hambrunas. Incluso en Argentina, el sector rural lleva 80 días de lock out porque el gobierno nacional incrementó los impuestos a las exportaciones de alimentos. Argentina, una nación que produce alimentos para una población sustancialmente mayor y junto a Estados Unidos son quienes más incrementan su producción agrícola, hoy padece desabastecimiento.
Llama poderosamente la atención que, al aumentar el precio de lo que producimos, en lugar de cosechar los beneficios recogemos sólo perjuicios. Como diría el maestro Atahualpa Yupanqui "las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas".


miércoles 4 de junio de 2008

Sarkozy y Zapatero entonan el 'mea culpa' del hambre

Francia y España ofrecen 1.500 millones en ayudas - La ONU pide que la producción agrícola crezca un 50%

MIGUEL MORA / MIGUEL GONZÁLEZ - Roma - 04/06/2008 para el País

"Estamos en el siglo XXI. Sabemos que podemos alimentar el planeta. Y, en cambio, cada 30 segundos un niño muere de hambre. Y, en cambio, cada día 25.000 personas pierden la vida por desnutrición. Nos hemos equivocado". Las primeras palabras del discurso de Nicolas Sarkozy, el presidente francés, resumen el espíritu del arranque, ayer, de la Cumbre sobre Seguridad Alimentaria, Cambio Climático y Bioenergía. Los países ricos, con Francia y España en representación del próspero Occidente, entonan el mea culpa por el hambre que amenaza a 850 millones de personas, y apoyan el Plan de Acción lanzado por la ONU para resolver la crisis.
Sarkozy, dirigente de uno de los países más proteccionistas del mundo, tiene incluso ideas sobre un futuro más limpio y justo, sin hambre, movido por biocombustibles de segunda generación, en el que los países más pobres tengan agriculturas modernas y respetuosas con el medioambiente. Además, Francia se pone en cabeza de la manifestación: propone crear un organismo internacional que coordine la política agrícola mundial, con Estados, ONG, expertos y científicos que estudien inversiones respetuosas con el cambio climático.
Francia invertirá 1.000 millones de euros en África en los próximos cinco años, anunció Sarkozy. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que habló después, anunció que pondrá a disposición de la ONU 500 millones de euros en los próximos cuatro años para proyectos destinados a paliar la crisis alimentaria en los países que más la sufren.
Entre otros programas, los fondos servirán para extender la protección social a pequeños agricultores o asegurar la nutrición de menores de cinco años. Fuentes de La Moncloa explicaron que 70 millones corresponden a proyectos ya presupuestados, y el resto serían nuevas aportaciones.
España tendrá además protagonismo en el seguimiento de la movilización internacional lanzada en la cumbre de Roma, ya que albergará el próximo otoño una reunión de alto nivel en la que se examinará la puesta en práctica del Plan Global de Acción de Naciones Unidas y se aprobará una carta de derechos de la seguridad alimentaria.
El objetivo es que la reunión se haga a nivel de jefes de Estado y de Gobierno, así como con los máximos responsables de los organismos internacionales, pero en un número más limitado que en Roma, a donde han acudido medio centenar, para que sea más operativa.
Zapatero recordó que España fue uno de los primeros países en respaldar, con 50 millones de euros, el llamamiento urgente lanzado en diciembre por la FAO (Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación), y mostró su sorpresa por el hecho de que algunos países de la OCDE hayan reducido su ayuda al desarrollo en una coyuntura tan dramática como la actual. Aunque no citó a ninguno, aludía al Reino Unido o Italia, entre otros.
El presidente español aseguró que existe relación entre la escalada del precio de los alimentos, la crisis financiera, "que se inició en Estados Unidos", y la subida del petróleo, ya que algunos inversores habrían buscado refugio en otros mercados tras huir del inmobiliario.
En la entrevista que mantuvo con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, Zapatero se mostró partidario de confeccionar una lista negra internacional de especuladores con productos de primera necesidad. En cambio, se mostró favorable a los biocombustibles, a los que se acusa de quitar terreno agrícola a los alimentos.
Lo mismo dijo el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que defendió con datos y elocuencia la apuesta por el etanol. Lula culpó a sus críticos de "tener las manos sucias de petróleo y carbón", y de ser los mismos que "desde hace décadas mantienen políticas proteccionistas, en perjuicio de los agricultores de los países más pobres y de los consumidores de todo el mundo".
Las noticias fueron, en cualquier caso, poco esperanzadoras. Según la Organización Mundial de la Salud, hay más de 20 países sufriendo ya problemas serios de desnutrición a consecuencia de la crisis alimentaria.
El secretario general de la ONU explicó que el mundo necesitará elevar la producción agrícola un 50% en 2030 para satisfacer la demanda. Y el director de la FAO, Jacques Diouf, recordó que para salir de la crisis harán falta 19.000 millones de euros anuales en inversiones en agricultura.

martes 3 de junio de 2008

Mala distribución es la principal causa de la escasez de alimentos, afirma presidenta argentina

Publicado por Clarin.com

Lo afirmó en la cumbre de la FAO que se realiza en Roma. La Presidenta llamó a poner en marcha "un plan de facilidades alimentarias" para abordar esta crisis mundial.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner sostuvo hoy que la principal causa de la escasez de alimentos en el mundo es la mala distribución y la falta de acceso. Por ello, llamó a la puesta en marcha de un "plan de facilidades alimentarias".

