Acabar con el hambre en el mundo no es una utopía, depende de la voluntad política', aseguró hoy el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf.
Los países desarrollados están gastando billones para hacer frente a la crisis económica, 'por eso yo pienso que van a dar los recursos necesarios para ayudar a los 1.000 millones de hambrientos que hay en el mundo', afirmó Diouf en una entrevista con Efe.
El fantasma de la reciente crisis alimentaria, que ocasionó graves disturbios sociales y políticos en 22 países del Tercer Mundo, es algo que los líderes mundiales no olvidan.
En su primer discurso como presidente de EEUU, Barack Obama anunció un compromiso con los países pobres 'para dar de comer a los cuerpos desnutridos y alimentar a las mentes hambrientas'.
Por eso, Diouf aprovechó la felicitación que le envió para pedirle su apoyo a una Cumbre Mundial sobre la Alimentación en la que los jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo se comprometan a erradicar el hambre por completo.'
La falta de alimentos representa una amenaza para la paz y la seguridad en el mundo', advierte el director de la FAO, quien compara la exigua ayuda al desarrollo con el gasto en armamento, que supera los 1,2 billones de dólares (0,9 billones en euros) al año.
La FAO, que Diouf dirige desde 1994, quiere evitar que a causa de la debacle financiera el mundo se olvide de una crisis alimentaria que provocó en 2007 75 millones de hambrientos adicionales.
De momento ha conseguido que la Cumbre Mundial sobre Alimentación -que se celebra en noviembre en Roma- cuente con apoyo de los jefes de Estado y de Gobierno de los países árabes y africanos, además del presidente brasileño, Luiz Inazio Lula da Silva.
'El encuentro debería sentar las bases para un nuevo sistema de comercio agrícola que ofrezca la oportunidad de ganarse la vida decentemente tanto a los campesinos de los países desarrollados como de los países en desarrollo', subrayó Diouf.
La inseguridad alimentaria y los altos precios de los alimentos suponen una amenaza para la prosperidad y la seguridad en muchos países, lo que haría peligrar el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir el hambre y la pobreza a la mitad para el año 2015.
Pero Jacques Diouf considera que esta meta es insuficiente.
Por eso quiere 'que la Cumbre de Roma sea diferente a todo lo que se ha hecho hasta ahora' y que por primera vez la Humanidad se plantee que es posible acabar con el hambre. 'Vamos a tener casi 1.000 millones de hambriento y la crisis puede empeorar la situación. Además, tenemos el desafío de doblar la producción de alimentos para el año 2050, cuando la población mundial sea de 9.000 millones de personas', advierte.'
Erradicar el hambre en el mundo no es utopía', insiste Diouf, quien cita como ejemplo el compromiso adoptado en la última Cumbre Iberoamericana -respaldado luego por los países caribeños- de garantizar que en 2025 no haya hambre en la región. 'Yo quisiera tener este objetivo a nivel mundial', señaló Jacques Diouf, quien considera esencial mejorar la eficiencia de las políticas gubernamentales y la coordinación con los organismos internacionales para garantizar la seguridad alimentaria.
De la cumbre también debería surgir un modelo que ponga fin a la actual oposición entre los agricultores de los países pobres y los productores de los países desarrollados, que reciben anualmente 370.000 millones de dólares (unos 292.400 millones de euros).
Con diez por ciento de esos recursos se pagarían las inversiones necesarias para frenar las consecuencias del cambio climático en el sector agropecuario, especialmente la escasez de agua.Pero 'para revertir la situación, lo primero que hay que hacer es respetar los compromisos', señala al recordar que sólo han llegado 2.000 millones de dólares (1.580 millones de euros) de los 22.000 (unos 17.400 millones de euros) que los países desarrollados se han comprometido a dar para apoyar la agricultura en los países pobres.'
Los recursos que pedimos no tienen que pasar necesariamente a través de la FAO, estos fondos deben seguir los canales de ayuda bilateral y multilateral establecidos. Lo importante es que lleguen a los que los necesitan', enfatizó Diouf.
El director general de la FAO viajó esta semana a Chile para entregarle la Medalla Ceres a la presidenta del país, Michelle Bachelet, por su apoyo al fomento de la agricultura y la promoción de la seguridad alimentaria.
Publicado en Terra
lunes 9 de marzo de 2009
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