En Roma, donde se lleva a cabo la sesión de Alto Nivel de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Cristina aseguró que "la forma de organización del mercado internacional en la distribución de alimentos, patentes y tecnología contribuyen a agravar el problema" de la distribución de alimentos.

"Creo que en esta conferencia sobre la seguridad alimentaria todos hemos hecho un análisis concurrente sobre el problema del impacto del alza de los precios de los alimentos, aunque hay que reconocer" que las causas pueden ser divergentes, dijo.

En este sentido, agregó: "Cuando se analiza el problema de los alimentos no sólo debemos detenernos en el problema de la producción sino también en el de la distribución", incentivado por los subsidios en los países centrales, los oligopolios y las políticas de los organismos multilaterales financieros.

De este modo, la Presidenta consideró que otra de las "causas estructurales" de la actual crisis alimentaria mundial responde a "las condicionalidades de organismos multilaterales de créditos que han impuesto a los distintos países".

En este punto apuntó contra el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que recordó que el organismo había recomendado a Haití abandonar la producción de arroz y afirmó que por eso hoy se trata de "un país de supervivencia".

Asimismo, señaló que otra causa del problema radica en las políticas proteccionistas de los países centrales. "El problema alimentario no es solamente de producción, sino de distribución. Hoy producimos alimentos con más calorías que hace 70 años, pero la dificultad está en la distribución y en el acceso a las distintas comunidades", explicó.

(Fuente: Agencias)

lunes 2 de junio de 2008

Multitud demandó erradicar el hambre

Entre esperanza de ciudadanos y promesas gubernamentales

Francisco Mendoza, publicado en el Nuevo Diario de Nicaragua

La Perla del Septentrión se unió a la gran marcha mundial contra el hambre. 70 millones de personas padecen de hambre en 80 países, los que este año recibirán asistencia por parte del Programa Mundial de Alimento.
Miles de matagalpinos, entre estudiantes, padres de familias, ONG, organizaciones de masas, autoridades municipales y gubernamentales, marcharon sobre la avenida central de esta ciudad para apoyar los esfuerzos que realizan el gobierno Nicaragua y los demás países del mundo, por borrar de la faz de la tierra este flagelo que afecta a la humanidad.
Esta marcha fue organizada por el Programa Mundial de Alimentos, PMA, y apoyada por el Ministerio de Educación, debido a que más de 27 centros escolares están recibiendo productos alimenticios para los niños, principalmente los estudiantes de primaria.
El ministro de Educación, Miguel de Castilla, señaló que la cartera bajo su cargo a diario lucha contra el hambre, debido a que alimenta más de un millón de estudiantes en todo el país. Estimó que si no brindaran alimentación a los estudiantes, muchos niños no irían a clase y muchos se desmayarían en las escuelas por falta de alimento.
El funcionario aseguró que seguirán apoyando y promoviendo los huertos escolares, ya que es una forma de producir alimentos y poder mejorar la dieta diaria que dan en los centros escolares a los miles de niños que padecen de hambre en nuestro país.

La misión del PMA


William Har, representante del Programa Mundial de Alimento en nuestro país, dijo que la misión del PMA es complementar al gobierno de Nicaragua en la lucha contra el hambre y la desnutrición, pero, además, instó a los padres de familia tratar a quienes padecen de hambre “como a sus propios hijos, y si los hijos son lo más bello del mundo, pues así hay ver a los demás niños que sufren”.
Hay muchas personas que no cuentan con alimento suficiente para su subsistencia, situación que se viene a agravar por la crisis internacional provocada por el alza de los precios en los alimentos, la que empeora cada día también por el alza en el combustible y sus derivados, indicó.

De las ancas de rana al “Hambre Cero”

Por su parte, el titular del Magfor, Ariel Bucardo, aseguró que el gobierno ya está trabajando por la erradicación del hambre y la desnutrición a través del programa “Hambre Cero” y por el estímulo a la producción, debido a que el objetivo del gobierno es producir alimentos para la nación y para los mercados internacionales.
Recordó que cuando se reunió con representantes del Banco Mundial en los gobiernos anteriores, junto a un grupo de productores que pedían políticas agropecuarias --ya que Nicaragua era un gran potencial para la producción de granos básicos--, la repuesta fue que se olvidaran de la producción de granos básicos, porque era más barato comprarlos a países que subsidiaban la producción que producirlos, además, que había alimentos suficiente en el mundo.
Entonces, dijo, nos mandaron a producir ancas de ranas que tenían buenos precios en los mercados internacionales, pero ahora son esos mismo organismos que no querían que se produjera maíz, frijoles, arroz y leche, los que aparecen pidiendo al mundo producir más porque hay escasez de alimentes, mostrando una bolsa de arroz y de pan, concluyó.